Mario Iceta es obispo de Bilbao pero antes de ingresar en el seminario acabó Medicina y se especializó en Bioética. Es por tanto una de las voces más autorizadas en la Iglesia española para hablar de temas de plena actividad como la eutanasia, los cuidados paliativos, la mal llamada muerte digna o los vientres de alquiler. De todos estos temas habla el prelado vasco en esta entrevista con Actuall:


- Por un desconocimiento de la realidad, de la enfermedad terminal y también por ideologías que plantean estas cuestiones. El tema del final de la vida está explorado dentro de la medicina con protocolos sensatos de cómo proceder ante esta situación, y de cómo acompañar y asistir a los pacientes en su último tramo de vida.


- Evidentemente la medicina paliativa. Es una medicina de altísimo nivel tanto tecnológico como ético. Tenemos que ser conscientes, sin embargo, de que la medicina tiene también sus límites y que no es omnipotente. Por eso existe la medicina paliativa, que es la que se emplea cuando ya no se puede buscar una terapia curativa.

Siempre se puede acompañar, asistir y aliviar tanto al enfermo como a su familia mejorando el estado de éste y ayudando a que la enfermedad le limite lo menos posible.

El problema, en España, es que hay una idea de lo que es pero siempre falta una mayor divulgación y profundización. El mejor modo de conocerlos es que se ofrezcan e instauren en los sistemas sanitarios y en los lugares de referencia de las comunidades autónomas.


- Hablar de dignidad es hablar de personas. Dignidad es persona porque la persona es digna. Lo que hay que buscar son aquellos procedimientos que acompañen a la dignidad de la persona y que no la violenten. Yo hablaría por tanto de como acompañar adecuadamente a la persona en los compases finales de la vida. 

La muerte es un proceso inexorable para todos y se trata de acercarnos hacia ella con aquellos medios y acompañamiento en consonancia con la dignidad.


- La eutanasia significa poner fin a la vida del enfermo, por tanto, es algo que no entra en los parámetros de la medicina. La cuestión de la eutanasia no es una cuestión medica sino filosófica. 

La medicina lo que hace es ayudar a vivir mejor y acompañar en los momentos de debilidad y sufrimiento, y por tanto ante una enfermedad terminal la eutanasia no está contemplada como tal dentro de la medicina.

La medicina de lo que debe huir es de la obstinación terapéutica, es decir, insistir en tratamientos cuando ya no son útiles, y por otro lado el abandono del enfermo. La medicina nunca puede abandonar al enfermo ni a su familia, por lo que la eutanasia se sitúa también fuera del ámbito de la medicina porque seria provocar la muerte del enfermo. Pone fin al sufrimiento de la persona eliminando su vida.


- Hemos recorrido ya un camino considerable pero queda muchísimo por hacer. Primero hay que conseguir que los cuidados paliativos se consideren una disciplina médica que debe ser enseñada en todas las facultades de Medicina.
 
Por otro lado, al menos en los centros sanitarios de referencia deben existir unidades de cuidados paliativos. También hay que hablar de la atención domiciliaria, que es muy importante. Hay países como por ejemplo Italia en los que los cuidados paliativos a domicilio están más desarrollados que en España.


- Cuando aparece el sufrimiento en la vida hay que encontrarle un sentido; y evidentemente cuando una persona lo tiene y se siente querido quiere vivir. ¡Estamos hechos para vivir!

Hay que dar razones para vivir, para la esperanza y acompañar en esos momentos. Hay que hacer ver a la persona que está al final de su vida que es importante y que por eso es importante que viva.


- No me gusta hablar de casos concretos porque desconozco la historia clínica. Pero he de decir que el pasado fin de semana una profesora que pertenece al hospital pediátrico Bambino Gesú de Roma nos contó que existen algunas terapias experimentales que son susceptibles de aplicar a este niño.

Por tanto hay que valorar si son posibles aplicarlas y por supuesto, tener en cuenta la opinión de sus padres, ya que el bebé está bajo su tutela.


- Desconozco los términos, pero cuando cuando hay una dificultad de este tipo son los jueces los que dirimen. También ha ocurrido en España, cuando ha habido diferencia de criterios entre el equipo médico y los padres. Siempre es un tribunal el que decide.

En España hay leyes como la Ley de Autonomía del Paciente, al igual que leyes autonómicas que dictan criterios de como proceder en estos casos. También están los colegios de médicos, que tienen establecido en su código deontológico el modo con el que hay que proceder.

Por lo tanto, yo no lo elevaría a una categoría de Estado, sino diría que existe una disparidad de criterios y de modos de proceder entre el equipo de un hospital y los padres, y habrá que ver de que modo actuar para buscar siempre el bien del niño.


- Porque es una utilización de la mujer. Alquilar un cuerpo para alojar a un tercero no deja de ser una mercantilización del cuerpo de la mujer y por tanto es un procedimiento que violenta su dignidad.
Por otro lado, hay que señalar que la maternidad es algo personal e insustituible y no se puede subrogar. Una mujer es madre y tiene una relación con su hijo que no es subrogable, no es transmisible.


 - Yo no juzgo la intención de las personas ni el motivo por el que acceden a una maternidad subrogada. La maternidad no es subrogable y la dignidad de la mujer hace que no se pueda utilizar un elemento para otro fin.


- Vivimos en una sociedad envejecida. Resulta paradójico decir que no tener hijos es progresista cuando nuestro grandísimo problema de sostenibilidad social es el envejecimiento de la población al no tener hijos. Hay gente que hace estas ‘teorías de salón’,  pero acudamos a la realidad.  

En España mueren más personas de las que nacen, somos una sociedad altísimamente envejecida y bien saben los que se dedican a la sociología económica y política que nuestra situación de población generacional de pirámide invertida y nuestra baja natalidad es un gravísimo problema para la sostenibilidad de nuestra sociedad a corto y medio plazo.