Entre las muchas estupideces que se han ido colando en el sistema educativo, hay una que es la expresión «progresa adecuadamente» (PA) en el boletín de notas de nuestros hijos. En algunos cursos, al lado del PA, se añadía la calificación de toda la vida, con lo que los padres podíamos hacernos una idea precisa de la situación real de nuestros hijos. Pero en aquellos cursos en los que sólo había dos opciones, «progresa adecuadamente» o «necesita mejorar», la ambigüedad estaba servida. Los niños vaguetes y sus papás, si eran un poco cortos de miras, se quedaban tan contentos. El PA les igualaba a los buenos alumnos… al menos sobre el papel. Así, por un tiempo, todos iguales… en la mediocridad, eso sí, que es como suelen igualarse las cosas en los absurdos inventos igualitarios. Nada de excelencia, nada de notables y sobresalientes. Todos progresan adecuadamente, sea lo que sea eso.
 
Confieso que cada vez que ha llegado a mis manos un boletín de notas en el que todas las calificaciones eran el consabido PA me he quedado fría, sin saber muy bien qué pensar. ¿Qué significaba realmente aquello? Lo mismo me ha pasado esta tarde al leer un titular de Europa Press en el que aparecía el mismo «progresa adecuadamente», en este caso empleado por todo un ministro de Educación. Con esa expresión estúpida, aún más estúpida en boca de un ministro, se ventila la situación del Pacto por la Educación. Según recoge la citada agencia, esas han sido sus palabras al ser preguntado por los periodistas acerca del famoso pacto.
 
Y ya de paso, puestos a no decir nada, ante la pregunta de si las distintas posturas respecto a la asignatura de Educación para la Ciudadanía (EpC) pueden provocar complicaciones, contesta que no debe ser así puesto que «se ha interiorizado con total normalidad» y «hay que saber pactar también en los desacuerdos». Obviamente se está refiriendo a las formaciones políticas, no a los padres objetores, que es a quienes debería tener en cuenta para no encontrarse con complicaciones. Desde luego, no me cabe duda de que el tema de EpC no supondrá ninguna dificultad para alcanzar un pacto entre los distintos partidos políticos. Parece que a estas alturas Gabilondo también lo tiene claro… aunque lo dice con palabras ambiguas y huecas, de esas de político. No tengo ni idea de qué significa eso de que «se ha interiorizado con total normalidad». Interpreten ustedes. Es como el PA de las notas de los niños. En cuanto a eso de que «hay que saber pactar también en los desacuerdos», no creo que vaya a suponer un problema. A estas alturas, y visto lo visto, entre las comunidades del PP y del PSOE hay más acuerdos que otra cosa en el tema de EpC. Desde luego, los padres objetores no encuentran muchas diferencias entre ser acosados por un inspector a las órdenes de un Consejero del PP o uno del PSOE. Las mismas amenazas, las mismas presiones… los mismos perros con distintos collares.
 
Me temo que los desacuerdos, si los hay, son más mediáticos que otra cosa. En el fondo comparten la idea de que esta gente con convicciones firmes es bastante molesta, para unos y para otros. Que se lo digan si no a Esperanza Aguirre, a la que estos días han sacado los colores desde Profesionales por la Ética, al denunciar que el programa interactivo Sexpresan aparecía como material recomendado para alumnos de Primaria en Madrid, en ese Madrid en el que, según Aguirre, «no se adoctrina». No sé qué pensará que hace el citado multimedia interactivo (ese que considera muy satisfactorio que las niñas tengan su primera experiencia sexual en un campamento de verano, con un amiguito al que acaban de conocer y al que no van a volver a ver, siempre que haya un preservativo por medio… o entre compañeros de gimnasio, haciendo «todo lo que nos apetecía», aprovechando que los padres no están en casa… ese que invita a los niños a elaborar su «mapa del placer»… que les enseña mediante juegos cómo y cuándo colocarse el preservativo… o que les dice a las niñas que una vez que han confirmado el embarazo, sólo tienen que decidir si van a «llevarlo a término o no»…). Como algunos padres son tan recalcitrantes, desde la Consejería de Educación ya han procedido a cambiar ese material por otro también  interactivo pero del instituto Pasteur; eso sí, en silencio y sin hacer declaraciones. El «pantallaza» en el que aparece Sexpresan en la página de EducaMadrid se ha convertido ya en una pieza de colección que conviene guardar… por si en el futuro hay que refrescarle la memoria a alguien.
 
Hay alguna coincidencia más entre los responsables del PSOE y los del PP: no tienen el menor reparo en mentir a la opinión pública. Es el caso, por ejemplo, del ministro Gabilondo y del presidente Herrera, de la Junta de Castilla y León. Ambos han dicho, con palabras parecidas, que «respetan» a los objetores, y han ido, incluso, un poco más lejos. Gabilondo ha reconocido, en declaraciones a la Agencia EFE, que recibe cartas de los padres objetores a las que contesta individualmente. Herrera vino a decir lo mismo, con una mentira que le hacía más cercano: en un alarde de ingenio llegó a afirmar que había «mirado a los ojos» a los padres objetores. Juzguen ustedes quién se ha trabajado más la mentira, a ver si colaba.
 
Pues nada, con EpC interiorizada con total normalidad, y una vez alcanzado el pacto también en los desacuerdos, sólo queda un pequeño escollo, ese grupo de padres irreductibles para los que hay cosas que no se negocian. De momento, y visto lo visto, mucho me temo que los padres no le ponen al ministro el consabido «progresa adecuadamente». Veremos si atiende a los padres, se aplica y corrige los errores; de momento, y sintiéndolo mucho, ya sabe lo que toca: Gabilondo «necesita mejorar».