El pasado 18 de octubre informábamos en Religión en Libertad de la victoria próvida de 40 Días por la Vida en los tribunales, eludiendo así los intentos de prohibición de rezar ante el abortorio Askabide (Vitoria) por parte de la directora de la Ertzaintza, Victoria Landa.

Desde entonces, todos los voluntarios pudieron rezar con total normalidad ante el abortorio, con excepción de cinco católicos que fueron denunciados por la propia clínica y que se encuentran a la espera de una resolución definitiva. Mientras tanto, estos voluntarios -y tan solo estos cinco- deben rezar a no menos de 100 metros de distancia del abortorio, mientras que decenas de católicos acuden a rezar con total normalidad a las inmediaciones del mismo.

Es importante remarcarlo, pues  Cadena SER está anunciando que "los antiabortistas no podrán concentrarse ante la clínica Askabide".

El portal de la SER ha difundido la medida cautelar decretada por la jueza que lleva el caso, según la cual "prevalece el derecho a interrumpir el embarazo de las usuarias de Askabide, ya que los denunciados "pueden ejercer el derecho a la libertad de expresión y manifestación de forma absolutamente legítima en otros lugares sin merma" para clientas y empleados de la clínica. Sin embargo, no se matiza que la medida se dirige exclusivamente contra cinco voluntarios, mientras que el resto de ellos realizan su actividad con toda normalidad frente a las puertas de Askabide.

Parece que con el caso de Askabide se cumple nuevamente lo que ya advirtió el responsable de asuntos internacionales y abogado de 40 Días por la Vida, Tomislav Cunovic, en el I Congreso Internacional de la organización próvida realizado en Madrid durante el mes de septiembre. En el mismo, Cunovic advirtió que medios de comunicación, políticos, autoridades e incluso las propias clínicas abortistas denunciarían "sin ningún tipo de prueba" situaciones inexistentes como acoso o presiones por parte de voluntarios.

Algo que sucede ahora en el caso de Askabide, debido según la jueza a la "evidencia" de que la intención de los voluntarios "es presionar y tratar de disuadir a usuarias y profesionales del centro", cuando lo único que hacen es rezar tras haber firmado una declaración jurada de paz.

Al mismo tiempo, parece que quien lleva el caso no comprende que la oración que realizan los voluntarios de 40 Días por la Vida no tiene una mayor "efectividad" si es en silencio que si es en voz alta, como si rezar tuviese en sí mismo una motivación intimidatoria:  en su opinión, "carece de sentido que los antiabortistas recen de forma silenciosa pues con ello no conseguirían la finalidad de la asociación que es evitar la práctica de abortos".

Los orantes siguen rezando: "Cualquiera puede comprobarlo"

Por ello, desde 40 Días por la Vida en han aclarado a los medios de comunicación que "los orantes rezan y permanecen en su puesto de oración sin hablar con nadie a menos que alguien se acerque y les pregunte directamente ".

"Cualquiera puede acudir y comprobar que así es. Entre las 15.00 horas y las 20.00 horas los voluntarios hacen sus turnos de oración delante del abortorio", expresa la responsable de comunicación de 40 Días por la Vida, Alicia Gómez-Monedero.

Asimismo, desde la organización recuerdan que la medida impuesta por la directora de la Ertzaintza y que obligaba a los voluntarios a rezar a 80 metros fue retirada, ya que no había motivos judiciales para impedir que los voluntarios ejerciesen su oración.

Así lo atestigua uno de los voluntarios: 

“Yo estoy allí para salvar vidas y almas. Considero que lo que estamos haciendo es abrir un camino para que todos se salven: los bebés, las madres, los padres, todos los sanitarios y para que se conciencie la sociedad entera de que el aborto es algo malo. Por ellos también rezamos de manera silenciosa, aunque nos denuncien, persigan o acosen. Rezamos también por los periodistas que nos difaman, que nos han hecho mucho daño, por todas las personas que nos atacan. Por esos también seguimos rezando en silencio y ofrecemos nuestra humilde oración”, afirma. 

Además, debido a la difusión en prensa de fotos y nombres de los voluntarios afectados por las denuncias, están sufriendo acoso en su entorno.

Esta semana, las personas denunciadas acudieron a los juzgados de Vitoria-Gasteiz a declarar ante las acusaciones del centro de supuesto acoso cuando “en ningún momento nos hemos acercado a nadie y no hemos interactuado con nadie ni del centro ni con las personas que allí acuden. Nuestros turnos transcurren de manera pacífica y tranquila”, asegura el voluntario.