Este website utiliza cookies propias y de terceros. Si continúa navegando, consideramos que acepta su uso. Política de cookies.
Los blogs de Religión en Libertad
                    Síguenos en Facebook Síguenos en Twitter Accede a nuestros RSS
Inicio / Blog

Amanecer del 25 de julio, estación de tren de Urda

Jorge López Teulón

25 julio 2011

Los Beatos Pedro Largo, presbítero, Félix Ugalde, religioso estudiante y Pedro Solana, hermano coadjutor, forman parte del grupo de veintiséis religiosos pasionistas de la comunidad de Daimiel (Ciudad Real), que recibieron la palma del martirio al comienzo de la persecución religiosa de 1936.
La mayor parte eran estudiantes que se preparaban para el sacerdocio. Arrojados violentamente de su convento, murieron en cinco grupos y en fechas y lugares distintos, Pedro Largo, Félix Ugalde y Pedro Solana fueron inmolados, al amanecer del día 25 de Julio en el pueblo toledano de Urda.
El pasionista Pablo García lo narra de esta manera
 
Los mártires pasionistas
La noche del 21 al 22 de julio de 1936, el convento pasionista de Daimiel, (Ciudad Real), descansaba en la más profunda calma. La oscuridad era como un manto protector, que envolvía la casa e iglesia del Santo Cristo de la Luz. Parecía como si nadie pudiera perturbar ese ambiente de paz y de silencio.
Serían las once y media de la noche. El sonido metálico de la campana de la puerta vino a romper inesperadamente y con insistencia este silencio claustral de la media noche estrenada. Era un sonar agitado y nervioso, que hizo saltar del lecho en que dormía tranquilamente al hermano portero de la comunidad. ¿Quién sería a tan altas horas de la noche? ¿Qué estaría sucediendo?
El buen hermano Pablo María destacaba precisamente por su tranquilidad y su paz. Sin embargo, al oír ese sonar fuerte e insistente de la campaña a horas tan intempestivas, no pudo menos de asustarse y quedar desconcertado y sin saber qué hacer. ¿Acudiría a la puerta? ¿Esperaría un poco más a ver lo que pasaba? De ir, ¿lo haría solo?, ¿o despertaría a algún otro religioso para que le acompañase?
Pronto recobra la calma y, con gran valentía y serenidad, decide ir solo. ¿Cuál no sería su sorpresa... y miedo, al abrir la puerta y encontrarse allí nada menos que con una multitud de hombres fuertemente armados, envueltos en la oscuridad? Con ademanes amenazadores y sin más dilación, éstos mandan al hermano que se desaloje inmediatamente el convento.
"Getsemaní, éste es nuestro Getsemaní... "
Pasos silenciosos, sombras y siluetas moviéndose a lo largo del corredor en penumbra. Cada noche, algo más tarde, solían levantarse para cantar las alabanzas del Señor en el coro. Ahora, estos hombres de Dios querían coronar el canto de alabanza de sus vidas con el "amén" festivo de su fidelidad a Cristo.
Entraron en la iglesia. Delante del altar les estaba ya esperando el provincial, el P. Nicéforo, cuya mirada suave y cariñosa se iba posando sobre cada uno de esos religiosos, en su mayor parte tan jóvenes.
Ya en el presbiterio y de rodillas ante el altar, el Padre les dirigió unas palabras que no parecían de él, sino inspiradas directamente por el Espíritu de Dios. Los pocos que lograron sobrevivir, después de la tragedia de la guerra, todavía las recordaban textualmente. De tal manera se les habían grabado en la memoria y en el corazón:
Getsemaní: -les dijo con la mayor emoción-, éste es nuestro Getsemaní. Conturbada ante la fatídica perspectiva del Calvario, como la de Jesucristo, también nuestra naturaleza, en su parte débil, en su parte flaca, desfallece, se acobarda... Pero Jesús está con nosotros. Yo os voy a dar al que es la fortaleza de los débiles... A Jesús le confortó un ángel, a nosotros es el mismo Jesús el que nos conforta y nos sostiene... Dentro de pocos momentos, estaremos con Cristo... Moradores del Calvario, ¡ánimo!, ¡a morir por Cristo! A mí me toca animaros y yo mismo me estimulo con vuestro ejemplo.”
A continuación, el P. Nicéforo dio a todos la absolución general y él mismo la recibió del P. Germán, el superior de la comunidad. Luego, se revistió el roquete y la estola y dio a cada religioso la sagrada comunión. De esta comunión escribiría, años más tarde, uno de los supervivientes: “¡Qué comunión aquella tan fervorosa!”
Después de unos momentos de acción de gracias, el P. Provincial animó todavía a sus religiosos al martirio, recordándoles que ahora debían probar con su vida que eran seguidores de Cristo Crucificado, que eran ¡pasionistas!
Con solemnidad y misterio, desde el altar el Padre se dirigió a las puertas de la iglesia, acompañado de sus religiosos. Las abrió de par en par. Fuera y envueltos en la oscuridad de la noche, le esperaban unos doscientos milicianos fuertemente armados y apiñados hacia la entrada. Entonces uno de ellos, destacándose de los demás y con el arma en la mano, se dirigió a los religiosos y les exigió, amenazador, que abandonasen el convento y la iglesia.
El P. Nicéforo le contestó sencillamente:
“-Si quieren matarnos, háganlo aquí, en la iglesia”.
El miliciano no había contado con esta actitud tan pacífica y valiente. No poco confuso, se dirigió todavía al P. Nicéforo con estas palabras:
“-¿Quién ha dicho que queremos mataros? Lo que queremos es que os vayáis de aquí”.
Escoltados como si fueran malhechores, los religiosos pasionistas salieron de la iglesia y se internaron en la oscuridad y en lo desconocido. Ninguno intentó huir ante la muerte. Todos permanecieron fieles al Señor. Después de haber recibido la eucaristía y de la oración, los Pasionistas de Daimiel, a ejemplo de Jesús y de los primeros mártires de la Iglesia, se sintieron ya fuertes y preparados para enfrentarse con su pasión y beber hasta las heces el cáliz que el Padre celestial les preparaba.
Pero, ¿adónde los llevaría ahora su camino, en medio de la oscuridad, tan avanzada la noche y rodeados de enemigos?
 
