El padre Giuseppe Berton, misionero javeriano y apóstol de los niños soldados en Sierra Leona, falleció a los 81 años en la noche del 25 de junio, en la casa madre de la Javerianos de Parma.

En una nota enviada a la Agencia Fides el actual superior de los Javerianos, Carlo Di Sopra, recuerda su fecunda vida misionera.


“El padre Bepi en Sierra Leona ha sido siempre un volcán activo, lleno de ingenio humano y misionero, también gracias a la colaboración con organismos como el CRS estadounidense, Caritas y los amigos y bienhechores italianos. En todas las actividades e iniciativas, buscaba siempre formar personas - hombres y mujeres - libres, conscientes y autosuficientes, capaces de mantener a sus familias y hacer que la sociedad se desarrolle. Ahora el ´volcán´ se ha apagado, pero sobre su tierra de lava miles de personas han arraigado sus raíces profundamente y podrán dar fruto”.


Otro hermano, el padre Vincenzo Munari, dice: “He vivido los últimos años Kissy (Freetown) con Bepi Berton. Lo que me maravillaba es que ¡todos lo conocen, en especial en las afueras de Freetown! Todos hablan de él, de modo que incluso cuando paso yo delante de ellos, aunque no me parezco en absoluto, los niños me gritan, ´Padre Berton! Padre Berton´. Su actividad con los niños-soldado le permitieron mantener contactos y relaciones con miles de niños y niñas, que ahora son los jóvenes más emprendedores de Freetown. Gracias a su afecto y animados por su ayuda, han podido iniciar un pequeño negocio, rescatándose de un pasado doloroso que todos quieren olvidar”.

Desde junio del año pasado, estaba siendo tratado en Parma. Últimamente había estado un mes en el hospital y dado de alta el pasado 19 de junio. Nació en Marostica (Vicenza) el 5 de febrero de 1932, tenía 81 años de edad.




Desde 1973 hasta la víspera de su muerte, el padre Giuseppe - conocido por todos como el “padre Bepi” - vivía y trabaja en Sierra Leona, dedicándose sobre todo a la pastoral misionera y a la actividad social en la diócesis de Makeni y luego en la capital, Freetown.

Durante la guerra de casi diez años en Sierra Leona (1992-2000), vivió los dramáticos acontecimientos del secuestro por parte de los rebeldes, que también abusaban de los niños-soldados, de la mutilación, el asesinato y la violencia de cualquier tipo.

Desde entonces había puesto en marcha proyectos que han permitido la recuperación de miles de niños y niñas, devolviéndolos poco a poco a la vida normal y a la sociedad.

En una entrevista con la Agencia Fides en 2004 (véase Fides 29/1/2004) el p. Berton decía: “El desafío más importante al que tenemos que hacer frente es recuperar la identidad de estas personas. Ellos todavía son niños, porque han saltado algunas etapas de su desarrollo psicológico, pero también han experimentado terribles experiencias durante la guerra civil. Al haber participado en la violencia que ha sacudido el país, además, la población civil no siempre es capaz de aceptarlos y ayudarlos a recuperar una vida normal”.


Por esta dedicación suprema, el padre Berton ha recibido varios premios de prestigio de organismos internacionales, incluida la ONU. En 2001, el entonces Secretario General, Kofi Annan, quiso conocer personalmente al misionero y visitar el centro de rehabilitación de Kissy, en las afueras de Freetown. Como resultado de esta visita, el P. Berton fue llamado a declarar en varias conferencias internacionales, llamando la atención de concurridas asambleas, como “experto en la recuperación humanitaria”.