Los hombres nacemos desnudos en un mundo complejo, lleno de maravillas y peligros... Con ayuda de otros y habilidad aprendemos a ser supervivientes durante unas décadas hasta que finalmente morimos. Pero ¿vivir es sólo sobrevivir un tiempo?

Es interesante conocer a Ed Stafford el protagonista de la serie de supervivencia extrema "Solo en la Isla" del canal Discovery Max (en inglés, Naked and marooned). Stafford es un auténtico experto en supervivencia, al que abandonan desnudo y sin herramientas en 8 hábitats distintos, todos ellos desiertos y peligrosos, y se las arregla para sobrevivir con lo que encuentra y con sus habilidades

En cierto capítulo explica sus 10 reglas de supervivencia, destiladas con lo que ha aprendido después de muchas experiencias límite, en islas desiertas, desiertos, junglas o bosques fríos.

"Estas reglas no las encontrarás en ningún manual y se pueden aplicar a cualquier hábitat", asegura. Lo cual puede llevarnos a aplicarlas al ámbito de la oración y la espiritualidad.

Estas reglas se conjugan en una intuición: para sobrevivir "no importan tanto tus habilidades, sino cómo te lo planteas".

Es curioso repasar estas reglas de supervivencia de Ed Stafford y pensar cómo aplicarlas a la vida cristiana y espiritual, donde, efectivamente, no es tan importante tener muchas habilidades (ser un gran lector para entender la Biblia o tener resistencia al hambre para ayunar en Cuaresma) como "plantearlo bien".

10 reglas de supervivencia de Ed Stafford... aplicadas a lo espiritual

REGLA 1: "Detente y elabora un plan"

Cuando Ed es abandonado sin equipo en una isla o selva, se siente abrumado y la cabeza le da vueltas. El miedo puede meterle prisas para gastar fuerzas en cosas inútiles. Ha aprendido que antes de actuar, hay que serenarse y, con la mente serena, elaborar un plan. "La clave está en tranquilizarse y recuperar poco a poco el control; apago la cámara y me sereno", explica.

En la vida espiritual pasa lo mismo: en Occidente vivimos acelerados y aturdidos por mil cosas que nos dan prisas y no nos permiten reflexionar para organizarnos. Mucha gente no tiene vida espiritual porque no cumple esta regla, no se detiene, no apaga nunca la cámara.

PROPUESTA CONCRETA: Vete de retiro, haz unos ejercicios espirituales. En soledad toma papel y lápiz y elabora un primer borrador de plan espiritual sobre lo importante de tu vida y el papel de Dios en ella.



REGLA 2: "Piensa como un lugareño, aprende de los nativos"

Ed ha aprendido técnicas para pescar, cazar y crear refugios de los habitantes de cada país donde ha estado. "Esas personas tienen la capacidad de conocer dónde están las cosas y cómo actuar", dice Ed. Las técnicas de bosque quizá no sirven para el desierto.

En la vida espiritual, esto se puede entender como la necesidad de aprender de los maestros. Para un cristiano que quiere ir al Cielo, el gran nativo del Cielo que enseña a entrar en ese nuevo hábitat es Jesucristo. Él dice, por ejemplo, "aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón".

Jesús sabía que la mejor forma de aprender es con maestros, así que creó un sistema de maestros y discípulos. Convirtió a sus discípulos en maestros y les encargó discipular a otros. "Id por todo el mundo, anunciad el Evangelio, haced discípulos y enseñadles a guardar lo que os he enseñado", fueron sus instrucciones finales en la tierra.

Así, los Apóstoles son también maestros, y con ellos muchos otros que han aprendido a sobrevivir y aclimatarse en el mundo espiritual.

PROPUESTA CONCRETA: No vayas por la vida de solitario espiritual; busca un director espiritual; lee a los maestros espirituales, y, sobre todo, aprende del mayor, el único verdaderamente "nativo": Jesús.

REGLA 3: "No bajes la guardia"
Ed Stafford explica que cuando ha pasado dos o tres días en la jungla y ya tiene refugio, fuego, agua y algo de comida "se me va la adrenalina, viene como un bajón, me relajo, quedo apático... y bajas la guardia. Ahí puedes cometer errores graves".

