El Camino Neocatecumenal celebró este lunes 28 de enero en Panamá el habitual Encuentro Vocacional posterior a una Jornada Mundial de la Juventud. Asistieron a la cita unos 25.000 jóvenes. Cuando se les invitó a dar un paso y decirle "sí" a Dios para explorar una posible vocación sacerdotal, religiosa o misionera, salieron 700 chicos, 650 chicas y 600 familias.

El grupo mayoritario de jóvenes en el encuentro era el de los procedentes de Centroamérica y el Caribe: más de 8.000. Desde Costa Rica se desplazaron finalmente unos 1.700, de Nicaragua 1.600. De El Salvador 1.200, de Honduras y Guatemala 1.550 y 300, respectivamente. Desde República Dominicana llegaron unos 250. Del mismo Panamá asistieron unos 3.400. Desde América del Sur participaron cerca de 4.600: de Brasil 2.230 jóvenes, de Chile 530, de Perú 260, de Colombia 320 y de Ecuador 710. De Argentina acudieron 125 jóvenes peregrinos, de Venezuela 120 y de Bolivia 155.

Todos ellos se dieron cita en el Estadio Rommel Fernández a las 15 horas, en el mismo lugar en el que el Papa tuvo su encuentro final con los voluntarios de la JMJ el día anterior.


 
Desde primera hora de la mañana, los jóvenes fueron llegaron progresivamente al estadio, y a pesar del calor sofocante, hicieron gala en todo momento de su alegría y entusiasmo, danzando y cantando.

Con el obispo de Panamá y varios cardenales

El equipo internacional del Camino, formado por Kiko Argüello, el P. Mario Pezzi y Ascensión Romero, fueron los encargados de guiarlo. Estuvo presidido por el arzobispo de Boston, el cardenal Sean O’Malley, quien forma parte del Consejo de Cardenales que asesora al Papa Francisco en el gobierno de la curia. Es, además, presidente de la Comisión para la Protección de los Menores de la Santa Sede.
 
También estuvieron presentes el arzobispo de Ciudad de Panamá, monseñor José Domingo Ulloa, así como el cardenal José Luis Lacunza, de la diócesis de David.

Kiko Argüello con el arzobispo de Panamá, José Domingo Ulloa
 
De España participaron el arzobispo de Valladolid y presidente de la Conferencia Episcopal, cardenal Ricardo Blázquez Pérez; y el obispo auxiliar de Getafe, monseñor José Rico Pavés.
 
De Brasil asistieron el arzobispo de Brasilia, cardenal Sergio Da Rocha y el de São Paulo, Odilo Pedro Scherer. El Nuncio de Su Santidad en Panamá, monseñor Miroslaw Adamczyk, también asistió junto a otros obispos del mundo.
 
El obispo anfitrión, José Domingo Ulloa, afirmó a los jóvenes: “No me canso de repetir que la transformación de este mundo, de la Iglesia solo puede venir de ustedes, los jóvenes. Ustedes son el presente de la humanidad y de la Iglesia”, afirmó.

Exhortación de Kiko Argüello: "sed uno y el mundo creerá"

A continuación, Kiko Argüello realizó el anuncio del Kerigma. Este es un encuentro providencial y va a cambiar la vida de muchos de vosotros. Vuestra vida se va a transformar en una aventura: la aventura de ayudar a Jesucristo a salvar esta generación”, dijo refiriéndose a la posterior llamada vocacional.
 
“Dios ha querido salvar el mundo a través de la necedad de la predicación. Necesitamos abrir el oído de esta generación. Cada vez que se escucha el kerigma se realiza nuestra salvación porque esta Buena Noticia explica algo que está sucediendo ahora mismo: la salvación de los hombres del infierno eterno”, señaló.
 
“La salvación viene a través de la escucha. La Iglesia dice que la fe viene por el oído. Sin fe no se salva nadie”. El iniciador y responsable internacional del Camino lamentó que “la gente hoy no escucha porque tiene el oído cerrado. No le interesa nada de la religión, y por eso necesitamos abrir el oído de esta generación”.

Jesucristo abrió el oído haciendo milagros, porque, si no, nadie creía lo que decía. Hay un momento en los Hechos de los Apóstoles en que los milagros cesan porque aparece el milagro moral más grande de la historia: la Iglesia, hombres poseídos del Espíritu mismo de Dios”. “Y dice Cristo: amaos como yo os he amado”.
 
“Cristo nos amó cuando éramos sus enemigos. No tengas miedo de si tu marido es tu enemigo, o tu mujer, o quien sea. El Señor nos da el poder de amar al otro en una nueva dimensión, en la dimensión de la cruz”, añadió. “Jesucristo ofreció su vida por nosotros, y así también hacen los cristianos: ofrecen su vida por los enemigos”.
 
