Beato Antonio Fatati, obispo. 9 de enero y 2 de septiembre (en Ancona y Siena).

Nació Antonio en Ancona, Italia, sobre 1410, hijo de Simon y Buzia, nobles originarios de Teramo. Estudió en la Universidad de Bolonia junto a sus hermanos Marino y Santiago. Siguió la carrera sacerdotal y fue un piadoso sacerdote, más que los que le rodeaban, a los que daba verdadero ejemplo. En 1431 fue nombrado canónigo de la catedral de Ancona, diferenciándose de los demás por repartir sus rentas entre los pobres y vivir austeramente. En 1440 fue vicario general de Dubrovnik, sustituyendo a su tío político, el arzobispo Antonio Venieri en la administración de la diócesis. En 1440 volvió a Ancona, cuando Eugenio IV le puso como abad comendador del monasterio “San Pietro al Conero”, con beneficios eclesiásticos que usaba para el culto o el socorro de los pobres. En 1444 fue elegido Decano de la catedral de Ancona y fue nombrado vicario auxiliar de Siena. Hizo bien su trabajo y en 1446 pasó a formar parte de la "familia" papal de Eugenio IV. Este papa también le nombró Limosnero y Tesorero Papal para las regiones Siena, Lucca y Piombino.

En 1447 subió al trono de San Pedro el papa Nicolás V, que le nombró capellán mayor y al mismo tiempo canónigo del Capítulo de la Basílica de San Pedro, un cargo con numerosos beneficios eclesiásticos que no solía reservarse para si. En 1449 el papa le nombró clérigo de la Cámara Apostólica y el 20 de noviembre de 1450, fue elegido como obispo de Teramo, a la par que tenía todos los demás cargos. En dicha sede redujo los beneficios de las canonjías, limitando los seglares que accedían a ellas y vigilando no se concedieran como premios o favores. Y por si fuera poco, en 1454, Nicolás V le nombró Gobernador y Vicario General de las Marcas de Ancona y Massa Trabaria, y Tesorero Papal en Bolonia. Los archivos que quedan de su época de Tesorero muestran un interés por el apertrechamiento militar del papado, expansión de la agricultura, saneamiento económico y ejercicio de la caridad. En 1456 Alfonso de Aragón, rey de Nápoles, le nombró Asesor Perpetuo y Comisario. En 1459 celebró un sínodo diocesano para la reforma de la iglesia local, y ese mismo año acompañó al papa a Mantua, a un parlamento convocado con vistas a convocar una nueva cruzada contra los turcos; y de aquí salió nombrado recolector de diezmos en el territorio de Siena para tal fin. En 1460 se le encomendó nuevamente la vicaría de Siena, sede ocupada por Francisco Todeschini, sobrino del mismo papa, y al que el pontífice quería dar una ayuda y un buen ejemplo con Antonio, ya que era inexperto en asuntos de gobierno a sus 25 años.

Trece años estuvo en Teramo, salvo durante el papado del turbulento Calixto III, hasta que en 1463 Pío II le destinó a la sede de Ancona, próspera y bien situada, donde nuestro beato desarrolló una ingente labor pastoral reformando al clero, organizando la caridad, restaurando iglesias y fundando organizaciones piadosas. Allí construyó la iglesia de Santa María de Canneto. En agosto de 1464 acogió en su palacio episcopal al mismo papa Pío II cuando este quiso embarcarse a la Cruzada. Pero no llegó a hacerlo, sino que murió en los brazos del Beato Antonio. Paulo II y Sixto IV se valieron de su ascendiente moral para encomendarle diversas tareas políticas o religiosas, y aunque siempre le recompensaron con bienes y beneficios, él lo daba todo a los pobres, manteniendo su vida pobre y penitente. Paulo II le nombró tesorero de Bolonia y Sixto IV le consultaba asuntos de gobierno.

El santo obispo murió el 9 de enero de 1484, rodeado del cariño de sus fieles, que era mucho en aquellos tiempos. Su sepulcro, en la cripta de la catedral, pronto ganó fama como fuente de milagros, y su culto comenzó hasta hoy. En 1529 se hizo una invención de las reliquias, hallándose parte del cuerpo incorrupto, y estas fueron puestas en el altar dedicado a las reliquias insignes en la misma catedral. Esto se hizo coincidiendo con una epidemia de peste, que cesó de inmediato, con lo cual aumentó la devoción de los fieles. En 1562 se comenzó el proceso de canonización, y el obispo Lambertini trasladó el cuerpo a una bella urna. Este obispo, que sería el papa Benedicto XIV, en su obra "De Beatificatione servorum Dei" pone de ejemplo el culto de nuestro beato sobre cómo ha de obrar la iglesia con los que gozan de fama de santidad y aún no se les reconoce oficialmente. En 1795 Pío VI confirmó dicho culto, beatificándole por equivalencia, y el cuerpo fue trasladado a la capilla de los santos protectores de Ancona. Esta diócesis y Siena celebran su memoria a 2 de septiembre.

Fuente: 
-"Il beato Antonio Fatati" GIUSEPPE CADES. Edizioni Capitolo Vaticano, 2015.

A 9 de enero además se celebra a San Andrés Corsini, obispo carmelita.