Puede que no preste atención a ciertos animales peligrosos, que se bañe en sitios arriesgados, etc...

"La vigilancia total es primordial", asegura Ed. Eso sí, "no bajar la guardia no significa vivir con miedo, sino estar alerta y preparado".

En la vida espiritual puede suceder que alcancemos un nivel de comodidad que nos aburguese y ablande. Quizá en cierto momento vencimos algún pecado habitual (pereza, lujuria...) y eso nos ha llevado a la soberbia y el orgullo. Quizá estamos orgullosos de ir a misa y dar parte del sueldo a una ONG pero desatendemos otros aspectos. El Evangelio insiste en el estar siempre atentos y dispuestos, como las vírgenes prudentes, y avisa: "no sabéis el día ni la hora". Es la tensión del superviviente.

PROPUESTA CONCRETA: Haz examen de conciencia, habla con tu director espiritual, habla con el Espíritu Santo y pídele guía, aprende de los santos, reza para ver si Dios te pide algo más. O ten hijos: tener hijos es una forma muy eficaz de no poder bajar nunca la guardia, ellos te entrenarán en lo inesperado cada día.



REGLA 4: "Aprende de los errores"

Ed Stafford explica que en los húmedos bosques de Rumanía pasó dos noches helado porque no pensó en secar yesca para poder encender fuego. En vez de desanimarse, decidió ser positivo y aprender del error, buscar nuevas posibilidades.

En la vida espiritual hay batallas de las que se debe huir pero hay otras que se deben afrontar. Si una almendra te sabe amarga, no dejas de comer almedras, sino que comes más para quitar el mal sabor. Es bueno afrontar retos aprendiendo de las malas experiencias anteriores.

Esto sucede a la hora de buscar novio o novia, o de buscar comunidad espiritual, o de elegir apostolado... una mala experiencia no debe hacernos desistir, sino que nos ha de servir. Por ejemplo, una discoteca no suele ser un buen sitio para encontrar un buen novio cristiano. Si has tenido varias experiencias malas con novios malos, quizá es que has ido una y otra vez al sitio o ambiente equivocado, o quizá hiciste algo que no debería repetir. Aprende de los errores.

PROPUESTA CONCRETA: Para aprender de los errores, nada como la confesión. Un director espiritual probablemente te los señalará cuando seas reincidente.



REGLA 5: "Utiliza lo que hay a tu alrededor"

Ed Stafford sabe que es absurdo buscar en el desierto materiales de la selva, o en la isla materiales de montaña. Hay que tener una mirada abierta y buscar lo que hay en el entorno... aunque sea una botella tirada o una cuerda que trae la marea, o comer insectos que antes no comerías.

El hombre sobrevive cuando aprende a convertir las cosas en herramientas: con enredaderas y cortezas se hacen buenas cuerdas; con las piedras, hachas y cuchillos.

Espiritualmente esta actitud es útil. Quizá al mudarnos de ciudad o al crecer perdimos el grupo parroquial que tanto nos ayudaba o murió un sacerdote que nos dirigía...

Hay que adaptarse y usar lo que hay alrededor. Quizá has de cambiar de movimiento o grupo parroquial. Si siempre orabas a ciertas horas y tu nuevo trabajo no lo permite, habrás de adaptarte al nuevo horario con otras oraciones o devociones.

Para eso, no desprecies un rato de orar el Rosario con las abuelitas del pueblo si es lo que tienes a mano (algo que quizá no hacías antes) o de descargarte en el móvil alguna aplicación que te ayude a rezar. Quizá unos padres jóvenes tengan que aprovechar la oferta espiritual de algún colegio o movimiento si en la parroquia no hay nada. ¡O escuchar predicaciones en YouTube o RadioMaría!

PROPUESTA CONCRETA: Mira a tu alrededor la oferta de grupos y oración en las parroquias que tengas cerca, en la radio, YouTube e internet.

