Estados Unidos es el ejemplo quizás más claro de que se puede cambiar la tendencia abortista de un país. Cuando en lugares como España apenas hay debate sobre la cuestión del aborto, los políticos lo dan como un tema superado y no entra entre las principales preocupaciones de los españoles, ver el caso del país americano puede ser un acicate.

El movimiento provida ha ido creciendo de manera progresiva mientras muchos ciudadanos se han ido concienciando del mal que supone el aborto. Ha sido un movimiento de abajo hacia arriba. Tras años de activismo y perseverancia de personas corrientes, las autoridades han ido poco a poco aprobando leyes más procida, y aunque todavía queda mucho por hacer, son ya cientos las clínicas abortistas que se han visto obligadas a cerrar.

Un estudio elaborado recientemente por investigadores de la Universidad de California y de Berkeley se centra en las consecuencias para los abortistas de este crecimiento provida. Y para ello elabora un mapa de los lugares de Estados Unidos en los que es más fácil y más difícil encontrar una clínica abortista.


Cada vez más jóvenes se están uniendo a la causa provida


Esta investigación, que precisamente no se caracteriza por su posición provida, destaca los “desiertos de aborto”, ciudades donde hay que viajar al menos 160 kilómetros para poder someterse a un aborto. Según sus datos, estos desiertos se dan por todo el país excepto en la zona nordeste, es decir, Nueva York, Boston, Filadelfia y otra serie de grandes urbes.

La región muestra que la zona del medio oeste es la que tiene (92 clínicas en 10 estados) menos ratio de abortorios, justo lo contrario que el nordeste donde hay 233 centros en 9 estados. En el lado contrario se encuentran seis estados (Kentucky, Misisipi, Misuri, Dakota del Norte, Dakota del Sur y Virginia Occidental, en las que hay una solo abortorio.

Pero además hacen una lista de las principales 27 ciudades de Estados Unidos, todas ellas mayores de 100.000 habitantes, en las que no hay ningún centro abortista ni posibilidad de abortar.


La ciudad que encabeza la lista no es otra que Corpus Christi, en Texas. Curiosamente, una ciudad con un nombre tan significativo como este es la urbe de Estados Unidos más grande denominada por los proabortistas como “desierto de aborto”.

Con más de 320.000 habitantes y un área metropolitana que se acerca al medio millón, Corpus Christi puede ser comparada por tamaño a ciudades como Bilbao, Alicante o Córdoba, lo que da muestras del éxito provida que se ha dado en este lugar de nombre tan cristiano. No hay ni un solo abortorio ni en la ciudad ni al menos a 160 kilómetros.


Mapa con las ciudades de Estados Unidos en las que no hay abortorios en cien millas alrededor


“Lo que los promotores del aborto llaman ‘desiertos del aborto’ nosotros lo llamamos ‘comunidades libres de aborto’”, asegura a Life News, el presidente de la provida Operation Rescue, Troy Newman.

A su juicio, “estas ciudades demuestran que las mujeres no necesitan el aborto y que están bien sin él. En las ciudades donde no hay clínicas que comercialicen abortos para mujeres, éstos disminuyen, a veces drásticamente, lo que significa que más bebés tienen posibilidades de luchar en la vida. Eso debería ser una buena noticia para todos”.

A Corpus Christi le sigue en la lista Fort Wayne (Inidiana), ciudad con más de 260.000 habitantes. Le siguen otros ‘desiertos de aborto’ como Laredo, Lubbock y Amarillo, las tres también en Texas.


Newman cree que todas estas ciudades “no tienen instalaciones abortistas por dos razones. Primero, no existe una demanda de abortos que respalden que haya una instalación. En segundo lugar, muchas de las 27 ciudades tienen activistas provida activos y decididos que han trabajado incansablemente para que se aprobaran legislaciones provida y para educar a las comunidades sobre el horror del aborto. Su labor ha salvado innumerables vidas, y deben ser elogiados”.



Precisamente, algunas de las ciudades que encabezan como Corpus Christi o Fort Wayne han desarrollado durante estos años exitosas campañas provida, que han tenido una gran repercusión entre sus habitantes.

Gracias al trabajo de Operation Rescue, por ejemplo, Wichita (360.000 habitantes, Kansas) ha permanecido sin abortos durante cuatro años y el estado de Kansas experimentó un descenso del número de abortos en un 12% en el primer año en el que esta ciudad estuvo sin abortorios.


Los datos ofrecidos por Newman son contundentes. En 1991 había en Estados Unidos un total de 2.176 instalaciones que realizaban abortos quirúrgicos. A día de hoy, se ha producido un descenso del 77%, siendo 494 las que hay ahora.

“Las instalaciones  siguen cerrando y las cifras de abortos en nuestro país están cayendo a mínimos históricos. Esta es nuestra victoria y la derrota del cártel del aborto”, agregó este activista.

Además, deja claro que “estamos trabajando todos los días para disminuir los abortos y aumentar el número de comunidades libres hasta que podamos lograr nuestro objetivo de un país libre de abortos, donde las vidas de los seres humanos en el útero estén nuevamente protegidas por la ley. Esa será la victoria final, no solo para los provida, sino para toda la humanidad”.