Camino del cementerio
Primero se les dio orden de dirigirse hacia la estación. Algunos pensaron que allí les dejarían tomar el tren y alejarse. ¡Vana ilusión! La comitiva cambió pronto de rumbo y tomó otra dirección, esta vez la del cementerio cercano. Todos estaban convencidos de que allí serían fusilados.
En filas de dos en dos, escoltados por hombres armados, caminaban envueltos en la oscuridad de la noche. ¡Silencio! Pero cuanto mayor era el silencio, tanto más vivo se hacía en ellos el mundo de sus pensamientos. En aquellos momentos y en la oscuridad de la noche, no podían ser más siniestros. Uno de los cinco supervivientes describiría así, después de terminada la guerra, los sentimientos que les embargaban en aquellos trágicos momentos: “Nuestra excitada fantasía veía ya cavada la tumba. ¿Nos enterrarían vivos?, ¿o muertos? La muerte nos causaba espanto, pero el pensamiento de que nos enterrasen vivos era todavía mucho más terrible”.
Pero no, al llegar al cementerio, los hombres del "frente popular" les dejaron en libertad con la orden de seguir adelante y de no dejarse ver más por Daimiel y sus cercanías. De no hacerlo así, su vida correría el mayor peligro.
Después de haber visto tan de cerca la muerte, los religiosos dieron un profundo respiro y tuvieron una gran sensación de alivio. Al llegar a la bifurcación de la carretera de Ciudad Real a Bolaños, se detuvieron para deliberar. Como no era posible que treinta y un hombres juntos pasaran desapercibidos las líneas del frente rojo, decidieron dividirse en grupos. El superior repartió el poco dinero de que disponían y los grupos se despidieron tomando diferentes caminos. Si todo salía bien, se encontrarían de nuevo en Madrid; en caso contrario..., en el cielo.
Con palabras consoladoras, con la mayor emoción se abrazaron fuertemente y se despidieron como para un largo viaje, muy probablemente hasta la eternidad, como así les sucedió a todos menos a cinco de esos religiosos.
Aunque dejados en libertad, los religiosos eran seguidos por el "frente popular", que iba informando de sus posibles itinerarios hacia la capital de España, a veces con consignas como ésta: “Van a pasar por ahí los pasionistas de Daimiel. ¡Carne fresca! No la dejéis escapar...”
 
