La escuela concertada, asociada en muchos casos a los centros católicos, está siendo uno de los objetivos de distintos gobiernos autonómicos en España debido a las exigencias que los nuevos partidos de corte de izquierdas y populista están llevando a cabo. En Valencia es ya una realidad cómo los centros católicos están recibiendo el acoso por parte de las autoridades.

El turno será ahora para Cataluña donde la CUP, partido antisistema y clave para la gobernabilidad, exige a la Generalidad que inicie el desmontaje de los conciertos a estos colegios como condición para apoyar los presupuestos. En un artículo en Forum Libertas que les ofrecemos a continuación se recoge el contenido del texto en el que se intenta disfrazar este ataque a la educación concertada:

En el próximo curso no se abrirán nuevas líneas educativas en los centros concertados. Así lo ha dicho el Gobierno catalán al hacer pública la intención de crear un registro de subvenciones y ayudas en los presupuestos que está negociando con la CUP para el 2017. El texto, que está incluido en el proyecto de ley de Medidas Fiscales que acompaña los presupuestos, está pensado para “luchar contra el fraude” y “promover la transparencia, mejorar la planificación y la gestión”.


Eso sí, la escuela concertada ha sido, una vez más, objeto de intercambio para conseguir los presupuestos, que todavía se tienen que aprobar. De hecho siempre ha sido uno de los objetivos de la CUP.

Concretamente, el texto señala que “para el curso 2017-2018, no se concertarán nuevas líneas en centros ordinarios de titularidad privada”. Pero, en cambio, el texto también defiende la prohibición de cerrar ninguna línea de P3 de las escuelas públicas. Lo que no dice es que sí que se abrirán líneas públicas nuevas que tendrán que asumir cualquier incremento de alumnos durante los años que haya más.

Es el precio de pactar los presupuestos con la CUP, puesto que los antisistema siempre han defendido abandonar subvenciones públicas en las escuelas que segregan por sexo, una petición que desde el principio levantó fuerte controversia con Junts pel Sí.


Aula de educación diferencida, el gran objetivo a eliminar por partidos como la CUP

Pero mientras no se sale con la suya, que el borrador recoja que a partir del año que viene se prohíba crear nuevas líneas de P3 en las concertadas, es la primera “victoria” de la CUP.


No es la primera vez que Junts pel Sí está dispuesto a sacrificar los conciertos educativos a cambio de obtener alguna ventaja con la CUP. En septiembre del año pasado, el partido de gobierno estaba decidido a suprimir el concierto a la escuela diferenciada a cambio de la investidura de Mas. Finalmente el pacto no salió adelante, básicamente porque Mas no fue investido.

El significado de este gesto es muy evidente. Poco a poco le irán restando legitimidad a los centros concertados, empezando por no permitir abrir nuevas líneas, hecho que delimita la acción de estas escuelas; mientras que el siguiente paso será cerrar aulas hasta que, finalmente, se les retire los conciertos definitivamente.

 A falta de saber si todo esto se cumplirá o no en los próximos tiempos, parece que en este punto empezará la presión económica contra la escuela concertada.