Un reportaje de la CBS sobre el diagnóstico prenatal en Islandia ha concluido que casi la totalidad de las madres que reciben en él un diagnóstico de síndrome de Down sobre sus hijos los matan antes de nacer.

Es llamativa la forma con la cual la cuenta de Twitter de la cadena estadounidense ofrece la noticia: "Islandia está en vías de virtualmente eliminar el síndrome de Down por medio del aborto". Como si se tratase de una enfermedad erradicada, cuando en realidad lo que se elimina son las personas con síndrome de Down antes de que nazcan. Y es significativo el elevado número de likes recibidos por el tuit: 



El 80-85% de las madres se hace el diagnóstico prenatal, según el hospital universitario de la capital Reikiavik, y cuando es positivo respecto a esa alteración genética, los índices de aborto están casi en el 100%, por un 98% en Dinamarca, 77% en Francia o 67% en Estados Unidos.

De hecho, en los últimos cinco años solo ha habido dos nacimientos de niños con Síndrome de Down en Islandia, cuya población oscila en torno a 330.000 habitantes. El aborto por malformación está permitido en el país hasta las 16 semanas. Los casos que llegan a nacer son porque la prueba no es absolutamente fiable, según explica Hulda Hjartardottir, jefa de la unidad de diagnóstico prenatal del citado centro sanitario, donde nace el 70% de los niños islandeses.

Halldora Jonsdottir, joven treintañera protagonista de esta entrevista por parte de la reportera de la CBS, explica que la gente ve en ella "un Down", no a ella misma como persona: "Eso no me hace sentir bien. Quiero que la gente vea que soy como cualquier otro".

"Mi impresión, básicamente, es que casi hemos erradicado el síndrome de Down de nuestra sociedad, difícilmente volverá a haber un niño con síndrome de Down en Islandia", afirma Kari Stefansson, genetista de una empresa que ha estudiado el genoma de casi toda la población del país. Cuando la corresponsal de la CBS, Elaine Quijano, le pregunta a este experto qué dice de la sociedad islandesa ese 100% de niños eliminados, Stefansson ofrece una respuesta significativa: "Refleja un asesoramiento genético relativamente excesivo. No creo que sea deseable un asesoramiento genético excesivo... Estás influyendo sobre decisiones que no son médicas. No creo que haya nada malo en aspirar a tener niños sanos, pero es una decisión muy complicada hasta dónde debemos llegar para lograr ese objetivo".

Porque, si bien la doctora Hjartardottir afirma que intentan asesorar con la mayor neutralidad posible, "algunas personas podrían decir que solo ofrecer el test ya te está orientando en una cierta dirección".