Los primeros mártires
Al día siguiente, 23 de julio de 1936, serían ya fusilados en la cercana población de Manzanares (Ciudad Real) los primeros mártires. Cinco, entre ellos el P. Nicéforo, murieron allí, otros siete podrían todavía sobrevivir, pero, tres meses más tarde y después de mucho sufrimiento por las heridas de ese fusilamiento, morirían también fusilados de nuevo. Todos los demás, en distintos lugares y en diferentes fechas, morirían igualmente fusilados en Carabanchel Bajo (Madrid), en Carrión de Calatrava (Ciudad Real) y en Urda (Toledo).
Todos murieron perdonando, como lo hizo Jesús en la cruz. “Si alguno nos saca para fusilarnos, diría el P. Juan Pedro, os pedimos que a nadie tengáis odio ni rencor por mal que nos hagan”.
Testigos presenciales cuentan también que el P. Nicéforo, después de haber sido fusilado y ya próximo a morir, levantó sus ojos al cielo, volvió su rostro hacia sus asesinos y les ofreció una sonrisa, lo que les desconcertó hasta el punto de que uno de ellos, todavía más enfurecido, le recriminó: “Cómo, ¿todavía sonríes?” Y le disparó a bocajarro otro tiro, que acabó con su vida acá en la tierra.

Los 26 religiosos pasionistas del convento del Santo Cristo de la Luz, Daimiel, que dieron su vida por su fidelidad a Cristo y a la Iglesia son:
1.       Nicéforo Díez Tejerina, superior provincial y que había sufrido ya persecución y destierro en México
2.      Germán Pérez Jiménez, superior de la comunidad
3.      Juan Pedro Bengoa Aranguren, que había sufrido también persecución por la fe en México
4.      Felipe Valcobado Granado
5.      Ildefonso García Nozal,
6.     Pedro Largo Redondo
7.      Justiniano Cuesta Redondo, todos ellos sacerdotes.
8.     Pablo María Leoz Portillo
9.      Benito Solano Ruiz,
10. Anacario Benito Lozal
11.   Felipe Ruiz Fraile, todos ellos hermanos coadjutores.
12. Eufrasio de Celis Santos
13. Maurilio Macho Rodríguez
14. Tomás Cuartero Gascón
15.   José María Cuartero Gascón
16. José Estalayo García
17.   José Osés Sáinz
18. Julio Mediavilla Concejero
19.Félix Ugalde Ururzun
20.José María Ruiz Martínez
21. Fulgencio Calvo Sánchez
22.Honorino Carracedo Ramos
23.Laurino Proaño Cuesta
24.Epifanio Sierra Conde
25. Abilio Ramos Ramos
26.Zacarías Fernández Crespo, todos ellos estudiantes de filosofia que, después del noviciado, se estaban preparando para el sacerdocio.
 
Pero los vencidos habían sido los vencedores. Según confesaron más tarde los mismos asesinos, el P. Juan Pedro y el Hno. Pablo María murieron con el crucifijo en las manos y gritando: “¡Cristo Rey!”.
Otra cosa que llama la atención es el gran número de religiosos jóvenes. Dieciséis de estos Mártires Pasionistas de Daimiel estaban en edades comprendidas entre los 18 y los 21 años. Ojalá que su ejemplo despierte en nuestros días la conciencia y el entusiasmo de tantos jóvenes todavía indecisos y les lleve a orientar su vida hacia ideales altos y nobles, tal vez incluso a consagrarse como ellos a Dios en la vida religiosa o el sacerdocio.
Estos 26 Mártires Pasionistas de Daimiel fueron beatificados por el papa Juan Pablo II el día 1 de octubre de 1989. Sus reliquias se conservan y veneran en la cripta del convento pasionista de Daimiel, convertido en casa de ejercicios y centro de espiritualidad. La fiesta litúrgica se celebra el día 24 de julio.
Si crees que la lectura de Religión en Libertad te ayuda… ayúdanos a seguir ayudándote
Volver arriba
Síguenos en Facebook Síguenos en Twitter
¡No te pierdas las mejores historias de hoy!
Suscríbete GRATIS a nuestra newsletter diaria
1 COMENTARIO
¿Quieres comentar?
Desplegar el formulario
Comentario (máx. 500 caracteres - no utilizar etiquetas HTML)