Durante la predicación, Kiko afirmó que “los cristianos ofrecen su vida por el enemigo” y “Dios nos llama a ser perfectamente uno en Él”. “Los cristianos no se reservan nada, viven en el otro como uno, aman siendo uno, totalmente dados al Señor, porque ‘sed uno y el mundo creerá’. El mundo está esperando que aparezca el amor”.
 
“Cristo ha vencido a la muerte para nosotros y nos ha dado a participar de su victoria sobre ella”, recordó.
 
“¿Quieres salvar a los hombres del infierno, de la lujuria, del adulterio, de la avaricia, del odio, de la guerra?, ¿quieres ayudar a Jesucristo a que cambie a los hombres y les haga uno con Él”, preguntó a la asamblea. “Cristo nos quiere salvar a todos de la muerte y nos quiere hacer partícipes de su victoria, porque ¡Cristo ha resucitado!”. 

Junto al sufrimiento de Centroamérica

Antes de pedir vocaciones para el presbiterado, la vida consagrada y familias para la misión, el padre Mario Pezzi destacó que el Camino es un don inmenso del Señor. Muchos han sido bautizados, pero el “germen de vida eterna” que infunde queda como muerto. San Pablo VI, el 8 de Mayo de 1974, dirigiéndose al Camino dijo: “vosotros hacéis lo que la Iglesia primitiva hacía antes del Bautismo. Vosotros lo hacéis después. El antes o el después da lo mismo porque es importante hacerlo y es necesaria la iniciación cristiana”.
 
“A través de Kiko y Carmen, y vuestros catequistas, el Señor os ha dado un Camino gradual y progresivo en el cual desarrollar y hacer crecer el germen del Bautismo que, por el Espíritu Santo, tiene unas fuerzas inimaginables, hasta llegar a una fe adulta en una comunidad”.
 
A su vez, sostuvo que “hoy sobre todo, para los hermanos y las comunidades que os encontráis en situaciones de tribulación y de sufrimiento, es más que nunca necesario ser fieles a la celebración de la Palabra y de la eucaristía en comunidad, para ser iluminados y fortalecidos, para vencer las tentaciones de desánimo, y de dudar del amor de Dios, permaneciendo agarrados con mas fuerza al Señor, invocando constantemente su ayuda y consuelo. Todos estamos en este combate, día a día”.
 
De cara a la llamada vocacional el P. Mario Pezzi destacó: “¿Qué puede haber más maravilloso que participar de la misión misma de Cristo? Participando de su poder de dar la vida a los que están muertos, dar el perdón a los que sienten el peso de sus pecados, de celebrar la eucaristía que nos hace pasar constantemente de la muerte a la vida”. “Si alguno siente la llamada de Dios al presbiterado, a la vida consagrada o a la evangelización, es un don que os hace el Señor. ¡No tengáis miedo!”, finalizó.
 
Por su parte, Ascensión Romero recordó cómo en la JMJ en Santiago de Compostela “vi que la invitación de San Juan Pablo II a ser santo era el único camino para ser feliz”. “En el encuentro vocacional posterior en Zaragoza supe que el Señor me llamaba a seguirle como mi único esposo”.
 
“He estado 25 años en Rusia anunciando el Evangelio y el Señor me ha consolado siempre. Me ha permitido ver incontables milagros, tanta gente que al escuchar el kerigma ha cambiado de vida. Dios es buenísimo y no os defraudará”, concluyó. 

“Un verdadero canal de Panamá de la espiritualidad”

Después de la llamada vocacional, ante la generosa respuesta de los jóvenes, el cardenal O’Malley concluyó el Encuentro con unas palabras de entusiasmo y de agradecimiento. Comenzó felicitando a Kiko por su 80 cumpleaños: “quiero darle la enhorabuena a Kiko porque el 9 de enero ha cumplido 80 años”.

El cardenal O'Malley, de Boston, bendice a los jóvenes que se acercan para expresar su deseo de seguir a Dios a la vocación que Él les destine

“Este hombre es como un verdadero ‘canal de Panamá’ espiritual por el cual han pasado muchas aguas y ha tocado a muchos católicos dormidos con las aguas bautismales que se han convertido en católicos renovados”, subrayó.

 El arzobispo de Boston también manifestó que “la conversión de Kiko ha permitido a su vez la conversión de muchísimas personas y estamos muy agradecidos por su vocación y por el Camino Neocatecumenal, que es una gracia especial para la Iglesia”.
 
Kiko es un trovador de Dios como su patrón San Francisco, que con su música y arte ayuda a descubrir la belleza del amor de Dios presente en nuestras vidas. Pero lo mas importantes es la respuesta radical a su llamada a recibir a Jesús como discípulo”.
 
A la disponibilidad de tantos jóvenes y familias a servir a Jesucristo, se unió la sorpresa de un espectáculo de fuegos artificiales que dio al encuentro un final de auténtica fiesta.