Este domingo 17 de noviembre tendrán lugar en más de cincuenta localidades de España y fuera de ella (ante las embajadas de Bélgica, Ecuador, México, Argentina, entre otros), sendas concentraciones para exigir al Gobierno que cumpla su compromiso electoral de derogar la denominada Ley Aído y proteger eficazmente el derecho a la vida de los no nacidos. En Madrid, la IV Marcha por la Vida está convocada a las 12.00 horas en la Puerta del Sol, desde donde discurrirá por la Carrera de San Jerónimo hasta la Plaza de Neptuno.


"Es la cuarta ocasión en la que lanzamos esta convocatoria, pero medios de comunicación que otras veces se habían hecho eco de ella, esta vez no han querido", lamenta Ignacio Arsuaga, presidente de Derecho a Vivir, entidad convocante: "Entendemos que  no quieren que se interprete como una presión al Gobierno para que saque la ley".

Pero esa presión hay que hacerla porque "cabe la posibilidad de que ante el miedo a la movilización de la izquierda y la cercanía de las elecciones europeas", finalmente el Ejecutivo de Mariano Rajoy se eche atrás. Y aunque Arsuaga (abajo, en la foto, ante el Congreso de los Diputados) considera que el Gobierno "sacará la ley tarde o temprano, depende del número de personas que acudamos este fin de semana a las concentraciones que lo haga antes y lo haga mejor".

No en vano el ministro de Justicia, Alberto Ruiz-Gallardón, ha hablado ya de seis plazos diferentes para esta nueva norma desde que el PP ganase las elecciones con mayoría absoluta el 20 de noviembre de 2011.

"Lo que queremos con la Marcha por la Vida y otras acciones de presión es que el Gobierno se sienta respaldado para derogar la Ley Aído cuanto antes", añade Arsuaga, quien recuerda que cada día son eliminados 300 niños.

Pero con la concentración del domingo no está solamente en juego la legislación española. El presidente de HazteOir acudió al VI Congreso Internacional Provida, celebrado en Guayaquil (Ecuador) entre el 8 y el 10 de noviembre, y destaca que los ojos de los participantes estaban puestos en Madrid: "Me impresionó la forma en la que la gente de Iberoamérica mira a España, que es una referencia para lo bueno y para lo malo. Todos los provida presentes en el congreso conocían la posibilidad de que el Gobierno apruebe una ley que dé marcha atrás en la cultura de la muerte y proteja la vida", y esperan que eso suponga un refuerzo para la determinación de los gobiernos americanos de no ceder al chantaje abortista de algunos organismos internacionales.

El caso del presidente ecuatoriano, Álvaro Correa, es paradigmático: "Es un un ejemplo claro que demuestra que la defensa de la vida no es una cuestión de derechas o de izquierdas, ni de católicos o ateos". Ante una propuesta de su partido, que tiene mayoría absoluta en el legislativo, de legalizar el aborto por violación, Correa amenazó con dimitir si se aprobaba: "Está defendiendo la vida con rotunidad y liderazgo", elogia Arsuaga, con "un perfil que se da mucho en América, donde muchas personas de izquierdas que defienden la vida".

Así, subraya que la aceptación del aborto en Brasil, donde es legal desde hace veinte años, ha caído desde el 60% inicial a menos de un 10% hoy.


¿Cómo hacer para que la pulsión provida de América se traslade a Europa? "Un primer paso es que España, un país europeo importante y de los de mayor población, dé ese paso y que la ley de protección de la vida humana sea una realidad", dice Arsuaga, convencido de que la apuesta por la vida es vencedora: "No sabemos cuándo, pero se producirá un efecto dominó y la caída de las fichas será muy rápida. Los cambios legislativos a favor de la vida tendrán lugar de manera muy veloz, y apoyamos a otras organizaciones que buscan lo mismo, como la iniciativa europea CitizenGo".

"Los grupos provida se están movilizando en todo el mundo. Ahora hay que ganar a la opinión pública española", concluye.