Santos Nazario y Celso, mártires. 28 de julio, 12 de junio (invención), 10 de mayo (traslación de las reliquias), 19 de junio (junto a Gervasio y Protasio) y 14 de octubre (Iglesia Griega).

Las actas de este martirio son todas fabulaciones sin ningún valor histórico, y para más inri, fueron escritas lo menos en el siglo X, bastante lejos de los supuestos acontecimientos. Como toda “acta” apócrifa, pretende dar origen y solidez a un culto muy anterior del que no se sabe nada.

Las noticias de estos santos son confusas y contradictorias: la primera mención la hace Paulino, biógrafo de San Ambrosio (4 y 5 de abril, muerte y entierro; 7 de diciembre, consagración episcopal) que dice que el santo halló un cuerpo incorrupto, con barba, cabellos y sangre fresca, en un jardín de Roma. Lo tomó por un mártir y, primeramente, lo transportó a una iglesia frente a la Porta Romana, donde se erigió una basílica en su nombre. Luego hizo trasladar reliquias a la iglesia de los Santos Apóstoles de Milán. Al poco tiempo se halló muy cerca el cuerpo de un niño y también fue tenido como mártir, compañero del anterior y trasladado a la misma iglesia de Milán. Se hicieron investigaciones sobre los cuerpos, y los dueños dijeron que sus antepasados les habían prohibido vender el terreno, diciéndoles había un tesoro oculto allí, por lo que los cuerpos se tomaron como tal tesoro.

Dicha Invención, cuenta Paulino, se produjo después de la muerte de San Teodosio el Grande (17 de enero), que murió en 395. Por tanto, si San Ambrosio murió en el 397, el hallazgo se produjo en 395 ó 396. San Ambrosio envió algunas de las reliquias de San Nazario a San Paulino de Nola (22 de junio), como se deduce del poema XXVI de San Paulino. Al parecer también le envió una reliquia a San Gaudencio de Brescia (25 de octubre), que en el 397 declara estar en posesión de un trozo del cadáver. Un sermón del siglo quinto, falsamente atribuido a San Ambrosio ya les pone nombre a ambos y habla de la conservación del cuerpo y de algunos sitios que tienen reliquias. Constantinopla recibió reliquias de los dos santos, el Papa Símaco envió trozos a África. Childeberto I, habiendo obtenido reliquias, construyó una iglesia en París para contenerlas. También hay reliquias en Embrun, Autun, Gap, e innumerables otros lugares.

Es comprensible que a tanta reliquia y tanto culto extendido por la Galia se le haya dado un origen: Aclaro que en tiempos de San Ambrosio esta leyenda no era conocida, ni es obra suya, sino que es muy posterior, de sobre el siglo X, como dije más arriba. Según esta leyenda, Nazario y Celso eran santos cercanos a los apóstoles, del siglo I. Nazario era hijo de un pagano llamado Africano y de una cristiana, llamada Perpetua, que había sido bautizada por San Pedro (29 de junio, 8 de noviembre, Dedicación de la Basílica; 18 e enero y 22 de febrero, Cátedras; 1 de agosto, Ad Víncula; 16 de enero, Ad Víncula en la Iglesia Oriental). Nazario fue bautizado por San Lino (23 de septiembre) y dejó la casa paterna para predicar el Evangelio en Milán, Cimia, Génova, donde convirtió a una viuda que, ya cristiana, le dejó a su hijo Celso, a quien Nazario adoptó como hijo, para que le acompañara en la evangelización. Ya juntos predicaron en los Alpes del Delfinado, Embrun, Ginebra y Tréveris, donde fueron encarcelados. Se les puso en un barco sin velas, que se dirigió a Milán, donde fueron detenidos por el gobernador Anulino. En la cárcel, dijo Nazario a Celso: "Gran dicha es la nuestra de que el Salvador se digne hacernos la gracia de recibir hoy la corona del martirio", a lo que el niño respondió con una oración encendida: "Yo os doy las gracias, Salvador mío, porque siendo aun de tan poca edad, os dignáis a recibirme en vuestra gloria". Y respondió a Nazario: "Vamos a derramar nuestra sangre por Aquel a quien debemos nuestra salvación y nuestra vida". Y fueron decapitados. Los cristianos enterraron sus cuerpos en un huerto de un cristiano, y con el tiempo su memoria se perdió, a causa de las persecusiones contra la Iglesia.

Luego esta leyenda empalma con que San Ambrosio tuvo la revelación de que en el jardín se hallaban dos mártires desconocidos, llamados Nazario y Celso.

Según otra versión, fueron apresados en Roma, por orden de Nerón, donde conocieron y confortaron en la cárcel a Santos Gervasio y Protasio (19 de junio), pero esto sólo se inventó para relacionarlos con los famosos mártires de Milán, igualmente hallados por San Ambrosio. De todo este hecho legendario, ¿que podemos concluir con certeza? Pues poco: que hay un culto nacido en el siglo IV a dos mártires desconocidos, pero reales, sobre los cuales se recrea una leyenda.


Fuentes:
-"Año cristiano, o ejercicios devotos para todos los dias del año". Volumen 7. JEAN CROISSET. Madrid, 1765.
- “Tratado de la Iglesia de Jesucristo, o Historia eclesiástica”. Tomo VII. D. FELIX AMAT DE PALOU Y FONT. Madrid, 1806.