Viernes, 19 de agosto de 2022

Religión en Libertad

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De los marinos americanos a los que unos ateos les han obligado a quitar el belén

por En cuerpo y alma

  
            Cuando uno busca noticias sobre la persecución de las personas a causa de su fe, junto a noticias terribles que representan para decenas, cientos, miles de personas la pérdida de la propia vida, la de un ser querido o un daño físico o psicológico irreparable, se encuentra también este género de eventos que están ocurriendo en casa, prácticamente en casa, en el propio país de uno o en otros muy parecidos, sobre las cuales no sabe muy bien qué pensar: si vienen inspirados por un odio o una fobia insuperable, si son simplemente una manifestación más de la inconmensurable estulticia humana, o qué. Escuchen ésta porque “se las trae con avalorios”.
  
Belén viviente delante del Tribunal Supremo de los Estados Unidos

           Según informa la agencia Christian Post, la marina de los Estados Unidos ha ordenado a sus funcionarios en una base militar en Bahrein poner fin a una tradición que viene ya de varios años atrás consistente en el encendido de un árbol de navidad, acompañado de un belén viviente en el que participan muchos niños e incluye los festejos y regalos propios de la fecha. Habiendo ocurrido el hecho, como les decimos, en Bahrein, lo que uno habría tendido a pensar es que la prohibición se producía al hilo de una protesta oficial del gobierno del país, musulmán como lo es de hecho todo el país, o algo por el estilo… Pues bien, no. La prohibición es la consecuencia directa de la protesta de… ¡¡¡unos norteamericanos!!! ¡¡¡unos norteamericanos ateos!!!
 
            Los ateos en cuestión, como acostumbra a ocurrir generalmente, presentan la más amable de sus caras, mostrándose, en este caso, como los más celosos y preocupados vigilantes de los intereses norteamericanos. Y es que la razón aducida para exigir la retirada del belén viviente no es sino la que apuntamos más arriba, a saber, la posible queja del gobierno musulmán del país anfitrión. Es decir, más o menos, el siguiente argumento: para que no se queje el gobierno anfitrión -que por cierto hasta ahora no lo ha hecho nunca, y el festejo es ya antiguo- y te obligue a quitar el belén viviente, me quejo yo y te lo quito yo. Más o menos como el amable vecino de la puerta de al lado que para evitar que te mate el del tercero… ¡¡¡te mata él!!!
 
            El comportamiento de los pretendidos ateos -comportamientos como el presente no revelan ni ateísmo ni agnosticismo, revelan auténtica e insuperable fobia anticristiana- es intolerable. Pero puestos a llamar la atención, la llama aún mucho más el de la autoridad militar estadounidense allanándose a petición tan absurda y contraria a la libertad y a la autonomía de las personas. Si los Estados Unidos, verdadero campeón mundial, y en toda la historia, de la libertad religiosa, -y lo digo con auténtica sinceridad porque así es, la libertad religiosa es uno de los pilares sobre los que se construyó en su día la nación norteamericana-, está así, prepárense Vds. para lo que nos queda por ver en Europa. De momento ahí queda esa pildorita.
 
 
            ©L.A.
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