La verdadera naturaleza del Camino de Santiago sorprenderá a los amantes del esoterismo

A Santiago voy...
Hasta ahora había tres tipos de guías para hacer el Camino de Santiago. Las más apropiadas inciden en la devoción y la espiritualidad que deben animar al peregrino en su esfuerzo por la santidad. Otras acercan al caminante la impresionante riqueza histórica, monumental y natural que implica el recorrido en cualquiera de sus vías tradicionales (francesa, de la plata, etc.). Por último, están las que quieren ver en él un vademécum de todos los esoterismos, ya sean simbólicos, cosmológicos o telúricos.
Lo que se echaba en falta era una guía que explicara la naturaleza carnal y sobrenatural, la esencia del Camino. Es la que ha escrito José Antonio Ullate Fabo, Guía católica para el Camino de Santiago (Gaudete)
. Y sorprenderá sobre todo a los partidarios de esas interpretaciones de corte gnóstico, al explicar lo poco que tienen que ver esos fetichismos con la doble realidad, natural y sobrenatural, de la Ruta Jacobea. Pero también a quienes consideran que lo esencial es la búsqueda subjetiva de la transformación interior, aunque sea dentro de los cánones de la más estricta ortodoxia.
A ver y rezar a Santiago
"La esencia del Camino es ir a ver a Santiago y pedir su intercesión", explica Ullate, quien en este libro defiende la santidad objetiva del Camino: "No se trata de una acción neutra que me santificará si yo estoy en una buena disposición subjetiva. Si así fuese, el Apóstol se convertiría en una mera excusa para mi transformación interior. Es al revés: justo porque Santiago es un poderoso intercesor, y justo porque la Providencia decidió que reposara allí, hay que ir allí y no a otro sitio. Sólo entonces, y mediando por supuesto mi buena disposición, tendrá un efecto santificador que es propio y específico".
Es decir, hay que tener clara la contraposición entre la hipótesis moderna de que el Camino es algo neutro que se hace bueno o malo dependiendo de las intenciones, de los aportes subjetivos de cada cual, frente a "la santidad objetiva de la peregrinación, cuya lógica interna santifica, atrae hacia la gracia. El Camino es santo en sí mismo y santifica si no nos resistimos a ello", insiste Ullate.
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Una forma vieja y nueva de hacer el Camino. El autor de esta Guía católica para el Camino de Santiago lo ha hecho en cinco ocasiones, pero no descubrió estas verdades sino mucho tiempo después, con la reflexión posterior. Y, tras siete años dándole vueltas, decidió plasmarlas en unas páginas radicalmente novedosas... aunque no hacen sino recordar algo que estaba muy claro para los antiguos peregrinos, pero que queda hoy muy desdibujado. "La peregrinación a Santiago, si se la entiende bien, es una práctica muy apropiada para el hombre moderno, porque rompe con nuestra forma mentis habitual y resulta por tanto higienizante", afirma Ullate. El error contemporáneo consiste en separar el orden natural y el orden sobrenatural, tanto para quedarse con los aspectos puramente turísticos, sociales o deportivos del Camino, como para reducirlo a una fórmula pietista en la que todo lo no espiritual debe ser desterrado. Lo esencial es lo objetivo Ni una cosa ni otra: "La opulencia de frutos naturales del Camino", explica a preguntas de ReL, y que van "desde la revitalización de los sentidos y la sorpresa ante lo creado a la propensión a la amistad, pasando por el hecho psicológico de que al cambiar de actividad la atención se despeja", no debe ser negada, sino aprovechada, pero para su recto fin, en la perspectiva católica de que el orden natural está ordenado al sobrenatural.
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