El Gobierno de Pedro Sánchez sigue adelante con su proyecto de Ley de Educación (LOMLOE), conocida ya popularmente como “Ley Celaá”, por el nombre de la ministra que lidera esta normativa.

Pese a que el Gobierno gracias al apoyo de PSOE, Podemos y otros partidos de izquierda no tiene pensado dar marcha atrás, su proyecto se ha encontrado con la férrea oposición de colegios concertados, profesores, familias y también de la propia Iglesia.

Cuando los hijos no pertenecen a los padres

En primer lugar se critica que el Gobierno quiera derogar una ley que se hizo sin consenso para aprobar otra que tampoco lo tiene y que no ha contado para nada con los grupos afectados. Pero sobre todo, las críticas se dirigen a la “ideologización” que emana de este proyecto y que tiene como objetivo atacar duramente la educación concertada y la libertad de los padres para elegir la educación de sus hijos, tal y como defiende la Constitución Española.

Sin embargo, no extraña esta actitud con las familias cuando la propia ministra desafío en directo en un congreso de colegios católicos a los presentes asegurando que "no podemos pensar de ninguna de las maneras que los hijos pertenecen a los padres".

La Iglesia sale en defensa de familias y centros

La asignatura a la Religión Católica es otro de los objetivos de este proyecto de ley, y la propia Conferencia Episcopal Española se ha mostrado este miércoles contraria a ella. “Tras examinar con atención el actual Proyecto de Ley, nos parece tener que insistir en la necesidad de proteger y promover el derecho a la educación y la libertad de enseñanza, tal como se explicitan en la Constitución y en su interpretación jurisprudencial. Nos preocupa que se recojan plenamente las consecuencias de estos principios en la nueva Ley, y en primer lugar el respeto por la responsabilidad y los derechos de los padres en la educación de los hijos. Si el Estado tiene una tarea principal en la defensa y la promoción del bien de la educación para todos, no es sin embargo el sujeto del derecho educativo”, afirma la nota de la Comisión de Educación de la CEE.

Pero además los obispos recalcan que “no puede excluirse del ámbito escolar la educación de la dimensión moral y religiosa de la persona, de modo que ésta pueda crecer como sujeto responsable y libre. En este ámbito de conocimientos se sitúa la asignatura de Religión, como es habitualmente reconocido en los sistemas educativos europeos”.

Por ello, añaden que “esta asignatura no puede plantearse de manera ajena a la identidad cultural, moral y religiosa de la persona. Pues esta identidad forma parte esencial de la realidad a cuyo conocimiento la escuela ha de introducir a la persona concreta. Conocer y comprender la propia realidad es el método adecuado para poder luego actuar con libertad”.

Los argumentos de un experto en el ámbito educativo

Sin embargo, son más los motivos por los que la “Ley Celaá” despierta la fuerte oposición de importantes sectores sociales. Jesús Muñoz de Priego, abogado experto en Derecho Educativo, asesor de organizaciones educativas católicas y miembro de la Asociación Católica de Propagandistas, ha publicado un sencillo decálogo con argumentos contrarios a esta ley, pero que muestran la dimensión completa de hasta dónde quiere llegar el Gobierno en su imposición ideológica a través de la educación.

Estos son los diez argumentos expuestos por Muñoz de Priego:

1. La LOMLOE supone volver a imponer una ley partidista e ideológica, sin visión de Estado y sin atender el clamor ciudadano y de la comunidad educativa por la estabilidad y a favor de un Pacto de Estado por la Educación.

2. La LOMLOE pretende eliminar la demanda social como elemento a tener en cuenta en la programación de puestos escolares. Es decir, que la Administración ni siquiera debe valorar la elección de las familias, de todos nosotros, los ciudadanos, para establecer las vacantes. 

La eliminación de la demanda social supone un paso más a la planificación unilateral de la Administración, el cierre de unidades concertadas con demanda en beneficio de públicas vacías o la consideración de subsidiaria de los centros concertados.

3. La LOMLOE se inventa un “derecho a la educación pública”. El único derecho existente es el “derecho a la educación”, y el mismo se garantiza mediante plazas suficientes en los centros sostenidos con fondos públicos, también, por tanto, en los de iniciativa social o concertados.

4. Vuelve a postergar la enseñanza de la religión: sin alternativas y sin efectos en la evaluación. Uno de los objetivos tradicionales de los gobiernos de izquierda es su opción por el laicismo activo, como ideario de la educación, y con esta Ley lo quieren aplicar incluso en los centros que no son de su titularidad.

5. Se crea una nueva asignatura de Educación en valores cívicos y éticos. Otra “Educación para la ciudadanía” no basada en valores consensuados y compartidos, sino como instrumento de adoctrinamiento.

6. El Consejo Escolar vuelve a funciones de gobierno de la LOE, también en la concertada. Nadie cuestiona la labor de participación y de control económico del Consejo escolar, pero como gobierno supone la posibilidad de establecer frenos a la razón de ser del centro: su ideario.

7. La LOMLOE insiste sospechosamente en los derechos de la infancia, que nadie cuestiona. Intuimos nuevo ataque a las familias, que incluye el olvido de que el garante principal de los mismos son los padres mediante la institución de la patria potestad, no el Estado.

Es inevitable que al ver esta insistencia en los derechos de la infancia, la pongamos en consonancia con la desafortunada reflexión de la Ministra Celaá, de que “los hijos no pertenecen a los padres”. Igual cabría preguntarle si en su opinión ¿pertenecen al Estado, tal vez?

8. Surge la posibilidad de distribución del alumnado por la administración para evitar segregación educativa. Hay quien opina que es una garantía de igualdad. ¿No es más igualdad que la familia elija el que crea el mejor centro para su hijo, en lugar de hacerlo la Administración?

9. La LOMLOE insiste, como las leyes anteriores, en la ausencia de autonomía de los centros. En realidad, hace hincapié en la desconfianza, la centralización, el intervencionismo, las injerencias... sin margen para los centros.

10. Junto a las declaraciones del Ministerio, parece que la LOMLOE cuestiona la supervivencia de los centros específicos de educación especial. Inclusión, Sí... Especial, también. Otro límite a la Libertad de Enseñanza.