El Sínodo de obispos sobre los Jóvenes ha empezado este miércoles 3 de octubre en el Vaticano con una misa en la que el Papa se ha dirigido a los 267 obispos participantes para pedirles «transformar aquellas estructuras que hoy nos paralizan, nos apartan y alejan de nuestros jóvenes, dejándolos a la intemperie y huérfanos de una comunidad de fe que los sostenga» (citando Evangelii Gaudium). Dijo que los propios jóvenes «reclaman una estrategia creativa, una dinámica inteligente, entusiasta y esperanzadora».

La experiencia en muchas parroquias está muy lejos de ser "entusiasta y esperanzadora". Las estadísticas dicen que los chicos católicos, que iban a misa aún con sus padres, desaparecen de la parroquia hacia los 12 años. El cura intenta recuperarlos a los 13 o 14 para hacer una catequesis de pre-confirmación: a la primera sesión acuden 4 chicos, a la segunda solo dos, a la tercera, desanimado, sólo el hijo de la catequista o el nieto de la sacristana.

La catequesis en formato "nos sentamos a la mesa y el cura habla" parece ser una de esas "estructuras que hoy nos paralizan". Incluso si la catequesis de pre-confirmación aún reúne a los chicos, éstos ya no vuelven después de la ceremonia. Adiós, hasta la boda... aunque como hoy se casan pocos, puede ser "adiós, hasta el entierro de la abuela".

Una estructura "paraliza" cuando no da frutos y ocupa recursos. Dedicar espacios, tiempo y catequistas a una catequesis que no transforma a los jóvenes en discípulos y no atrae ni a los hijos de las familias practicantes "paraliza". Y no hacer nada, también es parálisis.

Para evangelizar a los jóvenes

Hay algunas escuelas católicas que, apoyándose en los grupos escolares, mantienen comunidades jóvenes vivas y con fe, incluso con movimientos y redes de ex-alumnos. Cuentan con religiosos (más frecuentemente religiosas) con gran vocación dedicados plenamente a ello.

También hay algunos catequistas y sacerdotes con facilidad natural para trabajar con jóvenes pero ¿qué pasará cuando les trasladen o les encarguen más tareas?

Existen métodos eficaces, aunque requieren esfuerzo. Los scouts católicos son una metodología con más de cien años que cubre especialmente la etapa en que se deja la parroquia: de 12 a 16 años. Y entre los mayores de 17, puede generar líderes y monitores. Pero esos grupos scouts han de ser ortodoxos en su formación, integrar la oración y engarzar bien con la parroquia o escuela. En el Movimiento Scout Católico (scouts.es) y en Scouts de Europa (www.scouts-de-europa.org) pueden encontrarse grupos buenos. 

Chicas guía de Scouts de Europa... la pedagogía scout católica puede ayudar a muchos chavales y formar muchos líderes jóvenes

Otra opción que funciona bien con adolescentes en parroquias es LifeTeen (y su versión preadolescente, Edge), que cubre también de los 12 a los 16-17 años. En España, LifeTeen (www.lifeteen.es) ha pasado de 1 a 100 parroquias en apenas 7 años debido a que los sacerdotes ven que es eficaz, que contagia la fe, hace crecer en ella y atrae a más chicos. Ofrece un apoyo continuado, con materiales profesionales y muy pensados, y convierte a jóvenes adultos en evangelizadores comprometidos.

Aunque LifeTeen, nacido en EEUU hace 30 años, llegó a España más tarde que a otros países europeos, pudo prosperar porque en España aún hay jóvenes que van a las parroquias a "cumplir" con la confirmación. En países como Holanda o Reino Unido esta es una práctica casi extinguida, y sólo se confirman los alumnos de escuelas católicas.

De botellón en Sevilla... estás con los amigos, o al menos con gente, y haces "algo"...

Hay más iniciativas, de kerigma, como "Effetá" (la variante joven de los retiros de Emaús). Y buenos cursos de formación afectivo sexual como Teenstar. Pero al final, a estas edades, después del kerigma y la formación, se necesita siempre generar una comunidad de amigos cristianos (cristianos de verdad) que sea satisfactoria y más influyente que la oferta de amigos mundanos, que no son meramente no cristianos, sino que tienden a combatir las virtudes tradicionales judeocristianas.

