El Parlamento andaluz acaba de aprobar la ley integral de transexualidad, un texto que es una excepción en el contexto internacional y que deja de considerar como una patología la transexualidad. Y lo ha hecho con los votos a favor del PP, PSOE e IU.

La ley está basada en la autodeterminación del cuerpo y del género, a diferencia de otras normas parecidas de otras comunidades.

De esta manera, con el nuevo texto las personas trans no tendrán que pasar por una evaluación psicológica para acceder a los servicios sanitarios, como ocurría hasta ahora.

“Un imposible hecho posible. Si las personas trans hemos podido, se puede. Todo el mundo puede conseguir cambiar las cosas con la lucha”, destacó Mar Cambrollé, presidenta de la Asociación de Transexuales de Andalucía, tras la aprobación de la ley.

“Desde este mismo momento vamos a pedir que la ley se haga efectiva y se desarrolle, para que no sea papel mojado”, añadió.


La ley integral de transexualidad se ha hecho realidad tras casi dos años de debates, después de que IU incluyera esta reivindicación del colectivo transexual en el pacto de gobierno con el PSOE. A partir de ese momento, una sucesión de reuniones para perfilar una ley que surgió de los colectivos transexuales y de ALEAS Andalucía, el grupo LGTB de Izquierda Unida.

La propuesta de IU vivió la retirada de un primer proyecto de ley presentado por su grupo parlamentario, y contó con la oposición de la UTIG, la unidad de transexualidad que hasta ahora ha atendido en Andalucía a las personas trans de manera centralizada desde el Hospital Provincial de Málaga.

Una vez aprobada la ley, la consejera de Igualdad, Salud y Políticas Sociales, María José Sánchez, mostró la “inmensa satisfacción” del Gobierno andaluz por el “paso adelante” que supone esta ley, que fue propuesta por PSOE e IU, “en un camino que se inició hace mucho tiempo”.


Por su parte, la diputada del PP-A Esperanza Oña mostró su satisfacción porque se haya logrado unanimidad en torno a esta normativa, “algo que hace poco tiempo era impensable”, al tiempo que aseguró que los tres grupos, junto con las asociaciones que defienden a este colectivo, han conseguido un texto “extraordinario”.



Esperanza Oña, diputada del PP, al recibir el premio Colegas, del lobby gay, en 2008, por su apoyo como alcaldesa de Fuengirola

También quiso dejar claro que su formación ha trabajado este texto normativo como si se tratara “de una ley de nuestro partido que gobernase Andalucía”. La diputada ‘popular’, que indicó que el texto normativo es más completo gracias a las enmiendas del PP-A, dijo que su formación no quiere llevar “ninguna bandera en exclusiva” y criticó que PSOE-A e IULV-CA hayan intentando poner en duda en este debate el compromiso del PP-A respecto a la aprobación de esta normativa.

Desde las filas del PSOE, la diputada Soledad Pérez indicó que el Parlamento andaluz “da hoy a luz una ley muy esperada, reconocida, tramitada en tiempo récord, con una palabra inexplorada en estos tiempos, unanimidad, y una ley que se ha mejorado en el tramite parlamentario, con aportaciones de todos los grupos”. “A lo mejor hemos ido un poco lentos, pero hemos conseguido el mejor texto que este colectivo se merece”, añadió.

Y desde las de IULV-CA, la diputada Alba Doblas aseguró que era un día “trascendental” para Andalucía y para los derechos humanos por la aprobación de esta norma, una ley que “hace mejor la vida de la gente y que le importa a la ciudadanía más allá de que sólo vaya dirigida a un colectivo largamente olvidado y marginado”.

Anunció también que su formación va a presentar esta ley integral en forma de proposición de ley en las Cortes Generales y pidió al resto de los grupos que la apoyen “con el mismo ímpetu” que en Andalucía para que pueda ser extensible al conjunto del Estado.


Sin embargo, cabría preguntarse qué legitimidad tiene esta ley en el contexto internacional, entre otras cuestiones porque Andalucía se ha convertido en uno de los escasísimos territorios del mundo en el que la transexualidad deja de ser concebida como una patología.

La cuestión de fondo es que la nueva norma andaluza contraviene la normativa internacional médica, ya que la transexualidad sigue siendo considerada como un "trastorno de identidad sexual, tal como la define la Asociación Estadounidense de Psiquiatría (APA, por sus siglas en ingles).

En el ´Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales´ de esta asociación, la principal organización de profesionales de la psiquiatría estadounidense, y la más influyente a nivel mundial, se especifican diferentes tipos de trastornos, entre ellos, de la infancia, la niñez o la adolescencia; mentales debidos a enfermedad médica; relacionados con sustancias; estado de ánimo; de ansiedad; disociativos; de conducta alimentaria; adaptativos, de la personalidad; y los ´trastornos sexuales y de la identidad sexual´.

Este último contempla a su vez cuatro tipos de trastornos:

- Los trastornos o disfunciones sexuales.

- Las parafilias, es decir impulsos sexuales, fantasías, o comportamientos recurrentes e intensos que implican objetos no humanos.

- Los trastornos de la identidad sexual (disforia de género).

- Los trastornos sexuales no especificados.

Y la disforia de género Wikipedia la define como "un término técnico con el que se designa a las personas que creen o les parece que tienen una contradicción entre su identidad sexual en contraposición al sexo biológico de su anatomía, es decir, cromosómico".

Cabe recordar también que hasta 1973, la homosexualidad estaba considerada también como un trastorno mental, y no fue hasta 1990 que la Organización Mundial de la Salud (OMS) dejó de considerarla como tal.

En cualquier caso, se hace difícil de entender que se aprueben leyes, como la ley integral de transexualidad de Andalucía, que contravengan de forma tan flagrante la normativa internacional médica.