Beata Josefina Leroux, virgen clarisa y mártir. 22 (orden franciscana) y 23 (con su grupo de mártires) de octubre.

Ana Josefa nació en Cambrai, en 1747 y a los 22 años ingresó en el convento de las clarisas Urbanistas de Valenciennes, donde profesó al año siguiente. Las “urbanistas” son clarisas que siguen una Regla dada por el papa Urbano IV, en 1263, a tan solo 10 años de la muerte de Santa Clara (11 de agosto y 23 de septiembre, invención de las reliquias), mitigando la Regla y permitiendo las posesiones comunitarias y rentas, la abadesa puede ser vitalicia. A veces es llamada “Segunda Regla de Santa Clara”. Actualmente hay 88 monasterios y unas 1000 religiosas. De su vida conventual se conoce poco, era una religiosa más y quien sabe si así hubiera sido si no le hubiera llamado Señor a la entrega total; al martirio.

Es la época de la Revolución Francesa, en la que muy pronto, a los sublimes ideales de Libertad, Igualdad y Fraternidad habrían de añadírseles una coletilla: “o muerte”. Solo había una manera de entender esa libertad, esa igualdad, y esa fraternidad y quien no pasara por el aro, ya se sabía. Es un modo simple de resumir una época histórica muy complicada y, todo sea dicho, fundante de muchos de las libertades y derechos que hoy gozamos y defendemos. Época aún no del todo clarificada ni depurada en cuanto a responsabilidades, pero con respecto a lo que nos importa: Por confesar su fe cristiana muchos fueron asesinados y a eso se le llama martirio. “Hay martirio cuando el perseguidor, movido por su odio a la fe, inflige la muerte, aunque diga y vanaglorie de hacerlo por otra causa". Benedicto XIV, en «Tratado de Canonización de los Santos».

La Revolución Francesa exclaustró en 1791 a todas las religiosas de sus monasterios en Valenciennes y Josefina volvió a Cambrai junto a su familia, y luego pasó a Mons, donde se habían refugiado las ursulinas, entre las que había profesado su hermana Sor Escolástica. En 1793, al tomar Austria la zona de Valenciennes regresan las ursulinas, y Josefina, ya que no podía entrar al monasterio de las clarisas, pidió y obtuvo ser admitida entre las ursulinas, sin renunciar a su profesión como hija de Santa Clara. Esto mismo hicieron las religiosas brigidinas Beatas Ana María Erraux y Lilvina Lacroix (17 de octubre). Pero duró poco la paz. En 1794, los franceses toman la ciudad, y el 3 de septiembre, las monjas son apresadas hasta el 23 de octubre, día en que fueron llevadas a la guillotina por el “delito de emigrar ilegalmente, volver al país y ser enemigas de la Revolución”, Mientras subían al cadalso cantaban el Te Deum y las Letanías. Fue beatificada, junto a las demás, en 1920, por Benedicto XIV.

Nuestra Josefina y las dos brígidas durante mucho tiempo fueron consideradas ursulinas, hasta que las investigaciones lo pusieron todo en su sitio. Las ursulinas mártires de Valenciennes tienen su memoria a 17 de octubre y son: Beata María Natalia de San Luis Vanot, Beata María Laurentina de San Estanislao Prin, Beata María Úrsula Gabriela de San Bernardino Bourla, Beata María Luisa de San Francisco Ducrez, Beata María Agustina del Sagrado Corazón de Jesús Déjardin.



-"Una mártir de la revolución francesa, Beata Josefina Leroux". 23 de octubre. Casals, 1965.