“No hay mayor formador que aquel que nos dio su mensaje y que dio la vida por nosotros amándonos hasta el extremo. Muchas veces el trabajo de formador es un gran Monte Tabor en el que disfrutas viendo transformaciones en los alumnos y sus caminos de crecimiento; también hay muchos momentos de Getsemaní, de Vía Crucis y de Calvario en los que hay que estar al pie de la Cruz”. Habla todo un experto en la materia, José Carlos Villamuelas, que se dedica profesionalmente a ser formador en el Colegio Mayor de la Universidad Francisco de Vitoria, así como profesor de Arte Dramático en la misma universidad, pero que también dedica gran parte de su tiempo, de forma amateur, a representar a Jesucristo en la famosa Pasión de Villanueva de Bogas, en la provincia de Toledo, su pueblo natal. Aunque desde hace tres años representa a Jesucristo, comenzó con tal solo 9 años siendo parte de la "turba".

Se trata de una representación que este año celebra su 25 aniversario, y en el que colaboran habitualmente 120 personas del pueblo, de los cuales 80 son actores y el resto encargados de la organización, técnicos y equipo artístico.




José Carlos nos cuenta que “la idea surgió en el año 1996, cuando un grupo de vecinos representó un auto sacramental sobre el nacimiento de Jesús. A raíz de esta representación caló la idea de representar la Pasión, Muerte y Resurrección de Jesucristo”. Actualmente todo el pueblo, de apenas 800 habitantes, se ve implicado de una u otra forma: la Asociación Cultural "Jiménez de Rada" es la promotora, pero cuenta con el apoyo de otras asociaciones, así como con el del Arzobispado de Toledo y la parroquia.
 

- Sobre todo es poder llevar el mensaje de Cristo a una persona más. Cada año es una nueva oportunidad para llegar alguien más. Es cierto que esta representación cuenta con espectadores asiduos, pero en cada una de las 5 representaciones podemos llegar a 500 espectadores. Además, es probable que alguien que no vaya a misa o no tenga vida de fe se anime a ver La Pasión.
 
» La representación nos ayuda a los que la hacemos también a profundizar en el misterio de la Semana Santa. A mí particularmente me ayuda mucho a comprender el misterio de la Cruz.
 
» También el ambiente de familia que se crea en el grupo es un aliciente. Es una época para compartir con amigos y vecinos del pueblo los montajes, los ensayos, las penas y alegrías.


 

- Sobre todo creo que hay una inquietud, una curiosidad. Las dramatizaciones de La Pasión ponen "piel" al mensaje de Cristo, ayudan a comprender qué ocurrió y sobre todo no dejan indiferente. Cuando alguien ve la cruz alzarse no puede sino conmoverse, preguntarse, incluso contrariarse.
 

- Solo Dios sabe lo que hay dentro de los corazones, aunque sí hemos tenido personas que han tenido el detalle de contarnos su testimonio. Creo que Dios se sirve de todo, hasta de nuestros fallos, para mover los corazones (del grupo y de los espectadores).


 

- La Pasión está pensada para no dejar indiferente. Hay múltiples narraciones que interpelan directamente al que está sentado en la butaca. Las tres horas de representación están cargadas de momentos en los que se podrá reflexionar, asombrarse, rezar y agradecer. Somos una asociación cultural, y como tal estamos abiertos a que cualquiera venga a ver la representación, pero no es "solo" una representación teatral. Creo que todos los que estamos en La Pasión somos muy conscientes que representamos el mensaje de Cristo (con toda la responsabilidad que esto conlleva).
 

- Mucha gente reconoce en la zona a Villanueva como el "Pueblo de la Pasión". Tanto es así que los dos años que por dificultades de ubicación no pudimos hacerla mucha gente preguntaba y se lamentaban de que no hubiese ese año. También implicamos a las empresas locales y al Ayuntamiento. Actualmente participamos unas 120 personas entre actores aficionados y todos los colaboradores en la organización.
 

- La preparación es intensa y sobre todo complicada dado el número de personas que hay que mover, por ello siempre comenzamos a reunirnos sobre el mes de noviembre en las primeras asambleas. La mayor intensidad se vive los dos meses anteriores a la representación, en los que montamos un teatro de la nada. Se utiliza el recinto polideportivo municipal para montar un pabellón en el que construimos el escenario, los puentes de luces, la escenografía, el patio de butacas efímero...


 

- Es cierto que cuesta pensar que haya una relación, pero realmente sí la hay, y mucha. No hay mayor "formador" que aquel que nos dio su mensaje y que dio la vida por nosotros amándonos hasta el extremo. Muchas veces el trabajo de formador es un gran "Monte Tabor" en el que disfrutas viendo transformaciones en los alumnos y sus caminos de crecimiento; también hay muchos momentos de Getsemaní, de Vía Crucis y de Calvario en los que hay que estar al pie de la Cruz. Al final el trabajo de formador configura tu vida, pues vives en el lugar en el que trabajas y convives mucho con la comunidad colegial. En La Pasión de Cristo podemos ver que Él no se guardó nada para sí, lo dio todo, algo que también debemos hacer en nuestra misión particular.