Jordi Massegú, el impulsor de LifeTeen en España, resumía así recientemente en ReL las características de los jóvenes españoles de hoy: 

1. Internet lo cambia todo: allí están ellos siempre
2. Sociedad hipersexualizada: acceso a todo en el bolsillo, siempre
3. Buscan el “me gusta” o “like”: jóvenes heridos que necesitan verse queridos
4. Acostumbrados a cambiar sin cesar: de móvil, teleserie, aficiones...
5. Generación post-cristiana: sus padres ya no van a misa
6. Habitantes de un mundo globalizado: no les extrañan cosas extranjeras
7. Muy comunicados, pero muy solos: por eso aprecian tener grupo y amistad

¿Cuántos van a la iglesia? Un 8%... y otro 14% que se pasa por allí a veces

Hay que tener en cuenta que por cada joven católico convencido que hay en España (8%), hay 3 ateos declarados (24%), firmes en su ateísmo. El joven católico, practicante, pertenece a una fragilísima minoría, que muchas veces tiene poco que ofrecer.

Sólo un 8% de los jóvenes españoles son católicos de ir a misa cada domingo. Son los que conoce el cura, los que ven los lectores de ReL en su parroquia (si los hay).

Hay, además, un 14% de jóvenes en España que se declaran "no muy practicantes". En realidad, cuando observamos con detalle, vemos que seis de cada diez de esos "no muy practicantes" admiten que no van a la iglesia prácticamente nunca. Uno de cada cinco "no muy practicantes" acude "una vez al mes" (quizá a catequesis esporádicas o acompañando un pariente) y otro de cada cinco acude en algunas fiestas y romerías del año (Navidad, peregrinaciones...). Muchos jóvenes cofrades encajarían aquí.

El tercer tipo de jóvenes son los que se declaran "católicos no practicantes", que no van nunca, nunca, nunca a la parroquia: son un 18% de la juventud española. El 77% de estos "católicos no practicantes" cree en Dios, pero solo un 40% cree que Jesucristo es Dios, sólo un 37% cree que hay "vida después de la muerte" y apenas un 30% cree que Jesús resucitó. Pero un 22% de ellos declaraba (en 2015) tener "bastante o mucha confianza" en la Iglesia Católica. (Le superan en confianza los jóvenes de otras religiones, que tienen un 24% de confianza en la Iglesia).

El cuarto tipo, un 14% de los jóvenes españoles, son los "indiferentes": sólo uno de cada diez de ellos cree en Dios; y solo uno de cada cien cree que Jesús resucitó, aunque un 7% cree en la reencarnación y un 6% en la "vida después de la muerte". Igual que los "no practicantes", no tienen ningún contacto con la Iglesia, no van a romerías ni cofradías ni a misa de Navidad. Son paganos a todos los efectos. Sólo un 12% de ellos tiene "bastante confianza" en la Iglesia.

Por último, los ateos y agnósticos suman un 37% de los jóvenes. Ninguno cree en Dios ni en la resurrección de Cristo. Les diferencia un dato: un 30% de los agnósticos creen en una posible vida tras la muerte o incluso resurrección de los muertos, mientras que entre los ateos solo un 6% se permite la hipótesis. Sólo un 7 u 8% de ellos tiene alguna confianza en la Iglesia. El 56% de los agnósticos y el 65% de los ateos declaran tener "nada de confianza" en la Iglesia. (Hoy, tras los datos sobre abusos que han circulado en 2018, serían peores datos).

El Sínodo también busca reflexionar sobre las vocaciones, incluyendo las sacerdotales. Un cálculo rápido permite deducir que en España hay sólo unos 280.000 varones católicos practicantes entre los 18 y 35 años. De esa escasa cifra han de salir las vocaciones sacerdotales, religiosas... y las de padres y maridos de familias cristianas comprometidas.

Solo un 7,4% piensa casarse sin cohabitar antes

Aunque los jóvenes españoles declaran que valoran la familia, el matrimonio les resulta una opción no muy atractiva: un 32% piensa casarse después de cohabitar con una pareja (pese a todos los estudios que demuestran que la cohabitación aumenta el riesgo de ruptura), sólo un 7,4% piensa casarse sin pasar por cohabitaciones previas y apenas un 3,6% ya está casado.

Un 31% excluyen directamente la posibilidad de casarse y un 29% dice que no sabe lo que hará (hace diez años, sólo un 17% decía no saber lo que haría).

Son consumistas y egoístas y lo saben y admiten

Por mucho que el Papa y los obispos traten de hablar bien de los jóvenes como generosos, al menos en España ellos tienen mala imagen de sí mismos (quizá con realismo): el 51% de ellos dice que los jóvenes hoy son consumistas, el 35% dice que son egoístas y el 30% dicen que tienen poco sentido del deber (hace 10 años eran un 46, 21 y 20 los porcentajes que decían eso). Si hace 10 años un 25% decían que los jóvenes son trabajadores, hoy sólo lo dicen un 15%.

Estos datos se obtienen del informe de la Fundación SM que puede leerse en ObservatorioDeLaJuventud.org, concretamente en:
www.observatoriodelajuventud.org/jovenes-espanoles-entre-dos-siglos1984-2017/

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