Santa Ángela de Bohemia, virgen carmelita, princesa y doctora. 6 de julio y 28 de marzo (traslación de las reliquias).

Fue Ángela (también Alena o Elena, según el "Speculum Carmelitanum" de Fr. Daniel de la Virgen María), como no, hermosa de naturaleza y gracia, de sangre limpísima y de virtudes sin igual. Nació en 1182, y fue hija de los reyes de Bohemia. Su padre se llamó Vladislao o Raimundo, que no hay acuerdo, como veremos más adelante. Quedó Ángela huerfana de madre sobre los 7 años y su padre la internó en un convento de monjas jerónimas, para que se preparase en las artes, las ciencias y la piedad. Para estas tres cosas estaba de sobra preparado su intelecto y corazón, pues desde niña era inclinada a la oración, la penitencia, el estudio y la obediencia, por lo que desde que entró como alumna entre las religiosas, llamó la atención por su celo y aplicación.

El primer portento fue la aparición de San Jerónimo (30 de septiembre y 9 de mayo, traslación de las reliquias) y la discípula de este, Santa Eustoquio (28 de septiembre), que frecuentemente andaban entre las monjas sin que estas los vieran. Le contó a su padre que desde que entró al monasterio, Jerónimo le instruía personalmente en la ciencia de las Escrituras y las lenguas pasadas, y Eustoquio le enseñó las grandezas de la vida virginal, la profesión monástica que ambos, ella y Jerónimo, habían vivido en Tierra Santa, según el espíritu y norma de San Elías (20 de julio; 12 de enero, Iglesia Oriental, la ascensión al Paraíso; 20 de junio, traslación de reliquias a la iglesia de los Santos Apóstoles en Constantinopla). Con estos maestros es normal que llegada la juventud, Ángela se determinase a ser religiosa, aunque su padre pretendía para ella se casase, como tocaba a una princesa. Ocurrió que, estando en oración, se le apareció la Virgen María, rodeada de ángeles, de los que uno le dijo: "Sabe, Ángela, que tu padre quiere volverte a palacio y está tratando tus bodas. Parte enseguida a Jerusalén, que en el monasterio de la Beatísima Virgen María del monte Carmelo, quiere que seas esposa de su dulcísimo Hijo".

Temió Ángela, irse así por esos mundos,siendo mujer, pero recordando los ejemplos de las "carmelitas" Santa Eufrosina (2 de enero y 11 de febrero), Santa Eusebia (24 de enero), o Santa Apolinaria (5 de enero), decidió vestirse de hombre con las ropas de un sirviente del monasterio y partir en seguida, guiada por el mismo ángel, en forma de estrella. Al otro día, su padre, que la había comprometido con el príncipe heredero de Hungría, acudió al monasterio a buscarla, pero solo halló una carta que le había dejado Ángela, despidiéndose y anunciándole su deseo de ser esposa solo de Cristo. Lloró mucho el rey, sin oir el consuelo de las religiosas ni los palaciegos. De estos, un consejero le recordó que Ángela era joven y mujer, por lo que no podía estar muy lejos, y mandaron a buscarla. En vano, pues aunque los emisarios del rey le pasaron por el lado, Dios la hizo invisible.

El camino de Ángela hacia Jerusalén está plagado de portentos, que recuerdan mucho la leyenda de Santa Hildegunda de Shönau (20 de abril). Luego de bautizar a un idólatra que le diocobijo, la Virgen le apremia a seguir camino. Encontró un grupo de comerciantes, peregrinos y gente varia que, pensando estaba perdida (perdido, que iba de hombre), le invitaron a unirse a su grupo. Había un soldado que pronto se aficionó a su compañía y le tomó por secretario, al ver lo bien que se le daban las letras. Le preguntó el nombre, a lo que Ángela le pidió esperase salir de los términos de Bohemia, para desvelarselo. Llegado ese momento, Ángela le dijo: "Mi nombre, en este traje, es Ángelo", y le contó su historia, aunque omitiendo su sexo y que era hija del rey. El soldado se instruía todos los días de la Escritura y los Santos Padres, que Ángela conocía a la perfección, y debatían sobre la religión, las herejías, la fe católica en general. Y así, en esto, llegaron a Constantinopla. Entrando en la basílica de Santa Sofía, se le apareció el Niño Jesús y le etregó el breviario de la Orden del Carmen, que había de rezar toda su vida.

Llegaron a Tiro, donde estaba visitando los conventos el General de la Orden, San Brocardo (2 de septiembre), a quien Ángela le confesó quien era y a lo que venía por mandato de la Virgen María. Brocardo le confirmó en su intención y recibió su voto de virginidad. Allí en Tiro se estrenó en la vida carmelitana, en la soledad de la celda, orando y estudiando. Luego de un tiempo, se fue a Jerusalén, donde volvió a vestir de mujer y se fue al monasterio de las monjas, rogando a la abadesa le admitiera como religiosa. La priora, que santa era, había recibido la noche anterior la revelación de que a ella vendría una santa, y la señal sería un breviario latino, que reconoció en el que Ángela le enseñó. Esto y la carta que Ángela traía de San Brocardo, bastó para darle el hábito. Era el año 1200 y tenía 18 años.

