Voy a dedicar este artículo a noticias que, por ser políticamente incorrectas, no suelen aparecer en los medios de comunicación, aunque si hubiesen sido al revés, hubiesen ocupado gran espacio informativo.
 
He aquí algunas: Hillary Clinton defendía el aborto libre hasta el momento del nacimiento. Por su parte la Administración Obama subvencionaba el aborto con más de quinientos millones de dólares al año. Además Hillary Clinton el 24 de abril del 2015 decía: "Los códigos culturales profundamente arraigados, las creencias religiosas y las fobias estructurales han de modificarse. Los gobiernos deben emplear sus recursos coercitivos para redefinir los dogmas religiosos tradicionales". Estamos ante una persona profundamente antirreligiosa, anticristiana y anticatólica, dispuesta a la persecución religiosa. ¿Qué otra cosa puede significar la expresión "recursos coercitivos"? O lo sucedido con las Hermanitas de los Pobres, que con la Administración Obama estuvieron a punto de verse obligadas a cerrar sus casas en Estados Unidos. Recordemos que la libertad religiosa es un derecho humano fundamental (art.18 de la Declaración Universal de Derechos Humanos de la ONU).
 
No hace muchos días, en conversación con unos amigos, surgió el tema de la violencia de género, en realidad de sexo, porque según los lingüistas en español las cosas tienen género y los vivientes, sexo. Los medios de comunicación constantemente nos informan de mujeres asesinadas por sus compañeros sentimentales, mientras es rarísimo, o más bien en los grandes medios de comunicación el silencio es absoluto, que nos informen de lo contrario, cuando en realidad, el número de víctimas masculinas es algo superior al tercio. Por ejemplo, en el mes de noviembre de 2015 me enteré que ese año llevábamos ya en esas fechas 26 varones asesinados por sus compañeras sentimentales.
 
El pasado 9 de junio del 2016, los 47 jueces que integran el pleno del Tribunal de Estrasburgo (el tribunal de Derechos Humanos más importante del mundo) han dictado una sentencia por unanimidad, naturalmente silenciada por el progresismo informativo, que establece textualmente que “no existe el derecho al matrimonio homosexual”. La sentencia se basó en el artículo nº 12 del Convenio Europeo de Derechos Humanos. “La Convención Europea de Derechos Humanos no obliga a ningún Estado a ampliar el derecho al matrimonio a las parejas homosexuales […] el matrimonio es claramente entendido como la unión entre un hombre y una mujer”.
 
En cuanto a los vientres de alquiler, y prescindiendo de su ilicitud moral, el Parlamento Europeo ha condenado duramente la práctica de la subrogación de los vientres de alquiler, sin pararse a mostrar distinciones entre alquilar un vientre de alquiler de forma “altruista” o con “ánimo de lucro”. El 5 de abril de 2011, el Parlamento Europeo, mediante una resolución, pidió a los Estados miembros que recono­cieran el grave problema de la subrogación, la cual constituye una explotación del cuerpo femenino y sus órganos reproductivos. En honor de la verdad, debo decir que muchas organizaciones feministas, incluso radicales, piensan lo mismo.
 
Más recientemente, el Informe Anual sobre los Derechos Humanos y la Democracia en el Mundo 2014 y la política de la Unión Europea en la materia, aprobado por el Pleno del Parlamento Europeo el 30 de noviembre de 2015, mencionaba: “Condenamos la práctica de la maternidad de alquiler, puesto que atenta contra la dignidad humana de la mujer desde su cuerpo y sus funciones reproductivas puesto que se utiliza como una mercancía. Consideran que la práctica de la subrogación gestacional que implica la explotación de repro­ducción y el uso del cuerpo humano con fines de lucro o de otro tipo, en particular en el caso de las mujeres vulnerables en los países en desarrollo, estará prohibida y tratado como una cuestión de urgencia en los instrumentos de derechos humanos.” En el Consejo de Europa ya se hizo en 2012 una Declaración condenando la subrogación por ser contraria a la dignidad humana.
 
En este año, concretamente el 24 de enero, el Tribunal Europeo de Derechos Humanos, en el caso Paradisi y Campanelli contra Italia, ha dado la razón a Italia al quitar la custodia parental de un menor, producto de un contrato de reproducción asistida y maternidad subrogada. El objetivo de esta sentencia es muy claro: combatir esta nueva forma de esclavitud, que esperemos no llegue nunca a aprobarse en nuestro país.
 
Con fecha 18 de mayo del 2017, es decir bien recientemente, la Comisión de Sanidad y Servicios Sociales del Senado ha aprobado por unanimidad un texto consensuado por todos los grupos, en el que reclaman que se eliminen las enormes diferencias entre unas comunidades y otras respecto al "acceso al método de interrupción del embarazo farmacológico" y que se valore, en el Consejo Interterritorial del Sistema Nacional de Salud, la inclusión de los anticonceptivos de última generación (es decir con efectos posiblemente abortivos) en la cartera de servicios de financiación pública.
 
Termino con una pregunta: ¿les parece normal que se haya intentado silenciar al máximo estas noticias?