No creo que haya leído en mi vida más veces una Ley que lo que he hecho con la Ley Orgánica 2/2010, conocida vulgarmente como la Ley del Aborto. En esa Ley hay por dos veces una breve referencia a la perspectiva de género. Debo decir que cada vez que la leía me quedaba más admirado de la enorme inteligencia y maldad con la que está escrita, hasta el punto que consideré y considero que es una ley realmente diabólica. ¿Pero quién soy yo para decir esto?

Hasta que un día me enteré de que un cardenal, el 20 de junio de 2010, bastante antes de que yo llegase a esa conclusión, había escrito a las monjas carmelitas de su ciudad, para que rezasen a fin que no se aprobase en su país una ley sobre el matrimonio homosexual. El cardenal escribía: “Se trata del proyecto de ley sobre matrimonio de personas del mismo sexo. Aquí está en juego la identidad, y la supervivencia de la familia: papa, mamá e hijos. Está en juego la vida de tantos niños que serán discriminados de antemano privándolos de la maduración humana que Dios quiso se diera con un padre y una madre. Está en juego un rechazo frontal a la ley de Dios, grabada además en nuestros corazones… No seamos ingenuos; no se trata de una simple lucha política, es la pretensión destructiva al plan de Dios. No se trata de un mero proyecto legislativo (éste es sólo el instrumento) sino de una 'movida' del padre de la mentira que pretende confundir y engañar a los hijos de Dios” (ver en Google Bergoglio carta carmelitas). Hoy a ese cardenal lo conocemos como Papa Francisco, y por cierto en varios de sus documentos y discursos ya como Papa condena sin paliativos, lo mismo que sus antecesores San Juan Pablo II y Benedicto XVI, la ideología de género. La razón es que, salvo en el caso de violación, que también desaprueban, la ideología de género es lo contrario que la moral católica, y es por tanto una moral diabólica.

A pesar de esta condena, la mayor parte de las comunidades autónomas han dictado leyes en favor de la ideología de género. La de Madrid se llama Ley de "Protección integral contra la LGTBIfobia y la discriminación por razón de orientación e identidad sexual en la Comunidad de Madrid”. En ella, aprobada por unanimidad (tan sólo hubo dos diputados que se ausentaron para no traicionar su conciencia), se establece:

“Artículo 70. Son infracciones muy graves: c) La promoción y realización de terapias de aversión o conversión con la finalidad de modificar la orientación sexual o identidad de género de una persona. Para la comisión de esta infracción será irrelevante el consentimiento prestado por la persona sometida a tales terapias. 

»Artículo 72.- Sanciones. 3.- Las infracciones muy graves serán sancionadas con multa de 20.001 hasta 45.000 euros.

»Artículo 73.- Graduación de las sanciones.
»1.- Para la graduación de las sanciones se tendrá en cuenta: La pertenencia de la persona infractora a un grupo organizado de ideología fehacientemente LGTBIfóbica".

Creo que hay tres grupos grandemente perjudicados en estos artículos: aquellos homosexuales, que, en uso de sus legítimos derechos y conociendo como saben que cada vez hay más homosexuales que logran llegar a la heterosexualidad, intentan también ellos conseguirlo, aunque suponga enfrentarse con el todopoderoso lobby LGTBI; los médicos, a quienes se trata de amedrentar para que no ejerzan su profesión; y los católicos, a quienes este lobby, por nuestra no aceptación de la ideología de género, nos considera como enemigos. Esta ley abre la puerta a la persecución religiosa.

Es lamentable que Cristina Cifuentes, no creyente y poco versada en cuestiones religiosas, diga tonterías como las que dijo en agosto, que sólo dos obispos, que no son toda la Iglesia, están contra la ley de la Comunidad de Madrid. Lo que esa persona no nos dice es que esa ley va contra lo que enseña el Magisterio de la Iglesia en declaraciones y documentos de sus tres últimos Papas, pues la ideología de género es profunda y radicalmente anticristiana. Si muchos católicos votaban al PP, no es porque estén de acuerdo con él, sino para cerrar el paso a Podemos, que es todavía peor. Pero si el PP abraza la ideología de Satanás y además hay persecución religiosa, como la que esa persona presidenta de la Comunidad de Madrid intenta contra el colegio concertado de Alcorcón, ya ni con la nariz tapada se les podría votar. Buenos sí, tontos no, como ya nos dijo Jesucristo. 

Por si alguien me considera exagerado, termino con el testimonio del propio Jesucristo. “Jesús les contestó: ‘Si Dios fuera vuestro padre, me amaríais, porque yo salí de Dios y he venido. Pues no he venido por mi cuenta, sino que Él me envió. ¿Por qué no reconocéis mi lenguaje? Porque no podéis escuchar mi palabra. Vosotros sois de vuestro padre el diablo y queréis cumplir los deseos de vuestro padre. Él era homicida desde el principio y no se mantuvo en la verdad porque no hay verdad en él. Cuando dice la mentira, habla de lo suyo porque es mentiroso y padre de la mentira. En cambio, a mí, porque os digo la verdad no me creéis. ¿Quién de vosotros puede acusarme de pecado? Si digo la verdad, ¿por qué no me creéis? El que es de Dios, escucha las palabras de Dios; por eso vosotros no escucháis, porque no sois de Dios’ (Jn 8,42-47)”. En pocas palabras; Jesús llama hijos del diablo a quienes no creen en Él (o si creen en Él han decidido obedecer al Partido antes que a Jesucristo y a su conciencia, lo que es indudablemente peor), son homicidas (¿qué es el aborto?), y no aceptan la Verdad (como los relativistas, que ni siquiera aceptan que exista).