A raíz de su muerte se reprodujo en ReL un artículo de Mar Velasco sobre la fe de Miguel Delibes (1920-2010). Recordarlo ahora viene a colación porque este 17 de octubre se conmemora el centenario de su nacimiento.

La Biblioteca Nacional exhibe una magnífica muestra de su vida y obra, de entrada gratuita, en la que la única relación que presenta de su persona con su fe católica es la siguiente fotografía, tomada en el que fuera su despacho de director de El Norte de Castilla en el que empezó a trabajar siendo caricaturista.

De su fe habló con Luis Antonio de Villena, y éste lo recogió el 30 de marzo de 2012 en una entrevista en la que le definía así: "Católico siempre, pero enamorado del 'cristiano nuevo' que postulaba el Vaticano II… Delibes aboga por la libertad religiosa plena y sobre todo por un catolicismo de veras nuevo y renovado, que se haya olvidado ya de Trento... Delibes pudo empezar siendo un hombre moderadamente conservador pero es seguro que hacia 1974, ya se encaminaba por senderos antiburgueses, antitradicionalistas y 'verdes'. La gente lo vió poco (salvo sus lectores) porque no hizo ruido. Era rompedor, pero un caballero".

En cuanto a su biografía, lo más relevante de la misma se puede extraer de Wikipedia. Cursó sus estudios en el Colegio de Lourdes, donde terminó el bachillerato en 1936. El 23 de abril de 1946 contrajo matrimonio con Ángeles de Castro, quien posteriormente se convirtió en una de sus mayores inspiraciones literarias y con la que tuvo siete hijos.

En 1947 recibió el Premio Nadal por La sombra del ciprés es alargada. Novelista miembro de la Real Academia Española desde 1975 -año en el que fue elegido miembro de la Hispanic Society of America-  hasta su muerte, ocupando la silla «e», fue ​licenciado en Comercio y profesor, escritor​ columnista y posterior periodista de El Norte de Castilla, que llegó a dirigir y abandonar para dedicarse a escribir novelas.

En 1964 pasó seis meses en los Estados Unidos como profesor visitante del Departamento de Lenguas y Literaturas Extranjeras de la Universidad de Maryland.

Apasionado de la naturaleza, cazador, tuvo varios hijos biólogos, uno de los cuales, Miguel Delibes de Castro, uno de los mayores expertos del mundo en lince ibérico, y que fue director de la Estación Biológica de Doñana, llegó a trabajar con Félix Rodríguez de la Fuente, gran amigo del escritor por ser castellano viejo como él.

Con Félix Rodríguez de la Fuente (1928-1980).

Colaboró el hijo de Delibes en la redacción de la Enciclopedia  Fauna, la obra de ciencias naturales escrita en español más vendida de todos los tiempos y de cuya publicación hace ahora cincuenta años, en pleno 40º aniversario del fallecimiento del gran naturalista.

Tampoco en la exposición de la Biblioteca Nacional se hace mención alguna a tal relación de amistad con el queridísimo Dr. Rodríguez de la Fuente. Sí hace referencia a que fue profesor de Derecho Mercantil en la Escuela de Comercio de Valladolid, y a que dicen que encontró el gusto por la palabra en el libro Curso de Derecho Mercantil de Joaquín Garrigues.

Por Diario de un cazador (1955) recibió el Premio Nacional de Narrativa. Por Siestas con viento sur (1957) el Premio Fastenrath. En 1962 Delibes publicó Las ratas, con el que ganó el Premio de la Crítica.

En 1983 fue investido doctor honoris causa por la Universidad de Valladolid. Al año siguiente, la Junta de Castilla y León le concede el Premio de las Letras​ y los libreros españoles le nombraron autor del año, recibiendo el Libro de Oro como reconocimiento.​ A finales de aquel año, Los santos inocentes fue adaptado al cine, recibiendo Alfredo Landa y Francisco Rabal, actores de la película, el premio a la interpretación en el Festival de Cannes. En 1985 fue nombrado Caballero de las Artes y de las Letras de la República Francesa.

En los años siguientes fue nombrado hijo predilecto de Valladolid e investido doctor honoris causa por la Universidad Complutense de Madrid. El 7 de mayo de 1990 fue investido doctor honoris causa por la Universidad del Sarre (Alemania). Un año después, el 30 de mayo de 1991, fue galardonado con el Premio Nacional de las Letras Españolas, otorgado por el Ministerio de Cultura. Premio Príncipe de Asturias de las Letras en 1982, por su última gran obra, El hereje, homenaje a Valladolid, recibió en 1998 el Premio Nacional de Narrativa. En 2000 se creó en su honor la Cátedra Miguel Delibes, con sede en las universidades de Nueva York y Valladolid. Fue también galardonado con el Premio Vocento a los Valores Humanos.

Todo ello sin disminuir lo más mínimo sus convicciones católicas, algunas de las cuales fueron recogidas en el mencionado artículo:

"Una cosa está clara:  el óvulo fecundado es algo vivo, un proyecto de ser, con un código genético propio que con toda probabilidad llegará a serlo del todo si los que ya disponemos de razón no truncamos artificialmente el proceso de viabilidad.

»El hecho de que yo me incline por el hombre humilde y por el hombre víctima revela, imagino, mi espíritu democrático, pero no menos mi espíritu cristiano...

»El tema religioso no lo he rehuido nunca. Al rabino de Las ratas, por ejemplo, no le entra en la cabeza que un vecino con una cruz en el pecho haya asesinado a otro. En Madera de héroe hay dos curas que se confiesan mutuamente cuando estalla la guerra civil... Hay en algunos de mis libros, elemental o profundamente, una idea religiosa. Me eduqué en un colegio de hermanos cristianos, hermanos del 'babero', como les llamábamos. Luego me aparté de la religión como más o menos nos apartamos todos, pero nunca del todo. Me reconozco cristiano y católico aunque, desgraciadamente no libre de dudas que en ocasiones me torturan", reconocía. 

Y al fondo, Cristo, esperando al final del camino: "Espero que Cristo cumpla su palabra y ella nos traiga una paz y una justicia perdurables a los que tanto las hemos predicado. Para mí eso podía ser una forma de vida eterna".