Miércoles, 19 de enero de 2022

Religión en Libertad

Blog

IV DOMINGO DE ADVIENTO (CICLO C)

Reflexiones Homiléticas

1. Introducción

En el Antiguo Testamento hay una realidad que pertenece a la experiencia del pueblo de Israel cuando está peregrinando por el desierto, bajo la batuta de la precariedad humana del hombre que Dios escogió para esta misión. Moisés recibe de parte de Dios las tablas de la ley, y éstas en el contexto de la alianza son preservadas, custodiadas y veneradas por los judíos en el Arca de la Alianza. Este objeto ha sido construido según las prescripciones dadas por Dios a Moisés para tal fin. El arca acompaña al pueblo en el arduo camino que los judíos deben realizar hasta la tierra prometida. Sobre el Arca de la Alianza se posa la presencia del Señor (Shekinah), de día como una nube que protege en el calor de la jornada y de noche como faro luminoso que guía en medio de la oscuridad. Esta presencia va marcando el ritmo del peregrinar que preside el Arca de la Alianza y todos sus movimientos por el desierto.

El Arca de la Alianza tiene dos significados o sentidos: En primer lugar, un “sentido litúrgico”, es decir, indica que es un signo visible de la presencia del Señor en el camino de la verdad y de la vida, es decir, a través de los Diez Mandamientos. En este caso, esta presencia pasará muchos años después a ser el símbolo por excelencia de la sacralidad del templo de Jerusalén (Sancta sanctorum). Y, en segundo lugar, un “sentido bélico”, o sea, porque acompaña todos los enfrentamientos y batallas de los israelitas con los diversos pueblos del desierto y en la tierra de Canaá. En este caso el Arca de la Alianza es el símbolo que garantiza la victoria querida por Dios para los judíos sobre los enemigos.

2. Evangelio

En el Evangelio vemos resurgir esta figura del Arca de la Alianza como trasfondo de la escena llamada visitación de la Virgen y, por ende, da un sentido pleno a la relación de María con su prima Isabel. No sabemos si Lucas lo hace a propósito –tal vez sí– o es una mera coincidencia, pero es inevitable ver como la visitación nos recuerda la escena del traslado del Arca de la Alianza en el ciclo bíblico del Rey David.

En el Antiguo Testamento, David manda traer el Arca de la Alianza hasta la ciudad Obededom de Gat y el autor describe que, este objeto sagrado es transportado solemnemente en procesión, al llegar a la presencia del rey, por eso David exulta (danza) de alegría, sin embargo, él se pregunta extasiado: ¿Cómo es que el Arca del Señor viene a mí? (porque tiene miedo), y, finalmente, el autor del segundo libro de Samuel describe que el Arca de la Alianza permanece en Jerusalén durante tres meses (6,1-14).

En el Nuevo Testamento, María se dirige de Galilea hasta las proximidades de Jerusalén en una caravana (que nos recuerda una procesión), después de cierto tiempo llega a la presencia de Isabel y el niño que ésta lleva en su seno exulta de alegría, inmediatamente la prima de María exclama preguntando: ¿Y cómo es que la madre del Señor viene a mí? (porque está sorprendida y tiene mucho gozo). Finalmente, el Evangelio de Lucas concluye esta escena de igual forma que el relato de David, es decir, con la misma referencia cronológica: María –después de proclamar el himno del Magnifícat– permaneció tres meses con su prima Isabel (Lc 1,39-45).

Isabel llama a María “la madre de mi Señor”, es decir, reconoce en ella una maternidad superior y de alguna forma hace una profesión de fe. El niño que apenas empieza a formarse en su vientre es kyrios (el mismo título dado a Cristo por la comunidad pascual).

Todo indica que Lucas por la estructura del relato, pretende –en la recapitulación del misterio de la antigua alianza– presentar a María como la nueva Arca de la Alianza. De hecho, ella lleva a plenitud los dos significados de este objeto sagrado: Ella es la portadora de la verdadera presencia de Dios, porque ella lleva en su interior al Hijo de Dios hecho carne (sentido litúrgico) y ella colabora y participa en la obra de la salvación de su Hijo (sentido bélico).

Esta lectura e interpretación de la Palabra en su conjunto sobre esta realidad, ha sido acogida por la tradición litúrgico-devocional de la Iglesia, ya que en la llamada letanía lauretana del Santo Rosario María es invocada como “Arca de la Alianza”.

3. Actualización Catequética

En la Tradición de la Iglesia hay un principio teológico que afirma lo siguiente: “Todo lo que se dice de María se puede aplicar a la Iglesia” y podemos agregar también (y viceversa) que “lo que se dice de la Iglesia se puede aplicar a María”. En esta profunda relación encontramos muchos matices. Pero vamos a detenernos en dos aspectos en particular: La maternidad de la Iglesia a la luz del misterio de María y el camino de la fe a la luz del peregrinar de la Virgen.

La maternidad de la Virgen se prolonga en la maternidad de la Iglesia. Para poder comprender este aspecto de nuestra fe, es necesario superar dos relaciones equívocas del fiel con la Iglesia que deben ser purificadas, para pasar a la verdadera relación de la maternidad. Primero, muchas personas ven a la Iglesia como una institución religiosa (relación jurídico-tradicional), a la cual pertenecen por tradición familiar, pero que no conocen realmente, y, segundo, otras personas ven a la Iglesia como “supermercado” religioso (relación necesidad-consumo espiritual), a la cual recurren en sus ímpetus religiosos o supersticiosos de la vida, pero que tampoco conocen.

