Con el anuncio de una nueva ley del aborto en España, está más vivo que nunca el debate sobre la supresión del embarazo en los medios de comunicación.

Religión en Libertad ha entrevistado a Miguel Vidal Santos, voluntario destacado del grupo 40 Días por la Vida en España, que son los provida que abiertamente se declaran católicos.

40 Días por la Vida se compone de grupos de voluntarios que se reúnen en distintas ciudades españolas frente a los abortorios para rezar por el fin del aborto. Y lo hacen en las mismas fechas y con la misma intención, en comunión con católicos y evangélicos, de cientos de ciudades de cuatro continentes.

Miguel Vidal es muy conocido por su prestigioso pasado como periodista de distintas televisiones nacionales. Actualmente es director de campañas de la plataforma ciudadana HazteOir (abajo, en la foto, con Ignacio Arsuaga en 2010, durante la presentación del libro que escribieron juntos, Proyecto Zapatero).

Él forma parte del grupo de oración de Madrid, que se reúne ante el abortorio Callao, en pleno centro de la capital, junto a la Gran Vía, y ha contado su experiencia a ReL: 

- Cuando alguien se entera de que participas en una iniciativa de oración como 40 Días por la Vida, hay dos preguntas que surgen siempre. Una de ellas es: “¿Y cómo lo llevas? ¿No son muchos 40 días seguidos rezando delante de un abortorio?” Y la otra es: “¿Cuántos abortos has evitado?”

O sea que nos interesamos mucho por el minuto y el resultado. Pero nunca nos interesamos por lo sustancial de esta historia. Nunca nadie me ha preguntado: “¿Cómo es la oración ante los abortorios?”

- No duele pero resulta sintomático y muy triste que nos interesemos por lo secundario y no por el hecho grandioso, absolutamente impresionante, único, irrepetible y siempre distinto, de la oración. Yo también me pregunto si los católicos confiamos en la oración. También me pregunto si entendemos su valor y su significado.

- Para mi, que soy un absoluto ignorante en asuntos religiosos, rezar ante los abortorios en 40 Días por la Vida me ha enseñado más que todas las homilías y todos los libros que he leído. Es una catequesis continua, que te empapa como la lluvia, con la que a menudo convives. Nada me ha hecho más bien.

Las campañas son a veces incómodas pero no dejas de dar gracias por haber sido llamado a participar en ellas por lo que te sucede mientras estás en la calle rezando y ves pasar a la gente; y escuchas sus comentarios; y ves cómo entran y salen del abortorio; y notas cómo los ojos de esa chica se clavan en el cartel que sostienes y vacila ante la puerta del matadero; y percibes el gesto pendenciero del dueño del negocio, que asoma de vez en cuando a la calle antes de telefonear a la policía. Y pides y pides y vuelves a pedir al Espíritu Santo que te permita convertirte en instrumento del Señor en este Calvario.

- La expresión es de Monseñor Philip Reilly, el fundador de Helpers of God’s Precious Infants. Tiene un texto luminoso acerca de lo que somos y lo que hacemos frente a un abortorio. En él explica que cuando estás ante el matadero, no eres tú quien está ahí rezando, sino que te has convertido en instrumento de Dios, te conviertes en herramienta que le ofreces para que Él actúe.

Se refiere al abortorio como el Calvario y dice que hemos de estar ahí sin estorbar a Dios. Llega a afirmar que has de darle permiso para que actúe a través de ti. ¿Puede haber mayor grado de libertad? ¡Todo eso es rezar ante un abortorio! Libertad, servicio, testimonio y una nueva forma de evangelización.

- Nos esforzamos en explicar a los recién llegados que jamás, nunca, hemos de pensar en términos de rentabilidad. No nos plantamos ante el abortorio para medir los tiempos o los resultados. El Señor sabrá lo que hace con nosotros y cuál es el resultado de nuestra oración. Y si ese resultado se produce en ese momento y en el lugar donde rezamos, o en otro lugar del mundo, o en otro instante, o lo que sea. ¿Pero quiénes somos nosotros para pedirle cuentas a Dios? Somos sus instrumentos, no sus acreedores.

- Se impacienta quien se acerca a 40 Días por la Vida porque le gustan las nuevas “modas” espirituales. Quien quiere ser protagonista y cree que es él quien salva, y no Dios. Quien trapichea con Dios, te doy esto a cambio de que Tú… Quien no cree que la oración todo lo puede. Quien no cree en la oración. Quien no cree pero aparenta creer. Cada día más, me pregunto si tenemos fe o solo actuamos como si la tuviéramos.

- No conviene dejar ni un segundo en paz a quienes tienen sobre su conciencia la muerte de 300 seres humanos cada día. Me pregunto cómo pueden mirarse al espejo cada mañana. Pero los creyentes deberíamos saber que el activismo es fundamental y la oración, indispensable. Si de verdad somos creyentes, deberíamos ser conscientes de que todas las manifestaciones del mundo no acabarán por si solas con este genocidio. Aunque todas son necesarias porque no nos han traído a este mundo de vacaciones, ni como turistas.

Quienes formamos 40 Días por la Vida estamos absolutamente convencidos de que la oración es la que terminará con esta barbaridad y sabemos que sin la oración, seguirá existiendo el aborto y con ella, está condenado a la abolición.

- Así es, aunque a veces no lo parece. 40 Días por la Vida echó a andar en España precisamente de la mano de un grupo de activistas provida que, en marzo de 2010, llegó a dos conclusiones. La primera, que solo el activismo no podría acabar con el aborto. La segunda, que estaban hartos de la “clandestinidad” de los católicos en la lucha contra el aborto.

En este sentido, la asociación pública de fieles Spei Mater, erigida por Monseñor Reig Pla y de la que 40 Días forma parte, es un gran paso en nuestro país para sacar “del armario” a los católicos provida. Creo que Spei Mater está llamada a transformar la vida de las parroquias, empapándolas de cultura de la vida. Siento mucho decirlo: eso hace falta. Mucha falta.

Toda la información de las campañas de 40 Días por la Vida en España se puede seguir a través de internet en www.40diasporlavida.es En la misma página se ofrece un formulario de contacto para quien desee sumarse a las campañas de oración por el fin del aborto.