Ha muerto el 5 de enero, con 87 años, el millonario galés Albert Gubay. En 2010, creó una fundación en la Isla de Man con 470 millones de libras esterlinas y el encargo de dedicar los beneficios anuales (unos 20 millones al año) a beneficiencia, especificando que la mitad de ese dinero anual debía emplearse en obras señaladas por la Iglesia Católica y la otra mitad a obras caritativas que decidiesen los patronos.

Gubay se quedó con 10 millones de libras para sus últimos años de ancianidad, dejando que el resto generase buenas obras.


Gubay nació en 1928 en Rhyl, Gales, en una familia humilde. Su padre era un judío iraquí y su madre una católica irlandesa. Ya millonario y anciano, explicó en una entrevista que su padre era blando con sus dos hermanas y muy duro con él, y que le hacía trabajar en su tienda al salir del colegio, cada día, y también todo el fin de semana.

Desarrolló los hábitos de un trabajadicto austero. Los periodistas de la BBC, cuando le entrevistaban, señalaban como ejemplo que este millonario usaba una sola bolsita de té para dos tazas, y que él mismo decía: "¿para qué desperdiciar si con una basta?"


Cuando le preguntaban por las recetas de su éxito, respondía que se debía a "mucha suerte" y a una serie de reglas para recortar gastos. Y también a un pacto que hizo con Dios siendo un joven sin dinero y con una familia que mantener. Explicó en 1997 a la televisión irlandesa que le dijo a Dios: "Hazme millonario y quédate con la mitad del dinero". Cuando llegó la riqueza siempre lo recordó y fue generoso en sus obras de beneficiencia. Al final, como hemos visto, entregó mucho más que la mitad al crear su fundación. 

Empezó su carrera vendiendo caramelos sin azúcar al acabar la Segunda Guerra Mundial, cuando el azúcar estaba racionado y la confitería era muy limitada. En 1965 creó su primer supermercado barato Kwik Save, que se convirtió en una cadena, la cual vendió por 14 millones de libras en 1973.



Luego, recuperándose de un accidente, se le ocurrió crear una cadena de gimnasios, Total Fitness, que llegó a tener 21 locales en Irlanda y el noroeste de Inglaterra, y 150.000 clientes. Vendió la cadena en 2004 por 70 millones de libras. El resto de su negocio fue financiero y de compra de propiedades.


Se estableció en la Isla de Man, una isla con leyes y gobierno propio a mitad de camino entre Irlanda y Gran Bretaña, 33 millas de largo, 13 millas de ancho, 76.000 habitantes y un régimen fiscal más que especial. Hubo cierta ocasión en que se enfadó con la Administración local y amenazó con irse a Suiza pero enseguida se esforzaron en aplacarlo. En 2004 un periodista satírico en una web de la isla lo acusó de negocios turbios (sin pruebas) y Gubay lo acosó judicialmente aprovechando las leyes más que antiguas de Isla de Man que no protegen a los periodistas como en Inglaterra y que establecen medidas draconianas para castigar el "libelo". 

Cuando creó el fondo benéfico de 2010 anunció que esperaba que muchos filántropos internacionales se fijasen en los beneficios legales de crear este tipo de fundaciones y disposiciones desde la Isla de Man.


Antes de crear su millonario fondo benéfico de 2010, ya era generoso en muchas acciones, de las que se han divulgado unas pocas.

Por ejemplo, pagó la ampliación de la parroquia de Our Lady of Nativity en Leixlip, Irlanda, en memoria de su madre, que era del lugar. Y financió el santuario de San Antonio en Isla de Man, con un gran viacrucis, reforzando además su gruta del estilo de Lourdes.

Pagaba la peregrinación anual del clero de la diócesis de Liverpool al santuario de Lourdes en Francia, y ayudaba al mantenimiento de muchas iglesias en esta diócesis.

En Isla de Man creó con el gobierno local un sistema de becas para enviar estudiantes de la isla a las mejores universidades del mundo, y también para mantener los estudios de los jóvenes deportistas más prometedores.




Gubay acudía a pocos eventos sociales, pero el 23 de febrero de 2011 hizo una excepción para ser investido Caballero Comandante con Estrella de la Orden de San Gregorio Magno, por designación del Papa Benedicto XVI y de manos del arzobispo de Westminster, Vincent Nichols, una condecoración pontificia que ostentan muy pocas personas.

Gubay falleció el 5 de enero, pero su fundación seguirá dedicando esos 20 millones de libras anuales a beneficiencia. En el Santuario de San Antonio, en Oncham, Isla de Man, una vidriera de Cristo caminando sobre la Bahía de Douglas que él encargó se ha convertido en un punto de interés local.

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