REGLA 6: "Amplía tus horizontes"

Ed Stafford explica que el reto de sus programas de supervivencia es ir más allá del meramente sobrevivir y llegar a prosperar, es decir, a alcanzar comodidad en la naturaleza.

Encontrar un tronco bueno permite tener un fuego constante e ir a explorar. Explorando se encuentran más fuentes de comida o de agua. Para eso, hay que aprender a dejar, al menos un rato, el refugio y las rutas de siempre. "Es esencial seguir explorando", insiste Ed.

Espiritualmente esto también se puede vivir. Al crecer, hay que salir de las oraciones infantiles (o al menos no quedarse solo en ellas) y aprender otras.

Es posible que uno participe ya en un movimiento católico, que tenga ya una "dieta" espiritual... pero es importante ir ampliándola. La Iglesia es muy grande, tiene mucha variedad e historia y vale la pena conocer otros movimientos, leer a otros santos, conocer la liturgia de otros ritos católicos, la espiritualidad en otros países...  

Sin abandonar un refugio bueno, explorar es clave para ampliar los horizontes. Quien no lo haga, puede que no tenga elementos para resistir a una crisis personal o espiritual, cuando las viejas recetas dejen de ser eficaces. Muchos dicen "dejé la Iglesia" sin haber conocido de la Iglesia más que un párroco, o un colegio, o un movimiento... desconociendo todo lo demás y su gran diversidad.

PROPUESTA CONCRETA: Lee a algún autor espiritual que no hayas leído antes. Visita un encuentro de oración o formación de un movimiento que no sea el tuyo. Practica alguna devoción u oración nueva. Vete de peregrinación a otro país. Haz cada año un par de estos esfuerzos por explorar horizontes más amplios.



REGLA 7: "Tómate descansos"

En la supervivencia no todo ha de ser cortar leña y hacer cuerdas. Ed aprendió a pararse a disfrutar de una puesta de sol, jugar bañándose bajo una cascada, disfrutar en algún estanque...

"Aprendí que eso son también elementos básicos, no solo para relajarte, sino para apreciar lo que te rodea, darte cuenta de que no sólo sobrevives, sino que logras prosperar. Eso da moral y es muy importante", explica Ed.

Igual que Ed aprendió a disfrutar con la naturaleza, no sólo a sobrevivir, el hombre espiritual ha de aprender a gozarse en Dios, disfrutar de Dios, como cantan a menudo los Salmos ("a la sombra de tus alas, yo me gozaré").

Ese disfrute tiene una dimensión de descanso. Se encuentra a menudo en la alabanza (con música o sin música), en el peregrinar por la naturaleza, en subirse a una montaña, contemplar el mar, degustar un salmo, una poesía, una canción...

También la adoración Eucarística puede tener esta dimensión muchas veces: un reposar tranquilo ante Dios. Hay un elemento de gratuidad: uno canta y alaba a Dios, o le adora ante el Sagrario, aunque no sea "útil" ni un ejercicio de virtudes o habilidades: es un descanso en Dios. "Él me conduce hacia fuentes tranquilas y repara mis fuerzas, en verdes praderas me hace reposar", dice el salmo.

PROPUESTA CONCRETA: Visita un grupo de oración de alabanza (puede ser carismático o de otro estilo), o sube a una ermita en la montaña o junto al mar y contempla la creación, o visita una iglesia en silencio y disfruta de un rato de adoración ante Dios.



REGLA 8: "No trabajes duro, trabaja inteligentemente"

Ed dice que el superviviente debe "planificar cuidadosamente su tiempo". Las fuerzas físicas y las horas de luz de un superviviente en la selva son limitadas. La inteligencia ayuda: una trampa para animales (peces, roedores, etc...) trabaja para el cazador incansablemente mientras se dedica a otras cosas necesarias.

En lo espiritual, vemos que todos los hombres somos "supervivientes" durante un tiempo limitado (setenta, ochenta, cien años...) y con unas capacidades limitadas (no todos aprenderemos teología, o piano, o mecánica del motor).

