El programa Buenafuente, de la cadena televisiva La Sexta, proclive al Gobierno socialista de Zapatero, ha emitido un video con el título "Conozcamos a la Iglesia Católica" en el que se ridiculiza a Jesucristo, a la Iglesia católica, al Papa Benedicto XVI y el sacramento de la Eucaristía.
 
Los productores del video se burlan de Jesucristo cuando dicen que "la figura principal del cristianismo es un hombre sabio, de gran barba, y que tiene la finalidad de llevar la felicidad a todo el mundo… ¡Papa Noel!".
 
Asimismo el vídeo emitido en el programa dirigido por Andreu Buenafuente afirma que "la Iglesia católica tiene su propio estado, el Vaticano. Según la versión oficial lo fundó el propio Jesucristo cuando dijo: ´Y todo esto que he dicho me lo ponéis en un edificio muy grande y a tope de oro, ¿me entiendes?’" con una imagen que manipula un supuesto texto de un ejemplar de la Sagrada Escritura.
 
Según La Sexta, el Vaticano tiene tres funciones básicas: “disimular cuando la ciencia pasa cerca”; y utilizando de fondo una imagen manipulada de una religiosa recibiendo la Eucaristía, “ repartir ´ostias´ y pedir perdón por las ´ostias´ repartidas en el pasado”.
 
Tras referirse a la Guardia Suiza como cantantes del grupo Locomía por su vestimenta, el vídeo dice que “el jefe supremo del Vaticano es el Papa, situado justo por debajo de Dios...y por debajo de Chuck Norris “.
 
En el vídeo emitido con ocasión de la visita del Papa Benedicto XVI a Santiago y Barcelona el pasado 6 y 7 de noviembre, se dice también que “la Iglesia católica es la segunda institución que existe después del programa de Jordi Hurtado".
 
Algunos ya han señalado que los responsables del vídeo incurren delito al violar el artículo 502.2 del Código Penal que impone una pena de prisión a los que “difundieren informaciones injuriosas sobre grupos o asociaciones en relación a su ideología, religión o creencias, la pertenencia de sus miembros a una etnia o raza, su origen nacional, su sexo, orientación sexual, enfermedad o minusvalía”.
 
Asimismo podrían incurrir en delito al violar el artículo 525 del mismo texto que castiga a “los que, para ofender los sentimientos de los miembros de una confesión religiosa, hagan públicamente, de palabra, por escrito o mediante cualquier tipo de documento, escarnio de sus dogmas, creencias, ritos o ceremonias, o vejen, también públicamente, a quienes los profesan o practican”.