Es el fin de semana anterior al 11 de septiembre, la Diada de Cataluña, que este año viene especialmente crispada con reivindicaciones independentistas y un intento de cadena humana multitudinaria en defensa de una "consulta de autodeterminación".

Toda la vida política catalana en verano ha consistido en "calentar el ambiente nacionalmente" respecto al tema. 

¿Escriben, pues, este domingo, los obispos catalanes sobre la Diada, el llamado "derecho a decidir" o la independencia?

No, no lo hacen, con dos excepciones: el joven obispo de Solsona, Xavier Novell, y el bastante mayor obispo de Gerona, Francesc Pardo. Todos los demás tienen otros temas para su Hoja Dominical.

- El obispo de Vic, Romà Casanova, escribe sobre los 21 nuevos beatos que gana su diócesis en la macrobeatificación de octubre que se celebra en Tarragona (sobre 500 mártires de la fe en los años 30 en España). 
- El obispo de Sant Feliu escribe sobre la fe y el filósofo Jean Guitton
- El arzobispo de Tarragona, sobre la fiesta de las "Vírgenes encontradas" (una serie de fiestas de la Virgen concentradas en el 8 de septiembre, por la Natividad de Nuestra Señora) 
- El nuevo obispo de Tortosa, vecino del anterior, Enrique Benavent, escribe casi de lo mismo: la Natividad de la Virgen.
- El cardenal de Barcelona, Lluís Martínez Sistach, como los anteriores, también escribe de la Virgen.
- El obispo de La Seu d´Urgell, Joan-Enric-Vives, considerado habitualmente el más nacionalista, no dedica ni una línea a la Diada: escribe sobre el Amor de Dios en la Eucaristía.
- Aún más intemporal es el obispo de Lérida, Joan Piris: escribe de "El tesoro de la amistad".

Tampoco los articulistas de los distintos Fulls Dominicals entran en el tema nacionalista.

Varias diócesis comparten una columna sobre un mártir muy interesante, mosén Jeroni Fàbregas, sanitario enrolado en las tropas republicanas, asesinado cuando ya se acaba la Guerra Civil, en enero del 39. Y en la hoja de Lérida añaden un artículo sobre otros dos mártires de 1936 que serán beatificados en octubre, los sacerdotes Josep Nadal y José Jordán, que compartieron martirio y hasta ataúd. Nada de nacionalismo.

Como decíamos, sólo Novell (Solsona) y Pardo (Gerona) abordan el tema político. Quizá lleguen a la conclusión de que no deberían haberlo hecho.


El caso de Novell ha sido especialmente contradictorio: predicó moderación y cosechó radicalismo.

Su escrito "Aquesta hora de la història!" (solo en catalán) aunque algo escorado hacia las posiciones nacionalistas, aporta bastante equilibrio en un ambiente que se ha ido tensando como el catalán.



Reconoce que aunque gran parte de la sociedad catalana se ha activado pidiendo la "autodeterminación", "es verdad también que hay un sector importante de la ciudadanía que no comparte este proyecto".

Y añade, poniendo las cosas en perspectiva: "Recuerdo, sin embargo, que las graves necesidades sociales que sufrimos han de preocuparnos mucho más, y que la evangelización, que pasa por encima de las estructuras políticas, es nuestra misión principal".

Se necesita valentía para decir algo así desde la Cataluña rural interior, donde los sueños independentistas se venden como panacea y único objetivo social, y donde el discurso dominante no considera que "un sector importante" a quienes rechazan la independencia.

Para Novell, efectivamente, la prioridad es la evangelización: se ha volcado en implantar la nueva evangelización en su diócesis y no quiere que la política de partidos o ideologías distraiga de esta misión.


Además, el obispo se da cuenta del peligro de división y agresividad que se instala en Cataluña estos días. Por eso escribe: "Invito a los partidarios o contrarios a la consulta, a trabajar con espíritu pacífico, lejos de toda agresión. Pido a Dios que esta cuestión no divida a los fieles de la diócesis, ya que la fe que nos une es mucho más grande que las respectivas ideas políticas".

Lo que no sabía Xavier Novell cuando escribía estas líneas es que él sería una víctima de esta agresividad, y no por parte de los sectores españolistas, sino por los independentistas, que han lanzado una campaña desproporcionada de "linchamiento digital" contra él.

Y no por su escrito, sino por una medida de sentido común y pastoral elemental: por carta, ha dado instrucciones a los párrocos de Solsona de que no hagan repicar las campanas el miércoles a las 17.14 horas (homenaje a 1714, fecha en que Cataluña "perdió las libertades", según los nacionalistas) y hora de inicio de la cadena humana. Considera que las campanas no son para hacer política y la Iglesia no puede involucrarse en opciones políticas concretas.


Eso ha bastado para que Twitter y portales como E-Noticies recojan una lluvia de críticas groseras que acusan a Novell de "botifler" (así llaman los nacionalistas a los catalanes que colaboran con "el enemigo"). Los hashtags #bisbenovell o #solsona han sido "trending topic" con comentarios de gente que nunca ha pisado una iglesia pero considera que los campanarios son suyos para hacer política.

"Que le repiquen los huevos al #BisbeNovell con un Cristo colgado en la cruz", ha escrito uno, recuperando un anticlericalismo propio de los años 30 (cuando, efectivamente, hubo anticlericales que castraron y mutilaron clérigos usando crucifijos).

"El obispo de #Solsona dice que las campanas de las iglesias son suyas. Tiene toda la razón. Ya se las puede meter por el culo", escribe otro.

El portal nacionalista E-Noticies, titulando con estas citas groseras, ha obtenido en pocas horas 12.000 visitas: normalmente en una noticia sobre independentismo consigue sólo unas 3.000. 


