El psiquiatra Enrique Rojas afirma que "la adicción a la pornografía con más o menos intensidad y frecuencia se ha convertido en una epidemia mundial". Todos los estudios estadísticos realizados al respecto desde diversos ángulos "nos ponen frente a esta realidad", añade, aunque baste un dato por todos los demás: el 80% de los jóvenes ven a diario pornografía de uno u otro tipo.

En los últimos años se han publicado en español varios libros consagrados a este mal, entre los que destaca Pornografía. Comprender y afrontar el problema, del psicólogo Peter C. Kleponis, quien, por su parte, confirma que "debido a que ver pornografía es algo tan común entre la gente, muchos son adictos sin darse cuenta", víctimas de la quíntuple A que la caracteriza en la era de internet: Asequible, Accesible, Anónima, Aceptada y Agresiva.

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En la lucha contra esta epidemia, Aciprensa informa de un programa on line que está teniendo éxito en la desintoxiación de pornoadictos y que numerosas diócesis estadounidenses están contribuyendo a difundir. Lo reproducimos a continuación:

Chris Cope es el propietario y director creativo de Cardinal Studios, creadores del programa STRIVE.

Un nuevo programa on line creado para poner fin a la adicción a la pornografía propone un proceso de desintoxicación de 21 días, que está disponible tanto en inglés como en español y de forma gratuita por un tiempo limitado.

Se trata de Strive [en inglés, esfuérzate, lucha], un programa creado por Cardinal Studios que, según anuncia su sitio web, ya ha ayudado a cerca de seis mil hombres a transformar sus vidas “de formas que nunca creyeron posibles”, logrando salir de la pornografía, calificada como una “epidemia silenciosa que está destrozando familias”.

Los creadores de Strive, Chris Cope, propietario y director creativo de Cardinal Studios, y Matt Fradd, un autor y orador católico que logró liberarse de la pornografía, presentan el programa con una serie de vídeos, contenido escrito y hojas de trabajo “que ayuda a los hombres a entender por qué van al porno en primer lugar, por qué deberían liberarse y cómo hacerlo”.

“No es una bala de plata, sino un recurso altamente efectivo que equipa a los hombres con el conocimiento, las herramientas y la responsabilidad necesarios para dejar la pornografía y comenzar a vivir la vida a la que Dios los está llamando”, indica el programa.

Chris Cope dijo al National Catholic Register que desde el lanzamiento del programa en marzo del 2019 se inscriben aproximadamente cien personas a diario.

Además, comentó que alrededor de 40 archidiócesis y diócesis de Estados Unidos han ordenado más de 125 mil tarjetas con la información de Strive, para que los sacerdotes se las confieran a penitentes durante la confesión o para hombres que reciben asesoramiento matrimonial.

“Los sacerdotes están muy entusiasmados con esto porque realmente pueden conocer a los muchachos y brindarles un plan que pueden comenzar ese día y así emprender el camino hacia la recuperación”, dijo Cope.

Matt Fradd, autor de The Porn Myth. Exposing the Reality Behind the Fantasy of Pornography [El mito del porno. La realidad que hay detrás de la fantasía de la pornografía], dijo que el programa adopta un enfoque de “cuerpo y alma” que incorpora lo emocional, psicológico, neurológico y espiritual.

“Ninguno de estos se opone el uno al otro. A menudo, los hombres intentan recuperarse enfocándose en lo psicológico o en lo espiritual. Quizás solo intentan rezar más fuerte o algo así. Es una buena idea orar, pero se requieren varias cosas aquí”, dijo Fradd.

Cope, por su parte, dice que Strive ayuda a los hombres a comprender cuáles son los desencadenantes emocionales que conducen a la pornografía y qué hacer con los dispositivos tecnológicos.

Como parte del programa, se aconseja a los participantes que coloquen un filtro en sus dispositivos. Se les ofrece una prueba gratuita de Covenant Eyes, un servicio de Internet que monitorea, analiza y procesa la actividad de la pantalla y envía un informe al usuario y a un aliado dispuesto a ayudarlo en el proceso.

Los participantes en el programa pueden permanecer en el anonimato cuando interactúan en la comunidad en línea, pero se recomienda a cada uno establecer una relación con un socio confiable y que se responsabilice por él.

Matt Fradd, ex adicto, autor del libro El mito del porno y orador católico.

“Matt dice en el programa muy claramente que si no estás dispuesto a revelar esto a otra persona, vas a fracasar. La mayoría de los hombres eligen a alguien en sus vidas con quien pueden compartir sus luchas, como un amigo, sacerdote o director espiritual, pero si no tienen a nadie a quien puedan preguntar pueden emparejarse con alguien de la comunidad en línea”, dijo Cope.

Para cada uno de los 21 días, los participantes de Strive ven un vídeo corto que les brinda un desafío particular. Entre los vídeos hay uno en el que una ex actriz de cine pornográfico cuenta cómo fue atraída por la industria sin darse cuenta y luego quedó atrapada durante 10 años.

Cope dijo que se eligieron 21 días para la duración del programa porque proporcionó suficiente tiempo para cubrir los temas principales y para que los participantes se concentren y vean un cambio sustancial. Además, dijo, “sentimos que 21 días es un buen período de tiempo en el que los hombres se comprometerían, pero no es abrumador”.

Desde el lanzamiento de Strive, los participantes han publicado más de 14.000 comentarios en la comunidad on line del programa.

“De manera abrumadora, los muchachos dicen: ‘Esto es exactamente lo que necesitaba’”, dijo Cope.

Fradd dijo que después de una charla que dio recientemente a jóvenes adultos en la archidiócesis de Nueva York, varios hombres se le acercaron para decirle que habían tomado el curso y habían sacado mucho provecho de este.

“Algunos dijeron que no habían visto pornografía desde que comenzaron Strive. Otros lo han hecho, pero dijeron que sienten un nuevo tipo de coraje sabiendo que no tienen que ser esclavizados por esta”, indicó.

Una de esas personas, llamada Max, dijo que el programa reordenó la forma en que veía su adicción.

“En realidad, me ayudó a tener menos vergüenza y a reconocer que hay más hombres que luchan con eso de lo que me di cuenta, y también me ayudó a ver que muchos de los deseos naturales relacionados con eso no son malos. Me ayudó a tener un plan”, dijo al Register.

Finalmente, dijo que ha visto una gran reducción en la cantidad de veces que lucha contra la pornografía y también ha experimentado menos tentación.

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