¿Cuál es la verdadera imagen de la Iglesia? ¿Qué es la Iglesia para los cristianos? La Iglesia a imagen de María es nuestra madre (relación maternal). Por un lado, nos denuncia, exhorta y anima a través de la Palabra de Dios (y la predicación), Y por otro, nos educa, nutre y diviniza por medio de los Sacramentos (especialmente la Reconciliación y la Eucaristía). Esta madre acoge en su seno a todos los pecadores para transformarlos, regenerarlos y convertirlos en cristianos, porque la Iglesia es la comunidad de los pecadores llamados por Dios y amados para ser testigos de Cristo en el mundo. No formamos parte de la Iglesia para ser mejores y llegar a la perfección moral, seguimos a Jesús de Nazaret con lo que somos y, como podemos (no todos respondemos a los impulsos de la Gracia de la misma forma). Siempre nos acompañará la debilidad (defectos, miserias y pecados) en el camino de la fe.

El camino de la fe a imagen de María. De igual forma que con la visión errada de la Iglesia, es necesario dejar claro lo que realmente es la fe cristiana. La fe no es un sentimiento religioso (emoción que varía según las circunstancias) o una adhesión intelectual a un conjunto doctrinal de creencias (que debemos aprender porque nos interesa conocer). La fe es fundamentalmente una experiencia (acontecimiento) y un encuentro personal (y existencial) con Dios en Jesucristo, que cambia la vida y configura toda la realidad humana a la luz del misterio de la gracia.

María es imagen da la fe, porque ella escucha un anuncio del ángel, acoge en el corazón el misterio de Dios y concibe en su seno la vida divina. Esto quiere decir que, aunque seamos bautizados –recibiendo el don de la fe en la tierna infancia como una semilla–, ella debe ser actualizada a partir de una vivencia existencial a través de la Iglesia madre que nos predica el Evangelio (Kerigma) y hace que esta semilla germine de forma consciente, libre y personal como una gestación (iniciación cristiana). La fe es un camino que recorremos escuchando la Palabra de Dios y engendrando en nuestro ser a Cristo.

Esta gestación –como ocurre con cualquier mujer y, por tanto, también pasó con María de Nazaret– está amenazada por diversas circunstancias, corre riegos dada la grandeza que esconde y la fragilidad que representa. La fe es frágil, vulnerable y precaria, pero, aun así, si es sólida y firme, ella resiste y enfrenta cualquier obstáculo y problema. La carne con sus heridas por causa del pecado original quiere negar en nosotros la vida de fe, el mundo con sus seducciones y, sobre todo, la incredulidad quiere destruir en nosotros la experiencia de la fe y Satanás –el príncipe de este mundo–, se sirve de la historia con sus pruebas, tribulaciones y problemas para hacernos dudar del amor de Dios y robarnos la fe (con esto consigue todo). Por cierto, esta criatura oscura, malvada y repetitiva cree más que nadie, él sabe quién es Dios, por eso afirma el apóstol Santiago que: “Los demonios creen y temen” (San 2,19).

La madre del Señor visita a Isabel y la llena de gozo. Esta visita se prolonga y continúa en la historia de la vida del cristianismo, porque cada vez que nos reunimos en asamblea, como comunidad cristiana, la maternidad de la Iglesia se hace presente en nuestro camino de fe. Por tanto, deberíamos exultar con estupor y gratitud cada vez que escuchamos la Palabra de Dios y celebramos los Sacramentos: “Y cómo es que la madre del Señor viene a mí…? Esta madre siempre nos socorrerá, porque ella es signo e instrumento de la salvación ofrecida por Dios en Cristo a la humanidad.

De tal forma que, si no exultamos de gozo escuchando la predicación de la Iglesia sobre la Palabra de Dios o en la catequesis kerigmática que nos educa en la fe y ante la celebración de los sacramentos, algo no va bien. Esto quiere decir que la vida espiritual se va debilitando o nuestro ser interior está raquítico y corre peligro. ¡Ay de nosotros si llegamos a este punto!

¡Que la Iglesia nuestra madre –que prolonga la maternidad de María– nos ayude siempre a perseverar en la comunidad de los pecadores llamados y amados por Dios! ¡Que el Señor también nos sostenga para preservar el don de la fe a imagen de María!

 

5€ Tu donativo es vital para mantener Religión en Libertad
10€ Gracias a tu donativo habrá personas que podrán conocer a Dios
50€ Con tu ayuda podremos llevar esperanza a las periferias digitales
Otra cantidad Tu donativo es vital para mantener Religión en Libertad
Lorem ipsum dolor sit amet, consectetur adipisicing elit. Ex facilis officia sapiente recusandae neque, asperiores labore numquam dolorum ut, illo provident voluptatibus.
Si prefieres, contacta con nosotros en el 680 30 39 15 de lunes a viernes de 9:00h a 15:30h
Síguenos en Facebook Síguenos en Twitter

¡No te pierdas las mejores historias de hoy!

Suscríbete GRATIS a nuestra newsletter diaria

REL te recomienda