Título (obligatorio)


E-mail (obligatorio)


Clave (obligatorio)
Para mandar comentarios, es necesario estar registrado. Para registrarse pulse aquí
Si ha olvidado su clave, pulse aquí
  
  REGISTRO PARA COMENTARIOS
Para comentar las noticias y artículos de Religión en Libertad es preciso registrarse. Para ello sólo es necesario dar un nombre o apodo ("nick"), una dirección real de correo electrónico y una clave. El usuario recibirá en su cuenta de correo electrónico una petición de confirmación. Una vez confirmado el registro, ya podrá introducir los comentarios que desee, sin más que teclear su clave. El nombre o "nick" se mostrará, no así la dirección de correo electrónico.

Religión en Libertad eliminará del registro a todos los usuarios que reiteradamente introduzcan comentarios inapropiados u ofensivos, que en cualquier caso serán eliminados.

CLÁUSULA DE EXENCIÓN DE RESPONSABILIDAD
Todos los comentarios publicados pueden ser revisados por el equipo de redacción de religionenlibertad.com y podrán ser modificados, entre otros, errores gramaticales y ortográficos. Todos los comentarios inapropiados, obscenos o insultantes serán eliminados.
Religionenlibertad.com declina toda responsabilidad respecto a los comentarios publicados.

Comentarios

ricardo de Barcelona
25/07/2011
Honra a los mártires..
Gracias .
RSS   Añádenos a igoogle  Añádenos a Yahoo  Añádenos a Windows Live  Añádenos a Netvibes  Añádenos a Wikio  Añádenos a Bloglines
Jorge López Teulón
Jorge López Teulón (Madrid 1970). Tras cursar los estudios eclesiásticos en el Seminario Mayor de San Ildefonso, recibe la ordenación sacerdotal, el 25 de junio 1995. Sus años de ministerio sacerdotal los ha desarrollado en la ciudad de Talavera de la Reina (Toledo). Delegado de Medios de Comunicación Social en la Vicaría de Talavera (1996-2005). Se le encargó durante un quinquenio (1998-2002) la retransmisión para el territorio nacional de la Misa dominical retransmitida por la Cadena COPE. Desde 1996 es el Capellán del Colegio Compañía de María de la Orden de Hijas de María Nuestra Señora en Talavera.

En el año 2002 fue nombrado Postulador de una Causa de más de 900 mártires de la persecución religiosa de 1936 a 1939, para la Provincia eclesiástica de Toledo y la diócesis de Ávila.

Ha creado la página www.persecucionreligiosa.es , primera página en lengua española dedicada exclusivamente a este tema.

También ha creado la página www.cardenaldonmarcelo.es

Jorge López Teulón, [email protected], es autor, editor y responsable del Blog Victor in vínculis, alojado en el espacio web de www.religionenlibertad.com
ARCHIVO
JULIO 2011

Mediodía del 31 de julio, cerca de Los cobertizos de Toledo

20 horas del 30 de julio, Paseo del Tránsito de Toledo

18 h del 30 de julio, a 1,5 km a las afueras de Calafell

2 de la madrugada del 29 de julio, a dos km de Cervera

Primeras horas del 28 de julio, en las Emes de Belinchón

En una cuneta yace el cuerpo del primer obispo asesinado

26 de julio, en Villanueva del Arzobispo y Motril

Tarde del 25 de julio, Templo del Tibidabo (Barcelona)

Amanecer del 25 de julio, estación de tren de Urda

16 horas del 24 de julio, por las calles de Guadalajara

La noche del 23 de julio, en Barcelona

9h del 23 de julio, Paseo del Tránsito de Toledo

21h del 22 de julio, refugiados en la calle Sta. Isabel de Toledo

Tarde del 22 del julio, por las calles de Toledo

19,30 h del 21 del julio, Ayuntamiento de Morón de la Frontera

15,30 h del 21 del julio, Mora de Toledo

15,30 h del 20 de julio, carretera de Barajas (Madrid)

11 h. del 20 de julio, en San Marcos de Sevilla

La gran persecución. España 1931-1939

San Pedro Poveda, sacerdote y mártir (y 3)

San Pedro Poveda, sacerdote y mártir (2)

