En la votación que redefinió el matrimonio en el Parlamento británico esta semana, hubo 26 diputados “progresistas” o de izquierdas que se opusieron al matrimonio de parejas del mismo sexo: 22 pertenecen al Partido Laborista y 4 al Partido Liberal-Demócrata, como ya publicamos aquí

Algunos de ellos expusieron sus argumentaciones razonadas, bien en la cámara, o mediante un comunicado. Son argumentos de políticos progresistas del año 2013 contra el matrimonio gay. Recogemos de la web inglesa de CatholicVoices los argumentos de Sara Teather (liberal-demócrata) y los de Robert Flello, Stephen Timms y Jim Dobbin (laboristas).

Teather fue Ministra de Estado para Niños y Familias de 2010 a 2012; en 2004 votó a favor de las “parejas civiles” que daban a las parejas homosexuales casi todas las ventajas legales del matrimonio. Su especialidad política, los problemas que sufre la institución familiar, le hace decir que redefinir el matrimonio daña a las familias reales.

»Me signifiqué apoyando en público la ecualidad gay en varias áreas, apoyando la legislación de parejas civiles de 2004 –de lo que estoy muy orgullosa-, votando a favor de todas las normativas de ecualidad de los 2 últimos parlamentos, trabajando con las escuelas contra la homofobia y haciendo lobby a Interior para que trate con más justicia a la gente gay que pide asilo desde países donde sufren persecución. Son temas importantes para mí y les he dedicado un tiempo considerable en los últimos 10 años.

»Sin embargo, cambiar la definición de matrimonio abarca temas más complejos, en mi opinión.

»Si cambiamos la definición de matrimonio para que ya no requiera una diferencia sexual, con el tiempo, separaremos la definición del matrimonio de la vida familiar. Será gradual. Los que piden un cambio legal dicen que el matrimonio trata solo del amor entre dos personas y no es asunto de nadie más.

»Una vez el concepto de matrimonio se haya establecido en la conciencia social como un asunto totalmente privado, sólo sobre amor y compromiso, sin ninguna ligazón con la familia, me temo que aceleraremos cambios que ya están sucediendo y hacen la vida familiar más inestable. Y añadiré que sospecho que hará que el matrimonio parezca al final algo irrelevante.

»Sentí con fuerza que era correcto apoyar las parejas civiles para asegurar que la gente gay en relaciones comprometidas de larga duración no sufriese discriminación financiera y que legalmente tomase parte en decisiones sobre los cuidados de salud de su pareja. Prácticamente en esta nueva legislación matrimonial no se está ofreciendo ninguna protección nueva a las parejas del mismo sexo, y cualquiera que se pudiera pedir puede tratarse simplemente cambiando la norma sobre parejas civiles.

»Con esta norma, el Estado está regulando sólo el amor y el compromiso entre adultos que consienten, sin ningún otro propósito. Me extraña, porque yo consideraría que eso es un asunto privado.

»Mi postura me diferencia de la mayoría de mis colegas liberal-demócratas. No es algo que me haya pasado a menudo en los últimos 20 años. Pero una de las cosas que siempre me ha sorprendido de nuestro partido es que somos suficientemente liberales para aceptar que otros tengan otra postura.



»Una campaña muy cuidada ha intentado hacer creer a la gente que el matrimonio es algo que trata solo de amor y compromiso. Si fuera así, ¿quién podría negar un reconocimiento a una pareja del mismo sexo? Pero esa NO es la definición del matrimonio.

»Al cambiar la naturaleza fundamental del matrimonio, todas las personas que a lo largo de la historia se han casado antes de esta normativa verán como su matrimonio queda alterado retrospectivamente.

»No hace ni 10 años desde que se crearon las “parejas civiles” y ya la sociedad ha cambiado su apreciación del compromiso que tales emparejamientos formales muestran.

»La sociedad ve al matrimonio como la unión de un hombre y una mujer para la creación y cuidado de los niños. No trata, en absoluto, del mero amor y compromiso de una pareja feliz.

»La sociedad, mediante el Estado, ha querido tratar el matrimonio de forma especial reconociendo su naturaleza intrínseca, su naturaleza centrada en el niño. Esa es la única razón por la que al Estado le interesa el matrimonio.

