Miércoles, 28 de octubre de 2020

Religión en Libertad

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3,45 del 16 de agosto, en Fuente el Fresno

por Jorge López Teulón

Martirio de la Comunidad de Consuegra (Toledo)
Al comenzar la guerra civil española de 1936, la comunidad franciscana de Consuegra era sede del teologado de la Provincia de Castilla y estaba formada por 32 religiosos: 9 sacerdotes, 19 estudiantes y cuatro hermanos no clérigos. 28 de ellos sufrieron martirio por la fe en diversos lugares y en distintas fechas de 1936. Los franciscanos estaban bien vistos por el pueblo, que era muy religioso, pero las autoridades locales actuaron a los dictados del Gobierno de la nación, que se había propuesto hacer desaparecer de España la religión.
El 21 de julio, las autoridades se incautaron de todas las iglesias y prohibieron celebrar actos religiosos, incluso a puertas cerradas. Del 21 al 24, los franciscanos siguieron en su convento, pero sin poder salir y cercados por guardias del pueblo. Pasaron esos días en oración, se confesaron y celebraron la eucaristía en el oratorio del estudiantado.
El 24 fueron expulsados del convento. El último en salir fue el P. Víctor Chumillas, Guardián, que entregó las llaves a los agentes municipales. Los religiosos fueron hospedados por familiares y bienhechores. En los días de hospedaje llevaron una vida serena y de oración, sin intentar huir ni esconderse de los perseguidores. El P. Víctor expresó repetidamente su deseo de ser mártir.
Entre la tarde y noche del 9 de agosto y la mañana del 10, fueron detenidos 28 de los 32 franciscanos. Los otros cuatro lo serían el día 11. Ellos, sin protestar ni resistirse, pero conscientes de que los matarían, siguieron a los agentes, que los llevaron a la cárcel municipal.
La estancia en la misma quedó escrita por el P. Chumillas en su breviario. Todos iban contentos de sufrir por el Señor y, al verse, se abrazaron, se pidieron mutuamente perdón y recibieron del superior la absolución general. Por la noche, ellos y los demás eclesiásticos encarcelados se confesaron, oraron y renovaron los votos y las promesas sacerdotales. El P. Chumillas les exhortó a sufrir el martirio por Dios y todos quedaron con ardiente deseo de padecerlo y se retiraron a descansar diciendo: “Preparado está nuestro corazón, Señor, preparado está nuestro corazón. Vengan cuando quieran a darnos muerte, que nosotros esperamos firmemente la vida eterna de la mano de Dios misericordioso”.
Habiendo ingresado en la cárcel los demás sacerdotes y religiosos del pueblo el día 11, fueron todos trasladados a la iglesia de Santa María, antiguo convento franciscano, convertida en prisión. Allí recibían el alimento de los familiares y bienhechores. Estaban serenos y dedicaban el tiempo a la oración y al diálogo mutuo, estimulándose al martirio. Todos hicieron confesión sacramental. El día 14 fueron liberados tres franciscanos de avanzada edad y otros religiosos. También fue liberado uno de los estudiantes de teología, consaburense.
Pasada la media noche del 15 al 16, los franciscanos fueron sacados de la iglesia-prisión. Mientras salían, el P. Benigno Prieto dijo:
“-No os asustéis, hermanos, que vamos al cielo”.
Inmediatamente, mandaron volverse a los naturales de Consuegra y a los hermanos no clérigos, en total, ocho, que serían luego asesinados el 19 de agosto y el 24 de septiembre. Los veinte restantes fueron subidos a un camión. Escoltado por varios coches, en los que iba el alcalde y miembros del Ayuntamiento, el camión salió de Consuegra, pasó por el pueblo de Urda y se detuvo en el lugar llamado Boca de Balondillo, en el término municipal de Fuente el Fresno (Ciudad Real). Los franciscanos, que habían ido rezando por el camino, fueron mandados bajar y ponerse en fila a pocos metros de la carretera.
El Beato Víctor Chumillas pidió al alcalde que los desatasen para morir con los brazos en cruz, pero no le fue concedido. Pidió que los fusilasen de frente, y el alcalde permitió que se volviesen.
Entonces el P. Víctor dijo a su comunidad:
“Hermanos, elevad vuestros ojos al cielo y rezad el último padrenuestro, pues dentro de breves momentos estaremos en el Reino de los cielos. Y perdonad a los que os van a dar muerte”.
Y al alcalde: “Estamos dispuestos a morir por Cristo”.
Inmediatamente, Fr. Saturnino clamó:
“¡Perdónales, Señor, que no saben lo que hacen!”.
Empezó la descarga de disparos. En ese mismo momento, varios de los franciscanos gritaron: “¡Viva Cristo Rey! ¡Viva la Orden Franciscana! ¡Perdónales, Señor!”. Eran aproximadamente las 3,45 de la madrugada del 16 de agosto de 1936. Los cuerpos de los veinte franciscanos, por orden de la autoridad, fueron recogidos ya de día, llevados en un camión y sepultados en el cementerio de Fuente el Fresno. Una cruz de mármol con una breve inscripción recuerda el lugar de su martirio.

Terminada la guerra civil, fueron llevados al cementerio de Consuegra. El 15 de agosto de 1940, se trasladaron sus cuerpos a la capilla construida al efecto en la iglesia del convento franciscano de esa localidad hasta que el 26 de noviembre de 1982, por cierre de la casa, fueron trasladados a Toledo e inhumados definitivamente en la iglesia franciscana de San Juan de los Reyes el 23 de diciembre de ese mismo año. El pueblo cristiano los consideró mártires y santos desde que supo su muerte, se encomendó a ellos y bastantes personas declaran haber recibido gracias por su intercesión.
 
Estos son sus nombres
1. Víctor Chumillas Fernández, O.F.M.
2. Ángel Hernández-Ranera de Diego, O.F.M.
3. Domingo Alonso de Frutos, O.F.M.
4. Martín Lozano Tello, O.F.M.
5. Julián Navío Colado, O.F.M.
6. Benigno Prieto del Pozo, O.F.M.
7. Marcelino Ovejero Gómez, O.F.M.
8. José de Vega Pedraza, O.F.M.
9. José Álvarez Rodríguez, O.F.M.
10. Santiago Mate Calzada, O.F.M.
11. Andrés Majadas Málaga, O.F.M.
12. Alonso Sánchez Hernández-Raner, O.F.M.
13. Anastasio González Rodríguez, O.F.M.
14. Félix Maroto Moreno, O.F.M.
15. Federico Herrera Bermejo, O.F.M.
16. Antonio Rodrigo Anton, O.F.M.
17. Saturnino Río Rojo, O.F.M.
18. Ramón Tejado Librado, O.F.M.
19. Vicente Majadas Málaga, O.F.M.
20. Valentín Díez Serna, O.F.M.


 
El Padre Marcos Rincón Cruz  nos ofrece la historia de cada uno de los 20 mártires de hoy, en la siguiente dirección:
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