En los últimos años, la eutanasia y el suicidio asistido han sido legalizados en Holanda (2002), Luxemburgo (2009) y Canadá (2016). La eutanasia es legal en Bélgica (2002) y Colombia (2015). Por su parte, Suiza (1942), Alemania (2015) y algunos estados de EE.UU. han legalizado ya el suicidio asistido. En países hispanos, tanto México (2008) como Uruguay (2009) han adoptado leyes que permiten que a un enfermo en fase terminal se le retire el tratamiento médico que podría prolongarle la vida. Y en estos momentos en Finlandia, España, Portugal e Italia la cuestión avanza dentro de los parlamentos de cada país.
 
En este contexto se celebró ayer el “Seminario internacional: cuidados paliativos y sociales vs. eutanasia”, en el Congreso de los diputados de España reuniendo a políticos, legisladores, expertos y sociedad civil de diversos países para debatir sobre este apremiante reto de nuestra sociedad. Entre sus organizadores la Federación Europea One of Us, Political Network for Values, Fundación Valores y Sociedad, Asociación Familia y Dignidad Humana, y Fundación Jérôme Lejeune España.
 
La presentación corrió a cargo de Jaime Mayor Oreja, exministro, Presidente de la Fundación Valores y Sociedad, y de la Federación Europea One Of Us. El expolítico explicó que hoy se reunían para tratar los debates sobre las grandes cuestiones de fondo que “son la causa de la crisis, del desorden que hoy vemos todos los días en todos los países Occidentales”. Y que venían a dar voz “a los millones de personas que buscan la verdad, que no aceptan las mentiras”, y que “hoy esa mentira identifica la Eutanasia con la muerte digna”.


 

Una sociedad, explicó Mayor Oreja, “basada en el aborto como derecho, la eutanasia como derecho, en la ideología de género, en los vientres de alquiler, entre otros elementos, está condenada al fracaso, antes que después. Un nuevo orden mundial, basado en el mundialismo y con la obsesión de la socialización de la nada, con la obsesión enfermiza de reemplazar y destruir los valores cristianos, está condenada al desorden, esto es, al fracaso, antes que después”.
 
Por eso quiso recalcar que el encuentro lo que busca es “separar, deslindar, acotar, desde la razón, la ciencia, la experiencia y sobre todo desde la dignidad de la persona humana, lo que sin duda son tiempos nuevos, de lo que son manifestaciones de decadencia y degeneración”.
 
Lourdes Méndez Monasterio, unas las ponentes del seminario


Ha quedado claro en el seminario que la eutanasia corrompe el primer principio de la medicina: buscar el bien del enfermo. El enemigo es la enfermedad y no el paciente, y lo que hay que eliminar es el dolor y no a la persona que lo sufre.
 
Lourdes Méndez Monasterio, presidenta de la Asociación Familia y Dignidad Humana, explicó que “frente a la cultura de la muerte, los cuidados paliativos, aparecen como la única repuesta ética posible”. Es más, denunció que “el Estado, para cumplir su principal función, está obligado a proteger la vida desde la concepción hasta la muerte natural. Y si no lo hace se convierte en totalitario”, por lo que urge no una ley sobre la eutanasia sino “una ley nacional de cuidados paliativos integral”.
 

Como ejemplo de implantación de la Eutanasia puso el caso de Holanda: “En el paradigmático caso holandés se inició la pendiente resbaladiza con una sentencia absolutoria en 1973, la despenalización en 1984, la regulación en 1993, y la liberalización en 2000”.
 
Como colofón, señaló Méndez, “se permite la eutanasia de menores, incluso sin consentimiento paterno a partir de los 16 años por motivos como el sufrimiento psicológico, pérdida de autonomía, y escasa calidad de vida. Sólo queda el último paso, ya en trámite, el suicidio asistido por simple cansancio vital”.
 

“Más allá de dignificar la muerte -señaló-, se trata de subvertir los valores sobre los que se asienta nuestro sistema. De socavar la dignidad inviolable del ser humano por criterios utilitaristas o economicistas. Las víctimas serían, sin lugar a dudas, los más vulnerables de nuestra sociedad: los ancianos, los enfermos, los discapacitados. Según las teorías de Peter Singer, otros decidirán por ellos, por todos, si su vida, nuestra vida, es digna de ser vivida”.