Argentina va a iniciar en su Parlamento el debate de un proyecto para legalizar el aborto, hasta ahora sólo permitido para casos extremos, y el Papa Francisco ha querido entrar de lleno enviando una carta a una diputada defendiendo la vida.

En esta misiva enviada a la diputada Victoria Morales el Papa lanza dos preguntas: “¿Es justo  eliminar una vida humana para resolver un problema? ¿Es justo alquilar un sicario para resolver un problema?”.

Francisco respondía así a la carta que recibió días antes firmadas por unas mujeres de dos villas de Buenos Aires donde vive mucha gente pobre en la que le pedían que intercediera contra la iniciativa de legalizar el aborto presentada por el presidente argentino, Alberto Fernández.

El Santo Padre, además de nacionalidad argentina, tomó el guante y ha decidido intervenir. En la carta recuerda que el aborto “no es un asunto primariamente religioso” sino de “ética humana, anterior a cualquier confesión religiosa”.

Alberto Fernández, presidente argentino, en su visita al Papa Francisco en el Vaticano

De este modo, parecía contestar a Alberto Fernández, que días antes justificaba  en una entrevista su intención de legalizar el aborto asegurando que él no es sólo presidente de los católicos argentinos sino de todos los ciudadanos del país.

Espero que (el Papa) no se enoje porque él sabe cuánto lo admiro y valoro y entienda que tengo que resolver un problema de salud pública”, añadía el presidente argentino.

El Papa agradecía “la carta de las señoras” y las definía como “mujeres que saben lo que es la vida”. Además pedía a la diputada Morales, destinataria de la misiva: “Por favor, dígales de mi parte que admiro su trabajo y su testimonio; que les agradezco de corazón lo que hacen, y que sigan adelante” porque “la patria está orgullosa de tener mujeres así”.

En su carta previa, estas mujeres pedían a Francisco que “nos ayude a poder expresar ante la opinión pública que nos sentimos presas de una situación donde está comprometida nuestra propia familia, nuestras hijas adolescentes y las futuras generaciones, que van creciendo con la idea de que nuestra vida es la no deseada y que no tenemos derecho a tener hijos por ser pobres”.