»Si el matrimonio va a ser sólo sobre el amor sexual y el compromiso, entonces los matrimonios polígamos y poliándricos construidos sobre esos dos pilares también deberían incluirse en la definición. ¡Si el tema es la igualdad!

»Según los términos de la normativa propuesta, el matrimonio tendrá dos formas, debido a las cláusulas sobre consumación y adulterio. Existirá el matrimonio tradicional y el del mismo-sexo: ¡no es lo mismo ni es igual!

»La norma también crea más inecualidad: en algunas iglesias los matrimonios tradicionales se permitirán, pero los del mismo sexo no.

»Finalmente, las parejas del mismo sexo podrán elegir: ¡matrimonio, o pareja civil! Pero las parejas de sexo opuesto sólo pueden elegir matrimonio. ¡Más inecualidad!

»Además, no hay nada que impida a un futuro gobierno derogar esta propuesta para permitir, e incluso obligar, a la Iglesia de Inglaterra que celebre matrimonios del mismo sexo. Ya hay comentaristas que dicen que no pueden esperarse y que no pararán hasta que la Iglesia de Inglaterra y otros credos celebren matrimonios del mismo sexo. 

»Dos musulmanes gays podrán pedir que su imán celebre su unión, al cura católico local se le exigirá que case a dos gays católicos, y así sucesivamente.

»Tengo amigos y parientes gays y ninguno jamás me expresó interés por el matrimonio del mismo sexo. Jamás ningún constituyente me escribió pidiéndome plantear el tema del matrimonio homosexual.

»Recuerdo que hace unos años muchos diputados alababan la ley de parejas civiles y decían que era TODO lo que la comunidad gay quería y que esa ley daba la ecualidad que tantos habían deseado tanto tiempo.

»El matrimonio es la unión de un hombre y una mujer abiertos a la creación y cuidado de niños, y esta legislación va a cambiar eso. Me opondré a ella y pido a todos mis colegas que piensan abstenerse que se unan a mí en el lobby del no.




»Durante 350 años, el ritual de 1662 de la Iglesia de Inglaterra ha establecido tres razones para el matrimonio: la primera es “la procreación de los niños para ser criados y educados”.

»Los niños están en el corazón del matrimonio… pero apenas se les menciona en esta nueva legislación.

»Es correcto que una sociedad reconozca –como hace con el matrimonio- el valor que todos concedemos a la contribución que aportan aquellos que traen niños al mundo y los crían.

»Esta normativa no afirma que las uniones del mismo sexo tengan “igualdad” con los matrimonios, sino que afirma que son lo mismo, cuando la realidad es que no lo son: son cosas diferentes. Seremos más pobres si adoptamos una definición aguada de lo que es el matrimonio.




»Hasta ahora, la sociedad y la Iglesia tenían una visión compartida del propósito esencial del matrimonio. Es una institución que apoya la crianza de los niños en una relación constante y comprometida. La forma tradicional de entender el matrimonio tiene 3 elementos básicos: es entre un hombre y una mujer; es para toda la vida y excluye a todos los demás.

»El artículo 16 de la Declaración Universal de Derechos Humanos define el matrimonio como la unión de un hombre y una mujer y afirma que la familia tiene derecho a ser protegida por la sociedad y el Estado.

»Así se busca promover el único beneficio del matrimonio en nuestra sociedad: asegura entornos familiares y aporta las cualidades esenciales de seguridad y confianza a los niños.

»Es preocupante que esta medida apenas menciona a los niños o la paternidad. Enfatiza la decisión de tomar parte en una ceremonia más que el compromiso a una relación de por vida o el tener hijos, como si esos elementos no fueran consecuentes.

»La agenda de ecualidad se ha limitado estrechamente a principios dogmáticos de uniformidad. La medida promueve la noción errónea de que la uniformidad es una buena definición de ecualidad.

»Honestamente, esta medida diluye el significado del matrimonio. Mantener una visión tradicional del matrimonio no debe verse como discriminatorio. Desgraciadamente, la medida promueve esa noción.

»El Gobierno no puede garantizar la protección de las iglesias o individuos que tengan una visión tradicional porque no pueden predecir o controlar lo que pasa en los tribunales. Lo que ha pasado a las agencias católicas de adopción es un buen ejemplo de ello.

»Cambiar la definición de una institución que ha servido bien a la sociedad es apresurado y destructivo. No puedo apoyar tal decisión.