Viernes, 05 de junio de 2020

Religión en Libertad

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Nuestros hermanos judíos entran hoy en el año 5772

por Luis Antequera

 
            Celebran hoy los judíos la fiesta que entre ellos se llama del Rosh Hassaná (cabeza de año) equivalente a nuestro Año Nuevo. Por cierto que aunque hoy 29 de septiembre en el calendario cristiano, 1 del mes de tishri en el calendario judío, es el día del Año Nuevo judío, el inicio de la festividad no se ha producido esta medianoche, como habría sido entre nosotros, sino al atardecer de ayer 28 de septiembre, que es cuando, a los efectos, comienzan los días judíos.
 
            El año judío es un año que podemos definir como luno-solar. Es decir, no es estrictamente lunar, como el año musulmán, no es estrictamente solar, como el cristiano… “sino todo lo contrario”. En principio es lunar y se compone de doce meses de veintinueve o treinta días (el ciclo lunar dura aproximadamente veintinueve días y medio, por lo que añadiendo un día a algunos meses se “ajusta” la luna). Ello produce un desfase con el año solar que, en números redondos, equivale a once días por año. Un desfase que se resuelve cada vez que el desajuste con el año solar supera los veintinueve días que dura un ciclo lunar, -lo que acontece, aproximadamente como vemos, cada tres años-, añadiendo a ese año que se llama “preñado” o embolismal, “shaná me´ubéret” en hebreo –una especie de año bisiesto para que nos entendamos-, un mes más. Mes gracias al cual, el año judío, sin dejar de ser lunar, se acomoda al solar con bastante precisión.
 
            Pues bien, justamente eso es lo que ha acontecido en este último año judío terminado ayer, el 5771 de la era judía, el cual, efectivamente, ha contado con trece meses. Razón por la que aunque el Año Nuevo o Rosh Hassaná pasado se produjo el 8 de septiembre, el de este año se produce el 28 de septiembre, con un desfase de veinte días que si se fijan Vds. son, poco más o menos, los resultantes de añadir al año los treinta días del mes “preñado”, y de restarle los once días que tiene de menos el año judío respecto del año cristiano.
 
            Se atribuye el ajuste del calendario actualmente vigente entre los judíos y que acabo de explicarles, al importante rabino Hillel II, que lo habría llevado a cabo en el año 359 de nuestra era, poniendo al alcance del público lo que hasta ese momento era una especie de ciencia secreta y semirreligiosa y celoso monopolio de unos pocos privilegiados: el calendario, y comportándose en eso, más o menos, como entre los cristianos se comportara el Papa Gregorio XIII cuando elaboró el que hoy se conoce, en su honor, como calendario gregoriano.
 
            En cuanto a la numeración del año, lo que comúnmente se llama “la era”, el año judío se referencia con la creación del hombre, evento central que marca el inicio de la era judía, como entre los cristianos lo hace el nacimiento de Cristo. Un año, éste de la creación del hombre, que se obtiene a partir de complicados cálculos con los datos que proporciona la Biblia (Antiguo Testamento), realizados por el importantísimo rabino del s. II, Yossi ben Halafta, autor del Seder Olam Rabba (el Libro del orden del mundo). Pues bien, a partir de dichos datos, el momento inicial de la era hebraica se corresponde con el 7 de octubre del año 3761 de la era juliana, fecha que no es, de todos modos, el día exacto de la creación del hombre, la cual acontece unos meses después, el 25 del mes de elul. Dicho todo lo cual, para calcular el año judío basta con añadir al año cristiano 3760 o 3761 años, en función de que se haya producido o no la corrección al año solar de la que hablábamos al principio.
 
            Se puede pensar que la obtención de una era en el mundo judío es tardía, pues no se produce hasta el año 160 d.C. en que es escrito el Seder Olam Rabba. A los efectos, sin embargo, no está de más señalar que los cristianos no gozaron de una era propia antes de que, hacia el año 525, Dionisio el Exiguo la calculara (mal, como explicamos en nuestro artículo “Del año en que nació Jesús” pero en todo caso con carácter irreversible). Y eso que hasta que fue utilizada por Beda el Venerable bien entrado el s. VIII, no fue de general aceptación ni entre los cristianos.
             
            "Le shaná tová", feliz año pues, a nuestros hermanos judíos en tal día como hoy.

            L.A.
            encuerpoyalma@movistar.es
 
 
 
 
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