San Amador de Auxerre, obispo. 1 y 11 de mayo.

Su vida fue escrita por el presbítero Esteban, a petición de San Aunar de Auxerre (25 de septiembre) y, según esta, Amador nació a inicios del siglo V, en una noble familia galo-romana de Auxerre.

Cuando llegó a la juventud, sus padres le arreglaron un ventajoso matrimonio con una noble muchacha llamada Marta. Pero he aquí lo que ocurrió: El día del desposorio, el obispo de Auxerre, San Valeriano (13 de mayo) llegó a la casa para dar la bendición nupcial, como era costumbre en aquellos tiempos en los que aún no existía el "casarse por la Iglesia". San Valeriano era un anciano obispo y resultó que se equivocó de libro y en lugar de recitar el ritual del matrimonio, recitó las oraciones del ritual de la consagración de vírgenes. 

Terminada la ceremonia, Amador preguntó a su novia: "¿Sabes lo que el obispo leyó de su libro?" "" - contestó ella - "él bendijo nuestra unión". "No" - dijo el joven - "el obispo nos consagró al Señor. Y ahora, aunque lo hizo sin querer, no lo hizo sin la voluntad de Dios, y puede ser su propósito que le sirvamos en más alto y santo estado". Marta le respondió: "Lo que tú quieras, yo también lo haré". Entonces ambos se arrodillaron y se ofrecieron, ya voluntariamente, a servir a Dios. En ese momento se sintió en la habitación un perfume de rosas y Marta preguntó a Amador: "¿De dónde viene esta fragancia, hermano mío?" y Amador le respondió: "Es el olor del paraíso, donde nadie se casa ni se dan en matrimonio, sino que son como los ángeles de Dios". Y acto seguido, al apagar la luz, Amador vio un ángel que sostenía dos coronas de lirios y rosas, las cuales ponía sobre sus cabezas.

Y he aquí que el banquete de bodas continuó, y antes que terminaran murió el obispo Valeriano. Fue elegido en su lugar San Eladio (8 de mayo), a quien Amador y Marta le revelaron lo sucedido en sus bodas. Entonces Eladio hizo pública la consagración, ordenando diácono a Amador y dando el velo de las vírgenes a Marta. Amador fue un fiel colaborador de Eladio en el pastoreo de la sede de Auxerre y cuando este murió en 387, fue elegido para sucederle.

En realidad esta leyenda anterior solo pretende dar una explicación posterior a un hecho que al parecer fue común, pero no deseado: el de los obispos casados. Tenemos otros casos, como Santos Leoncio y Placidina (11 de julio), Santos Valente y Cazarie (8 de diciembre), San Juan Ogmunson (23 de abril), San Pablo de Skálholt (19 de noviembre), o el más conocido, San Gregorio de Nisa (9 de marzo, 10 de enero, 14 de octubre y 22 de noviembre), casado con Santa Theosebia (10 de marzo).

En esta época el Dux de Auxerre (cargo que incluía el mando sobre las tropas, sobre asuntos civiles y económicos) se nombraba Germán. Era amante de la caza, y gustaba organizar monterías para luego exponer las cabezas y entrañas de las grandes piezas que se cobraba, colgándolas en un árbol que había en la plaza pública. A muchos repugnaba esta costumbre, sobre todo a los conversos al cristianismo, pues les recordaba las ofrendas públicas que los nobles paganos hacían a los dioses. Pero nadie osaba reconvenir al joven Dux Germán que, ciertamente, lo hacía por diversión solamente. Nadie, salvo nuestro Amador, quien le reconvenía sobre las trazas de idolatría que yacían en su gesto, pero Germán no le hacía caso alguno. Así que, en un viaje que Germán tuvo que hacer, Amador mandó cortar el árbol, lo cual provocó la ira del Dux, llegando a amenazar de muerte al santo obispo.

La leyenda dice que Amador se retiró prudentemente a Autun, y allí tuvo la revelación de que Dios quería que su sucesor al frente del pueblo fuera ¡el Dux Germán! Lo sufrió Amador, que no entendió aquella voluntad divina, pero a pesar de su incomprensión, se dispuso a cumplirla presto. Ocurría que, según la ley romana, ningún oficial o funcionario del imperio podía dejar su puesto sin permiso del mismo emperador o, en su lugar, de sus Prefectos. El Prefecto de la Galia era Julio, y a este se fue a ver Amador para confiarle la voluntad de Dios. Julio, cristiano devoto, dio el permiso y Amador regresó a Auxerre y dio orden secreta de que cuando el Dux entrase a la catedral, se cerraran las puertas y no le dejasen salir. Así se hizo y cuando Germán entró al templo a los oficios, San Amador se acercó a él, le confió la voluntad de Dios y le ordenó de diácono, nombrándole sucesor. Germán, que era cristiano piadoso, quedó sorprendido, pero no osó contradecir la voluntad de Dios. 

Eso dice la leyenda, pero en realidad, esto no ocurrió así, sino que el 1 de mayo de 418, cuando murió nuestro Amador el Imperio quien eligió como a Germán como obispo, eso sí, en contra de su voluntad. Fue consagrado el 7 de julio del mismo año. Le veneramos en la Iglesia como San Germán de Auxerre (31 de julio).


-"Vidas de los Santos". Tomo IV. Alban Butler. REV. S. BARING-GOULD. 1916.

A 1 de mayo además se celebra a:
San José Obrero.
Santa Bertha de Avenay, viuda y mártir.
Santa Isidora, virgen.