Las nuevas directrices para los médicos de cabecera del sistema de salud británico (NHS, por sus siglas en inglés: National Health Service) les obligan a preguntar a sus pacientes mayores de 75 años (o más jóvenes si padecen cáncer, demencia o enfermedades cardiacas o pulmonares graves) si estarían de acuerdo en no ser reanimados en caso de que su salud se deteriore rápidamente.

La guía del NHS envuelve esta medida en eufemismos sobre "mejoría en los cuidados terminales", dado que la reanimación es una maniobra que en determinados casos puede tener severas consecuencias en forma de fracturas o lesiones cerebrales. Pero los profesionales de la salud  consideran "completamente equivocada" esta directriz porque inducirá a los ancianos a pensar que van a ser eliminados, según informa el Daily Mail. El diario refiere también quejas de pacientes que acuden al médico para una revisión rutinaria y se encuentran con el "shock" de tener que responder si, llegado el caso, quieren ser reanimados o prefieren que se les deje morir.

El año pasado se denunció que algunos médicos colocaban la indicación DNR (Do not Resuscitate [No reanimar]) en la historia clínica de algunos pacientes sin su consentimiento, lo que implicaba privarles de líquidos y alimentos en caso de empeoramiento rápido de su situación. Las nuevas directrices vendrían a cubrir esa laguna, pero según un experto consultado por el Daily Mail, se sitúan "al borde del suicidio asistido".


El doctor Patrick Pullicino, catedrático de Neurociencia Clínica en la Universidad de Kent y uno de los líderes de la oposición a este tipo de protocolos, señala que "lo más absurdo es pretender que alguien esté de acuerdo en ´no ser reanimado´ antes incluso de estar enfermo. Para alguien que está perfectamente, o sufre una enfermedad leve o moderada, es algo totalmente fuera de lugar".

Por su parte, Roy Lilley, asesor y antiguo directivo del NHS, señala que esta directriz "transmitirá a los ancianos la impresión de que nadie quiere cargar con ellos. Es como decirles: ´Eres viejo, así que ¿cómo quieres morir, dado que ya estás a punto?´ Es algo burdo e innecesario".

En algunas zonas de Inglaterra el protocolo se está llevando a cabo de forma en ocasiones abrupta, con una llamada de teléfono inesperada en la que se pide al usuario del NHS que decida cómo quiere planificar su muerte.

En un reportaje en Nursing Times, Ruth Nicholls explica cómo a su cuñado, nada más volver del médico donde le diagnosticaron una dolencia cardiaca, le llamaron a casa y sin más le dijeron: "Hola. Estamos telefoneando a todos nuestros pacientes con enfermedades cardiacas para saber si cómo está usted y si ha pensado en la cuestión de la reanimación". "La conversación fue absolutamente inapropiada", continúa: "Mi cuñado quedó en estado de shock y mi hermana hecha polvo".

Ruth, enfermera especializada precisamente en cuidados paliativos, cuenta otro caso del que tuvo conocimiento, de un paciente anciano a quien de repente le abordó una enfermera a quien no había visto nunca para preguntarle si quería ser reanimado: "Están dejando a la gente destrozada", apostilla Nicholls.


El Daily Mail señala que en virtud del protocolo vigente desde los años 90 hasta ser descartado entre 2013 y 2014, el llamado Liverpool Care Pathway (Protocolo de Cuidados de Liverpool, donde empezó a implementarse), se dieron casos de pacientes deshidratados a quienes tenían que alimentar sus parientes con esponjas empapadas, porque las enfermeras tenían prohibido darles agua.