Por eso, hay que aprovechar el tiempo en nuestra vida para aprender a amar y conocer mejor a Dios. Eso implica discernir bien la vocación. La gente que nos conoce bien, padres, maestros y directores espirituales, nos pueden ayudar a trabajar "inteligentemente".

PROPUESTA CONCRETA: Debate con tu director espiritual o con alguien que te quiere y conoce bien si tu trabajo o tu apostolado o servicio te está a acercando a Dios y te ayuda a crecer o si estás estancado.

REGLA 9: "Constrúyete un hogar"

Llega un momento en que Ed Stafford ya no sólo usa lo que encuentra en la naturaleza, sino que transforma su entorno y lo convierte en un hogar. No sólo tiene un fuego y un refugio para sobrevivir, sino una chimenea, unas piedras calientes, un sistema de agua, para vivir.

Igual que Robinsón Crusoe o los Robinsones suizos, domina su entorno, crea civilización. Un ejemplo es cuando consigue hacer pastelitos con frutas y toscas harinas: cuando se hace gastronomía se ha ido más allá de la mera supervivencia.

En la vida espiritual se ha de llegar a ese punto: la fe, la esperanza y la caridad del creyente no sólo le mantienen con vida, sino que transforma su entorno. Se atreve a casarse y tener hijos y crear un hogar con fe. Se atreve a poner en marcha una asociación, una ONG, un apostolado, que ayude a otros, que eduque, que mejore el mundo. La Iglesia ha llenado los países a los que llegaba de hospitales, escuelas, cofradías y cooperativas. "La fe sin obras está muerta", dice la carta del apóstol Santiago.

PROPUESTA CONCRETA: Piensa qué apostolado o servicio puedes hacer para transformar el mundo. Puedes crear algo nuevo o sumar tus habilidades a algo bueno que ya funciona: si eres maestro, puedes dar clases en un voluntariado o en unas misiones. Si eres músico, sumarte a un grupo de evangelización con música o dar clases de música a niños. Transforma el mundo.



REGLA 10: "Ten una actitud de gratitud"

Ed Stafford explica que después de pasar hambre y frío en sus aventuras ha aprendido a apreciar las cosas, a alegrarse cuando encuentra una rata para comer, o una botella tirada, a amar el calor de un fuego, y a apreciar la belleza de la naturaleza.

Considera que por eso, la regla más importante para la supervivencia es, dice, "tener una actitud de gratitud, de agradecimiento". Dice que es difícil de verbalizar pero es una actitud que lo cambia todo.

Muchos que gozan de las comodidades de la civilización viven sin actitud de gratitud. Sin pasar especiales dificultades materiales, muchas personas pueden llegar a suicidarse. Ed explica que lo más importante en la supervivencia acaba estando en la mente, en la actitud.

En numerosos programas, hambriento, atrapa algún animal y lo mata diciendo "gracias, gracias"... Pero ¿gracias a quién?

Es algo que se ve en varios programas de TV como "Supervivencia al desnudo": el hombre necesitado tiende a expresar agradecimiento, y habla con el pez recién pescado, o con el río o con el bosque... ¡Gracias!, dice a estas criaturas, porque el hombre auténtico está hecho para agradecer, aunque no sepa a quién. En esta fase la naturaleza ya no es un enemigo, sino una realidad que se respeta y se abre con belleza ante el hombre.

Ed no lo concreta, pero al final, el agradecimiento se ha de dar a Alguien que lo pueda entender y recibir, a Alguien que sea a la vez bueno, que escuche, que esté presente y entienda siempre: y ese es Dios. Todo parece indicar que el hombre fue diseñado por un Creador para agradecer.

En la espiritualidad, la gratitud lo cambia todo, y de la gratitud nace todo: la alabanza, la adoración, la esperanza, la fe, la caridad...

PROPUESTA CONCRETA: Practica la oración de agradecimiento. Da gracias a Dios a la hora de comer. Dale gracias al acabar o empezar el día. Aprende canciones y oraciones que le den gracias. Practica también el dar gracias a Dios en los momentos malos y ante los contratiempos. "Dios todo lo permite para bien de los que le aman".

(Publicado originariamente en ReL en septiembre de 2015)