San Pedro Poveda, sacerdote y mártir (1)

Tres jesuitas mártires en Toledo

Ver posts de otros meses

OCTUBRE 2017 (17 artículos)

SEPTIEMBRE 2017 (24 artículos)

AGOSTO 2017 (17 artículos)

JULIO 2017 (21 artículos)

JUNIO 2017 (14 artículos)

MAYO 2017 (18 artículos)

ABRIL 2017 (23 artículos)

MARZO 2017 (23 artículos)

FEBRERO 2017 (19 artículos)

ENERO 2017 (18 artículos)

DICIEMBRE 2016 (15 artículos)

NOVIEMBRE 2016 (18 artículos)

OCTUBRE 2016 (24 artículos)

SEPTIEMBRE 2016 (11 artículos)

AGOSTO 2016 (13 artículos)

JULIO 2016 (17 artículos)

JUNIO 2016 (30 artículos)

MAYO 2016 (31 artículos)

ABRIL 2016 (23 artículos)

MARZO 2016 (12 artículos)

FEBRERO 2016 (5 artículos)

ENERO 2016 (14 artículos)

DICIEMBRE 2015 (10 artículos)

NOVIEMBRE 2015 (10 artículos)

OCTUBRE 2015 (20 artículos)

SEPTIEMBRE 2015 (7 artículos)

AGOSTO 2015 (9 artículos)

JULIO 2015 (11 artículos)

JUNIO 2015 (13 artículos)

MAYO 2015 (13 artículos)

ABRIL 2015 (13 artículos)

MARZO 2015 (10 artículos)

FEBRERO 2015 (8 artículos)

ENERO 2015 (14 artículos)

DICIEMBRE 2014 (13 artículos)

NOVIEMBRE 2014 (13 artículos)

OCTUBRE 2014 (11 artículos)

SEPTIEMBRE 2014 (12 artículos)

AGOSTO 2014 (15 artículos)

JULIO 2014 (10 artículos)

JUNIO 2014 (12 artículos)

MAYO 2014 (20 artículos)

ABRIL 2014 (26 artículos)

MARZO 2014 (9 artículos)

FEBRERO 2014 (9 artículos)

ENERO 2014 (10 artículos)

DICIEMBRE 2013 (10 artículos)

NOVIEMBRE 2013 (12 artículos)

OCTUBRE 2013 (13 artículos)

SEPTIEMBRE 2013 (11 artículos)

AGOSTO 2013 (10 artículos)

JULIO 2013 (9 artículos)

JUNIO 2013 (8 artículos)

MAYO 2013 (11 artículos)

ABRIL 2013 (9 artículos)

MARZO 2013 (8 artículos)

FEBRERO 2013 (9 artículos)

ENERO 2013 (14 artículos)

DICIEMBRE 2012 (18 artículos)

NOVIEMBRE 2012 (17 artículos)

OCTUBRE 2012 (16 artículos)

SEPTIEMBRE 2012 (10 artículos)

AGOSTO 2012 (12 artículos)

JULIO 2012 (8 artículos)

JUNIO 2012 (11 artículos)

MAYO 2012 (6 artículos)

ABRIL 2012 (9 artículos)

MARZO 2012 (9 artículos)

FEBRERO 2012 (6 artículos)

ENERO 2012 (9 artículos)

DICIEMBRE 2011 (13 artículos)

NOVIEMBRE 2011 (36 artículos)

OCTUBRE 2011 (32 artículos)

SEPTIEMBRE 2011 (35 artículos)

AGOSTO 2011 (47 artículos)

JULIO 2011 (23 artículos)

JUNIO 2011 (8 artículos)

MAYO 2011 (7 artículos)

ABRIL 2011 (8 artículos)

MARZO 2011 (9 artículos)

FEBRERO 2011 (9 artículos)

ENERO 2011 (9 artículos)

DICIEMBRE 2010 (11 artículos)

NOVIEMBRE 2010 (12 artículos)

OCTUBRE 2010 (8 artículos)

PortadaVaticanoEspañaAmérica LatinaVida y familia Historias de conversiónHistorias de evangelizaciónOpiniónBlogsVídeosHEMEROTECA
Sobre Nosotros Servicios Legal Síguenos en Facebook
Síguenos en Twitter
Accede a nuestros RSS
Accede a nuestros RSS