Viernes, 19 de abril de 2024

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La ropa pequeña

La ropa pequeña

por Una fe con chispa

LA ROPA DE PEQUEÑA

El grado de pudor de una persona
 mide exactamente su valor espiritual.
Søren Kierkegaard

          Una niña entra con su madre en un comercio y se fija en una de las dependientas que está más desnuda que vestida. Y, con toda su ingenuidad infantil, le pregunta:

         —¿A ti aún te dura la ropa de cuando eras pequeña?

         Una cosa es la «buena ropa» que tendría que ser para durar mucho, y otra cosas muy distinta es la "poca ropa" que enseña mucho y, normalmente, dura poco.

         La persona humana tiene, por ejemplo, el sentido de la elegancia. La palabra elegancia es un término de uso muy extendido en nuestro idioma y que solemos emplear a la hora de destacar la distinción, el estilo y el buen gusto que algo o alguien ostenta.

          La elegancia abarca todos los modos de presentarse y comportarse la persona, por eso hablamos de la elegancia de una persona refiriéndonos, por ejemplo, a su forma de vestir. El modo de vestir, teniendo más o menos en cuenta los dictados de la moda, en definitiva tendría que ser la expresión de la personalidad de quien se viste.

         Respecto al vestido hay que tener en cuenta otro valor: el pudor. La clave del pudor es que el hombre es un ser personal; se pierde el pudor porque se debilita el sentido de ser persona o por un ambiente que fomenta la despersonalización y la masificación.

         El pudor es como la salvaguarda de la intimidad, la prueba de que la persona tiene intimidad y no una existencia meramente pública. El pudor acompaña siempre a la persona y su desaparición comporta una disminución de la personalidad.

         El carácter personal del hombre explica el pudor; los animales tienen miedo y temor pero no son pudorosos ni impúdicos, se comportan de manera instintiva. El ser humano, en cambio, es personal y en él aparece el pudor o la vergüenza ante determinadas cosas que aparecen públicamente y que deberían haberse conservado en la intimidad. La desvergüenza obedece a una pérdida de la intimidad.

          ¿Habéis observado que ningún animal se viste?  Ninguno pone sobre su cuerpo algo ajeno al mismo. Sólo el hombre ha inventado el vestido.

         ¿No será una manera de manifestar que en él hay algo más que solo cuerpo? Si solo tuviésemos cuerpo, como cualquier animal, ¿por qué taparlo?

         Eso que llaman «destape», usar poca ropa y mostrar mucha carne, ¿no será una tácita manifestación de animalidad aunque nos lo vendan como modernismo, liberación o progreso?

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