Los grupos proeutanasia han cosechado en las últimas fechas fuertes derrotas por todo el mundo. En California, la Justicia ha anulado la ley que ya estaba en funcionamiento, mientras que en la isla de Guernsey los legisladores votaron masivamente en contra de su legalización.

De manera sorprendente, el pasado 29 de mayo la eutanasia también salió derrotada en Portugal.  Los diputados rechazaron con tan sólo cinco votos de diferencia cuatro proyectos de ley presentados por partidos de izquierda que querían despenalizar la práctica de matar enfermos.  La sorpresa que indigna a la prensa de izquierdas es que los 15 diputados del Partido Comunista votaron en bloque -sin libertad de voto- contra las propuestas de eutanasia. Su voto fue decisivo.


Pero en Europa también se ha producido otra victoria provida. En este caso en Finlandia, que rechazó por 128 votos contra 60 la iniciativa popular llegada al Parlamento que pedía la legalización de la eutanasia.

La iniciativa ciudadana había reunido 60.000 firmas, 10.000 más de las necesarias para que pudiera ser debatida en las cortes. Sin embargo, una vez llegada al congreso perdió de manera abrumadora. Los parlamentarios se comprometieron, sin embargo, a llevar a cabo  una investigación exhaustiva sobre los cuidados paliativos.

Sin embargo, la iniciativa preveía la legalización de la eutanasia como una opción para las personas que sufren “una enfermedad incurable” y cuya muerte “probablemente ocurra en el futuro cercano”.