Ángela aventajó pronto a las demás novicias y religiosas. Al punto aprendió las lenguas orientales, las oraciones, y usos del orden eliano. Toma los oficios más humildes, cuidaba con cariño a las enfermas, hacía grandes penitencias y oraba drante horas. Profesó (ya muerto Brocardo, según Lezana), y con la profesión tuvo el permiso de la abadesa de escribir obras místicas y eruditas que escribió por su mano o por mano de su ángel de la guarda cuando estaba en éxtasis. Estas obras, "Contemplaciones de Cristo", "De la Sacrosanta Eucaristía" y "Revelaciones", se han perdido y no se conoce ninguna:

"Angela virgo Raimundi Bohemorum Regis filia, in Tyro Palæstinæ, post mortem Genitoris sub, Doctore Brocardo Hierosolimytano Carmeli velamen accepit & anachoreticam vitæ ducens, scripsit ´Contemplationes de Christo´ lib I; ´de Eucharistia´ lib I; ´Item Revelationum´ lib I; claruit anno 1190. Corpus eius Pragæ in Carmelitarum Monasterio conditum est." (Annales Sacri, Prophetici, et Eliani Ordinis Beatæ Virginis Mariæ". Volumen IV. Fray Juan Bautista Lezana.)

En 1218 murió la abadesa y las monjas, que tenían entre ellas a seis santas candidatas, acudieron al patriarca San Juan de Jerusalén (5 de mayo), hermano gemelo de San Ángelo (5 de mayo) para que les ayudase a decidir. Cantó la misa el patriarca y al llegar al "memento" de vivos, tuvo una visión: vio a cinco religiosas como vírgenes gloriosas, con sus lámparas encendidas y la sexta era Ángela, que traía un relicario cubierto por un velo. Y un ángel aclaró al obispo que el velo que veía era lo que impedía que las demás monjas vieran las virtudes de Ángela, cubiertas todas por su gran humildad, y que era las mejor de las candidatas. Se hizo la elección y Ángela fue elegida por todas.

De superiora, fue aún más humilde y pobre que de simple religiosa. Instauró para las monjas la Regla que años antes había dado San Alberto de Jerusalén (17 de septiembre y 8 de abril) a los carmelitas. No cambió las penitencias personales, ni sus ayunos, ni sus ratos de oración. Servía a todas por igual, y las encaminaba al servicio del Señor y su Madre, como toca a una carmelita. 36 años fue abadesa Ángela, y en estos años no cesaron las revelaciones: Recibió del cielo toda la doctrina de la Inmaculada Concepción (8 de diciembre). Constantemente era asistida por un ángel, que le informaba de sus religiosas, lo que Dios quería de ellas, como había de conducir a cada una. Los milagros por medio de su oración no faltaron tampoco: Hacer caer lluvia luego de una sequía de 6 meses; repulsión de los etíopes que asaltaron el monasterio, y otros.

Y llegó el momento temido: el regreso. Se le apareció la Madre de Dios, y le dijo:

"Hija, tal presto de esta ciudad, huye de esta tierra, porque ofendido mi Hijo de los delitos abominables de los cristianos, quiere entregarla a los infieles, como ya otra vez dije a San Cirilo [6 de marzo], fiel servidor mío y prior del monasterio del Monte Carmelo. Vuelve a tu patria y ruega por ella al Señor, porque es grande la calamidad que le amenaza".

Así pues, consultado con los superiores, que ya tenían autorización para fundar en Europa, tomó varias religiosas y religiosos y se encaminó a Bohemia. allí fue recibida con grandes honores, pues habían tenido noticia de su paradero y virtudes, como religiosa por medio de los peregrinos que visitaban Tierra Santa. Su padre había muerto y no tuvo impedimentos de sangre para vivir como hasta el momento. Sus familiares lejanos le ofrecieron un palacio para que fundase, pero ella eligió un sitio pobre y apartado, cerca del recién convento fundado por los religiosos carmelitas. Muy pronto reveló el motivo de su regreso, pidiendo a todos hiciesen penitencia, cambiasen de vida y viviesen santamente, en prevención a las herejías que habrían de nacer y difundirse por la tierra bohemia. No se le hizo caso y, como ya sabemos, en el siglo XV (siglo en que nace la leyenda de Ángela) se destapó la herejía de Juan Hus, cuyos seguidores martirizaron a los carmelitas de Praga en 1410.

