José Gea Escolano, obispo emérito de Mondoñedo-Ferrol, animó a todos los cristianos a ser misioneros. Él mismo, después de ser aceptada su renuncia por motivos de edad al pastoreo episcopal de Mondoñedo, acudió como un sacerdote misionero más a Perú, a seguir sirviendo a la Iglesia en un país donde escasean los sacerdotes.

El obispo usó su conferencia en los Cursos de Verano de Santander de la Universidad Católica de Valencia “San Vicente Mártir” para exhortar a los cristianos a que “mediten, piensen y profundicen” en la idea de que “todos los cristianos somos misioneros, es decir, enviados por el Señor para anunciar el Evangelio”.

El prelado, que ha sido miembro de las comisiones episcopales de Pastoral y del Clero, de la Comisión Mixta del Episcopado y Presidente de Pastoral del Turismo dentro de la Conferencia Episcopal Española, centró su ponencia en “La misión ‘ad gentes’ de la Iglesia”. 


“Que no vean en los misioneros solamente a sacerdotes o a consagrados que van a países donde no se conoce a Cristo; son misioneros, es cierto, pero es que también somos misioneros todos los que pertenecemos a la Iglesia”, ha subrayado.

El obispo admitió que “a veces la palabra misionero o misionera queda un poco lejos de las inquietudes que podemos tener las personas que no son sacerdotes o que siendo sacerdotes nos limitamos únicamente a un grupito determinado. Hay que salir al mundo, compuesto por todos aquellos que viven a nuestro lado o que viven lejos y comunicar a Jesús por el hecho de ser Iglesia”, ha aseverado.

Pero no se trata sólo de ir a lejanos países de misión.

Nuestro mundo occidental también necesita de misioneros porque muchos viven buscando el placer, asegurarse la vida, tener un futuro bien cómodo, procurar que los hijos sean riquísimos”. “Creo que hace mucha falta a nuestro mundo occidental el sentido de misión”, ha asegurado.

“El Bautismo es el inicio de una nueva vida y hay que continuarla, porque, de lo contrario, sigue volviendo al hombre viejo, un hombre que vive para sí”.

En su experiencia como misionero en Perú, y antes al pastorear una diócesis en Galicia, Gea siempre ha buscado, dijo, “estar donde he visto que me quería el Señor”.


El mismo día que habló el obispo Gea, también Álex Rosal, director de la editorial LibrosLibres y del diario digital Religionenlibertad.com, habló en estas jornadas de la comunicación y la evangelización en los medios y en Internet, y señaló que “en su momento la Iglesia perdió el mundo de la televisión y casi el de la radio para evangelizar, pero el de Internet no lo está perdiendo”.

“Ahora mismo podemos decir que la Iglesia Católica tiene una presencia enorme en la Red y este tren ya no se nos escapa”, explicó a los asistentes del curso de verano de la Universidad Católica de Valencia en el Seminario Monte Corbán de Santander.

Un ejemplo: el Papa con sus 6 millones de seguidores en Twitter. 


Álex Rosal señaló otro campo que crecerá en el futuro y puede favorecer a la Iglesia y el Evangelio: la televisión en Internet, canales que se emiten por Internet pero pueden verse en pantallas de televisión en el comedor o sala de estar en los hogares.

"Se podrán seguir multitud de canales en muy pocos años”, explicó, y las diferentes organizaciones y movimientos podrán hacer uso de canales propios “donde no cuenta tanto la economía como tener talento”.


Álex Rosal ha matizado que dar informaciones sobre hechos eclesiales “no puede considerarse evangelización”.

“Si queremos evangelizar hay que transmitir mensaje de ‘kerigma’, de primer anuncio, como los mensajes del Papa Francisco en la JMJ de Río en los que transmitía que ‘Dios ama, perdona y salva’”, ha añadido.

“El gran reto de la Iglesia es cómo conseguir que esos mensajes podamos meterlos en los medios propios de la Iglesia y también en los generalistas”, ha añadido.


En este sentido, Álex Rosal ha manifestado que un “mensaje que a la gente le gusta y que tenemos testado a través de Internet, son los testimonios y los milagros”.

“Al igual que Jesús también lo usaba en su época para atraer a la gente
antes de predicar, hoy en día, los periodistas católicos deberíamos estar menos pendientes de la vasija que recoge el tesoro, y atentos a esos hechos extraordinarios que hace Dios de conversión, sanación e infinidad de milagros”, ha asegurado.

El editor de LibrosLibres también destacó cómo el Papa Francisco en muy poco tiempo “ha sabido conectar con el gran público, como cuando en los primeros días de pontificado hablaba de dejarse perdonar y amar por Dios”.

“Es el Papa de la ternura, que usa un lenguaje que entiende todo el mundo, con gestos de amor, caridad, austeridad, pobreza, que llega a la gente y le conmueve”, señaló.