Dos niños de 10 años han sido expulsados cinco días de la escuela primaria Heavers Farm del sur de Londres después de que uno de ellos pidiera a su profesora no participar en una actividad LGTB organizada por el centro para el Mes del Orgullo Gay.

La jefa de Estudios, Susan Papas, es una declarada activista proLGTB y ya obligó el pasado curso a participar en un desfile del Orgullo Gay. Y una vez que se enteró de esta petición espetó a los dos alumnos, cristianos y de ascendencia africana, que eran “una decepción para la escuela”.

Permiso para no participar en la actividad

Los hechos ocurrieron el pasado 20 de junio cuando Farrell Spence pidió permiso a su maestro, Alex Smith, para no participar en la actividad que consistía, entre otras cosas, colorear la bandera LGTB. El maestro se lo negó y le dijo que formaba parte del plan de estudios.

Junto a Farrell, de religión católica, estaba sentado Kaysey Francis, cristiana pentecostal, que dijo también al maestro que debido a su religión no compartía este movimiento LGTB.

El maestro se mostró muy duro y agresivo con estos dos alumnos: “¿Queréis que las personas LGTB mueran?”, les pregunto él. “Dijimos que no”, contestó Farrell, que agregó que dijo que en sus países de origen si podrían ser castigados por ser homosexuales.

Acusados de "lenguaje homófobo"

En vez de manera didáctica hacer ver a dos niños que las personas deben ser respetadas, el maestro les acusó de “lenguaje homófobo” y de “decir que “lo LGTB apesta y es tonto”, algo que los niños han negado.

Posteriormente, llegó la jefa de estudios, cuya hija es la directora de la escuela y una lesbiana que lleva al colegio camisetas reivindicativas. “¿Cómo os atrevéis? Sois una decepción para la escuela”, les dijo.

Evento LGTB en la escuela Heavers Farmer

Como si de presidiarios se trataran, la jefa de estudios los puso en habitaciones separadas y los dejó allí durante horas. A Kaysey le dijo: “¿Cómo te atreves a decir que quieres matar a personas LGTB?”. “No dije matar”, respondió ella. “Sí lo hiciste, no mientas”, gritó de nuevo Papas. Y tras tenerla horas así expulsó a ambos niños de la escuela durante cinco días.

Denuncia de los padres y grupos cristianos

Los padres de los alumnos han elevado una queja formal contra el centro y han sido apoyados para ello por un grupo de abogados cristianos. Y la versión de los niños ha sido confirmada por el resto de compañeros de clase.

Los padres comienzan a ver los peligros de imponer la nueva ideología sexual y de género, porque no permite que ni siquiera los niños de diez años disientan”, ha declarado Andrea Willliams, directora general de Christian Legal Center, quien está ayudando a las familias de estos pequeños.

Además, recordó que “este incidente destaca una vez más lo agresiva e intolerante que puede ser la agenda LGTB. Una ideología que tiene que recurrir a estas tácticas para obligar a niños de diez años a aceptar algo que no hace instintivamente pone de relieve lo abrumadora que es esa ideología”.

De hecho, Kaysey ha querido dar la cara en un vídeo donde ha hablado más sobre este incidente. Tras esta clase “mis compañeros están confundidos, y están diciendo que son bisexuales y trans porque están confundidos”.

Además, ha relatado que los niños “están perdiendo la confianza en sí mismos y se miran entre sí y se preguntan: ‘¿por qué soy esta persona? ¿Por qué no puedo ser otra?’”.