Cuenta la leyenda que en 1253 San Simón Stock (16 de mayo) le envió una reseña de su revelación sobre el santo escapulario, junto con un escapulario, para que lo comenzase a difundir entre las religiosas y los fieles. Este mismo año tuvo la revelación que Dios estaba contento de ella y ya le preparaba su premio eterno. Enfermó, pidió los sacramentos y el 6 de julio de 1253 expiró. La enterraron en el convento, pero muy pronto se pusieron a veneración pública las reliquias, por los grandes milagros que ocurrían a la vera de su sepulcro. El cuerpo se perdió en las guerras de religión, a la par que nacía la leyenda, aunque en el siglo XVIII, al menos, un hueso se veneraba en las carmelitas de Colonia, como suyo.

En 1593 Clemente VIII concedió se celebrase su memoria a 6 de julio en los conventos alemanes y belgas, aunque nunca pasó a toda la Orden y fuera de su ámbito es completamente desconocida. Su iconografía la presenta con corona imperial y la custodia con el Sacramento, o un vaso cubierto por un velo, por la visión mencionada. Casi siempre aparece acompañada por un ángel, lo que la hace reconocible en temas carmelitanos, como la "vinea carmeli" o las apoteosis, o series de santos antiguos, sin que tampoco sea muy representada en las iglesias de la Orden.

¿Y que hay de real en esta leyenda? Pues, muy poco. Las incongruencias son demasiadas como para darle crédito: el nombre más citado de su padre, Raimundo, no aparece entre los reyes bohemios. Ni siquiera había rey en el supuesto año de nacimiento de Ángela, 1182, Bohemia se hallaba sumergida en una anarquía desde 1172, luego de la abdicación de Vladislao II, y hasta 1192, en que empezó a reinar Otokar I. El "Anno Memorabile Carmelitani" no duda en hacerla hija de Vladislao II, y por tanto, hermana de Adalberto III, príncipe-arzobispo de Salzburg y de la Beata Inés (5 de marzo), abadesa premonstratense de San Jorge de Praga, pero esta familia está perfectamente documentada y no hay hijas desconocidas. Por otro lado, ni las monjas carmelitas son del siglo XIII, ni antes, ni hubo fundación de religiosas carmelitas en Praga hasta el siglo XVII.

La primera "vitæ" de Ángela fue hallada en el monasterio de las monjas carmelitas de Santa María de Syon, Brujas, y aparece datada en 1410, curiosamente, el mismo año del martirio de los carmelitas praguenses. Aparece escrita por un carmelita praguense anónimo, y dice apoyarse en documentos y tradiciones más antiguos de los que no queda nada. La publicación y traducción al italiano de esta "vitæ" hecha por el carmelita descalzo Fray Felipe de la Santísima Trinidad (puede leerse íntegra en "Anno Memorabile Carmelitani". Tomo II. Fray Giuseppe María Fornari), fue insertada por los Bolandistas en el Acta Sanctorum, pero para tirarla por los suelos, como leyenda infundada y sin crédito alguno. Juan Bautista Lezana, como vimos, hace un extracto de su vida, insertándola en los acontecimientos "históricos" de la Orden. En ocasiones se le confunde con la terciaria Santa Ángela de Arenys (21 de octubre), pero esta vivió y murió en la Sicilia del siglo XVI. El martirologio de Malinas: "Angela Sponsa Christi, Bohemorum filia regis, angelice vixit, iam fociatur eis" la trae a 28 de marzo, por una traslación de reliquias ("Speculum Carmelitanum". Tomo II. Fray Daniel de la Virgen María). Fuera de su ámbito, es el "Breviarium Carmelitanum" de París de 1517, el primero en incluirla en la lista de santos carmelitas, con oficio común de vírgenes.

A pesar de ser una santa legendaria, llama la atención la cantidad de autores que la mencionan entre las doctoras y profetisas, aun sin tener constancia alguna de su existencia, ni haber leído jamás sus supuestas obras. Causa extrañeza verla nombrada en el Prólogo de la obra "Mística Ciudad de Dios", de Sor María de Jesús de Ágreda, y mencionada entre las grandes Santa Teresa (15 de octubre y 26 de agosto), Santa Hildegarda (17 de septiembre), Santa Isabel de Shönau (18 de junio) o Santa Gertrudis (17 de octubre). El famoso carmelita Arnoldo Bostio escribe de ella en "De patronatu virginis", el jesuita Martín del Río la llama "gran profetisa", el P. Hipólito Macario la encumbra en su obra "Heroínas marianas". Todos parecen basarse en la "Bibliotheca Tigurina" de Giacomo Frigio, un compendio de santos y obras místicas, apologéticas y teológicas de 1583 ("Anno Memorabile Carmelitani". Tomo II. Fray Giuseppe María Fornari.).

Tal vez, muy aventuradamente, se pueda concluir que hubo alguna beata mujer noble asociada a los carmelitas en la fundación del convento de Praga, cuya vida fue adornándose con el tiempo, para finalmente escribirse esta leyenda inverosímil.


Son citadas en el cuerpo del artículo.