Más moderado en las formas es el dirigente de CDC (y antiguo líder de ERC, hace ya décadas), Àngel Colom, declarando que "con todo respeto, el obispo Novell se equivoca mucho impidiendo que repiquen las campanas", y añade que "añoramos al obispo Deig" (obispo predecesor en Solsona, muy nacionalista). Colom añade que "soy educado y, además, creyente".

La ex-colega de aventuras juveniles de Colom, la tertuliana y ex-diputada de ERC Pilar Rahola, insiste: "Qué vergüenza #bisbeNovell !!! ¿Dónde queda el espíritu de la iglesia catalana comprometida con el país? ¿Tanta carcúndia en las nuevas generaciones?" 

Lo de mencionar a Deig es recurrente en Twitter: "Qué lástima, si el obispo Deig viera qué botifler hace silenciar los campanarios de su obispado", escribe otro "tuitero".


Otro diputado de CiU que se ha manifestado es Ferran Falcó, "alcaldable" para Badalona (la mayor ciudad de Cataluña gobernada por el PP) y recién "desimputado" por un caso de corrupción. "La Iglesia no quiere tocar campanas por la Vía Catalana pero sí pagar 13TV; extraña manera de no ponerse en política". (La prensa nacionalista airea de vez en cuando algún comentario de tertulianos de 13TV que consideran -a veces con razón- no sólo antinacionalistas sino anticatalanes).

La presión, por supuesto, busca amedrentar a los obispos, que no se quieren dejar arrastrar en la vorágine independentista (más percibida que real).


En E-Noticies recogían declaraciones desde el arzobispado de Tarragona "que no acaba de ver muy adecuado que toquen las campanas la tarde del 11 de septiembre porque no es un acto tradicional ni eclesiástico". Dejan, según E-Noticies, la decisión "en manos de los rectores y consejos parroquiales".

En el vecino obispado de Tortosa, un territorio donde el sentimiento nacionalista es mucho más bajo (y de hecho varias parroquias pertenecen a la Comunidad Valenciana) son más firmes que en Tarragona: han declarado a Catalunya Ràdio que se pide a las parroquias que no autoricen ningún repique de campanas con posicionamientos politicos.


El otro obispo que ha escrito sobre el tema de la Diada de Cataluña es el de Gerona, Francesc Pardo. Su texto español está aquí: http://www.bisbatgirona.cat/pdf/escrit2278.pdf

Manifiesta una postura mucho más decidida que Novell a favor de "la consulta", y no reconoce la existencia del sector catalán contrario a ella o la independencia. 



Pardo habla de "la tensión que genera el deseo y el derecho de una buena parte de los ciudadanos a ser consultados [el obispo se refiere a sólo los de Cataluña: el resto de españoles ¿no quiere ser consultado?] los compromisos de haber aceptado una constitución, de formar parte del Estado español y las dificultades que comporta un camino semejante".

Para justificar la "consulta" (por no llamarla referéndum independentista) Pardo afirma: "Es del todo necesario conocer la opinión «real» de todos o de la mayoría de ciudadanos de Cataluña, que tenemos el deber y el derecho a manifestar la propia opinión y decisión en cuestiones importantes y esenciales. A partir de un conocimiento «real y objetivo» se pueden decidir las propuestas más adecuadas. Sin consulta, todo el mundo puede erigirse en «portavoz» del pueblo".

Pardo se hace muchas preguntas sobre qué cuestiones debe abordar la "consulta", pero no se pregunta si los ciudadanos españoles no deberían ser también consultados sobre lo que pasa en una parte de su país como es Cataluña.

Con todo, algunas preguntas del obispo de Gerona son pertinentes:

- "¿Independencia o no? En cualquier caso, hay que precisar de qué tipo de independencia se trata, de quién y de qué manera"

- "¿Estado propio o no? Pero ¿de qué naturaleza de estado hablamos? ¿Qué configuración y qué valores tendría ese estado? ¿Qué relación con el actual Estado, con sus convenios y deberes? ¿Posibilidades reales de un estado federado? ¿Viabilidad en el contexto de Europa y de las naciones?
¿Continuar formando un solo estado con los cambios imprescindibles y necesarios para fortalecer nuestra identidad de una manera real y efectiva? Cualquier opción debe poder ser explicada y valorada por los ciudadanos"

- "Hay que conocer los criterios en relación a los derechos humanos, como la protección de la vida, de la libertad —también religiosa—, la justicia, los deberes de
solidaridad hacia los otros pueblos hermanos de nuestro entorno... y de los países denominados del Tercer Mundo".

[El obispo deja caer con esta pregunta la posibilidad de que una Cataluña independiente sea menos solidaria o defienda menos la vida y la libertad religiosa que la actual: ¿quién puede garantizar que no sería así?]

- "Hay que trabajar y apostar por la cohesión social. Hace falta un gran esfuerzo y pedagogía para evitar en todo lo posible una fractura social que sea irreparable y deje heridas abiertas".

[Aquí el obispo plantea las heridas de la ruptura -con España y con la parte de la población catalana que se opone a ella- pero parece pensar que se soluciona con "esfuerzo y pedagogía"].


Mientras tanto, en 13TV, la televisión de la Conferencia Episcopal, el periodista y tertuliano Ricardo Martín planteaba en el programa "De Hoy a Mañana" el argumento de fondo en el que Pardo no entra: "Cataluña me pertenece como español. Si el Maresme dejase de ser Cataluña, los catalanes se rebelarían. Dirían que es un trozo de lo suyo. Pues es lo mismo: Cataluña es un trozo que pertenece a toda la sociedad española. ¿Cómo pueden dos o tres generaciones decidir sobre una nación que han construido muchas generaciones?"
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