Viernes, 28 de enero de 2022

Religión en Libertad

Blog

Aceite bendecido, óleos santos

Durante la santa Pascua, en su gloriosa cincuentena, habremos tenido ocasión de vivir y participar en distintos sacramentos de la Iniciación cristiana, en los que se emplea el santo crisma o tal vez en alguna ordenación sacerdotal. El tiempo de Pascua es el gran tiempo sacramental de la Iglesia.

El aceite en la liturgia es muy expresivo: por su textura, impregna todo lo que toca y es absorbido por la piel; en los tejidos, son manchas casi imposibles de quitar... y en las personas, cuando el aceite ya ha desaparecido, queda su "marca" interior, el sello del Espíritu Santo.
 
 
Con el santo crisma, el Espíritu Santo nos es dado para configurarnos a Cristo, hacernos miembros vivos de su Cuerpo místico y otorgarnos los siete dones del Espíritu.
 
También los otros dos óleos, el de catecúmenos y el de enfermos, ejercen su función interior y son expresivos de realidades interiores, invisibles pero reales. 
 
 
Lo que no se ve y no se palpa, ¿cómo se puede comunicar en la liturgia? Lo visible es vehículo y signo de lo invisible; lo visible nos lleva a lo invisible. Por eso la liturgia sacramental de la Iglesia emplea materias visibles (aceite, agua, pan y vino) que con la fuerza del Espíritu Santo comunican gracias sobrenaturales, y alguna hasta llega a cambiar su naturaleza, como el pan y el vino, para ser verdadera y sustancialmente, el Cuerpo y la Sangre del Señor.

La liturgia es un mundo simbólico donde se conjuga lo visible y lo invisible, lo natural y lo sobrenatural, el hombre y Dios.
 

En concreto, el aceite expresa una unción mayor, la Unción invisible del Espíritu Santo; de ahí la dignidad y el cuidado de los óleos, la expresividad al ungir (no unas pocas e insignificantes gotas), los vasos limpios y decorosos en que se conservan.

"De este modo [en la Misa crismal] nos recuerda la Iglesia la "unción" mediante el Espíritu Santo, de la que nos ha hecho participar Jesús de Nazaret: Cristo, es decir, el Mesías.

El crisma, el óleo y la unción nos hablan de la penetración en el hombre de la potencia divina que concede el Espíritu Santo. Dicha potencia, con su abundante plenitud, ha sido dada a Cristo para toda la humanidad: para la Iglesia. Para la humanidad a través de la Iglesia.


Esta potencia está vinculada, en definitiva, a la marcha de Cristo mediante la cruz, por medio de su Sacrificio... Con la celebración de la liturgia de la mañana del Jueves Santo, la Iglesia: se prepara a recibir dicha "unción" por el Espíritu Santo; se prepara a recibir la potencia que le ha sido donada en la "marcha" de Cristo: en el misterio de la Pascua salvífica" (Juan Pablo II, Hom. en la Misa crismal, 4-abril1985).
5€ Tu donativo es vital para mantener Religión en Libertad
10€ Gracias a tu donativo habrá personas que podrán conocer a Dios
50€ Con tu ayuda podremos llevar esperanza a las periferias digitales
Otra cantidad Tu donativo es vital para mantener Religión en Libertad
Lorem ipsum dolor sit amet, consectetur adipisicing elit. Ex facilis officia sapiente recusandae neque, asperiores labore numquam dolorum ut, illo provident voluptatibus.
Si prefieres, contacta con nosotros en el 680 30 39 15 de lunes a viernes de 9:00h a 15:30h
Síguenos en Facebook Síguenos en Twitter

¡No te pierdas las mejores historias de hoy!

Suscríbete GRATIS a nuestra newsletter diaria

REL te recomienda