Lo adelantábamos en noviembre: la Nueva Evangelización en España empezó por la Cataluña profunda, con el congreso de Nueva Evangelización de Manresa de enero. Y se cumple lo que había profetizado el obispo francés Dominique Rey, de Toulon: “el Señor quiere empezar tocando el corazón del obispo, darle una visión nueva, una visión misionera, una gran conversión para pasar de un enfoque de “gestión y mantenimiento” a un cristianismo de engendramiento”.

En Manresa estos obispos eran Romà Casanova, de Vic, y Xavier Novell, de Solsona, pero el mismo Novell, si se le pide que dé más nombres, enseguida improvisa una lista de obispos jóvenes muy inquietos: “Iceta, Munilla, Escribano, Rico…”, deja caer Novell ante más de cien líderes evangelizadores reunidos en el Monasterio de El Soto, en Cantabria.


Desde el encuentro de enero en Manresa a julio han pasado cosas. Por ejemplo, los Centinelas de la Mañana, sistema de evangelización italiano que se presentó allí por primera vez, han empezado a formar jóvenes o exponer su método en Valladolid, Barcelona y otras zonas de Cataluña. Este pasado fin de semana coincidían dos grandes encuentros de Nueva Evangelización en la línea de Manresa. Uno era “Id y Proclamad”, en Zaragoza y Tarazona (http://idyproclamad.blogspot.com.es) con la presencia del rector del seminario de Toulon, Arnaud Adrien, especialista en células parroquiales de evangelización.

La otra cita era el ENE 2012 (Encuentro Nacional de Evangelización) en El Soto, con participantes destacados en este ámbito: el mismo Novell, obispo de Solsona; Josué Fonseca, laico responsable de la Comunidad Fe y Vida que acogía la cita; Tote Barrera, promotor de Cursos Alpha en España y el dominicano Miguel Horacio, laico predicador y evangelizador con la música de la comunidad Siervos de Cristo Vivo. Fue un congreso intensísimo, alegre y agotador. No se presentaron unas conclusiones en formato “declaración”… sino con una puesta en común de estos ponentes dirigida por Álex Rosal, de la naciente Fundación Nueva Evangelización. Intentaremos recoger esas conclusiones y algunas otras del ENE 2012.


Una sensación compartida por todos los ponentes es que algo está cambiando en la Iglesia española (y no sólo en los obispos o en el corazón de ellos). Así, Miguel Horacio, que ha viajado mucho por España e Hispanoamérica y que conoce bien lo que es chocar con la frialdad espiritual europea, nota un ambiente distinto.

Miguel Horacio explicó que, estando en oración, sentía como si Dios se expresase así: "Yo he abierto una puerta para España. Ustedes aún no han visto nada de lo que yo quiero hacer. Las puertas que yo abro nadie las puede cerrar". Para este dominicano, la situación se expresaba como una imagen: "un gran río bloqueado por piedras y gente de distintos sitios que quita los obstáculos".


Tote Barrera, uno de los poquísimos laicos en España liberados para dedicarse a la evangelización,después de muchos viajes y contactos nota una tendencia: “En los nuevos movimientos eclesiales, que habían crecido durante años y son una gran riqueza eclesial, ya se ven, por desgracia, ciertos signos de agotamiento y un crecimiento muchísimo menor. Hemos de trabajar transversalmente con ellos. Los movimientos han de jugar en equipo con toda la Iglesia, relacionarse con ella... y no solo para cosas puntuales que les pida el obispo”. Para Tote, una clave es comprender que “la nueva evangelización trata más de métodos, que son transversales y muchos pueden usar, que de movimientos”.

El obispo Novell señala que “en Francia hay muchos movimientos y comunidades, pero de tamaño más pequeño; saben que se necesitan unos a otros y trabajan todos juntos. En España, en cambio, o allí donde hay movimientos muy grandes, corren la tentación de creer que en ellos solos ya se da la totalidad o plenitud de la Iglesia”.


El otro gran tema del encuentro fue: ¿qué hacer con los nuevos conversos, los retornados a la fe, los que estaban alejados de la Iglesia pero han tenido un encuentro transformador con Cristo, sea en un Curso Alpha o en un Curso de las Siete Semanas o en un Cursillo de Cristiandad?

Josué Fonseca es rotundo: “engendrar hijos en la fe, nuevos conversos, y no darles una comunidad para que crezcan y su fe se haga adulta, es como engendrar hijos biológicos y dejarlos por ahí, sin darles una familia”. “Si predicas y no cuidas a la gente que responde, no evangelizas”, insiste.

Fonseca, doctor en Historia, especializado en Historia de la Iglesia, durante unos años, en su trato con jóvenes y alumnos, se encontró con unos 50 chicos y chicas que se convertían, empezaban un trato real con Jesucristo pero… ¿quién les cuidaría, les atendería, tomaría cafés con ellos, les escucharía las penas, les daría un hombro para llorar y un rato para rezar juntos? Se vio empujado a crear una comunidad, Fe y Vida, con el apoyo de su obispo… y la reticencia, aún hoy, de mucho clero y cargos diocesanos.


Josué perfila lo que es una comunidad católica: un grupo de cristianos que tienen una cantidad suficiente de miembros, que predica la conversión, comparte la oración, se congrega en la Eucaristía, se basa en la Palabra de Dios (recomienda leer la Biblia cada día), transmite la fe y forma cristianos que van madurando. Está unida a su obispo y tiene también una dimensión social, encarnada, de construcción del Reino de Dios.


El único sistema de comunidades católicas con arraigo fuerte en España es el Camino Neocatecumenal. Hasta el momento, todos los otros formatos de comunidad evangelizadora que se han dado con fuerza en Estados Unidos o en Francia, no han conseguido arraigar casi en la piel de toro. ¿Por qué? Josué Fonseca ha pensado en ello durante años y trata de explicarlo.

“Cierto espacio sociológico ya lo ocupaban dos realizades grandes, como el Opus Dei y el Camino Neocatecumenal. Además, las comunidades evangelizadoras y de vida suelen nacer y fundamentarse (aunque no siempre) en la Renovación Carismática, pero la Renovación en España no ha querido apoyar la creación de comunidades. Por otra parte, en otros países la familia está muy atomizada, pero en España aún funciona la familia y la familia extensa, que cumplen cierta función de comunidad. Y aquí hay poca conciencia comunitaria, al contrario que en Estados Unidos: allí, hasta un partido de futbol de instituto mueve más público que partidos de primera división en España. A esto hay que añadir que algunas plataformas internacionales de comunidades son muy exigentes, lo que dificulta su crecimiento. Por último, muchos curas y cargos diocesanos no se interesan por ello o desincentivan la vida comunitaria. Crear una comunidad o servir en ella puede puntuar en tu contra en tu curriculum diocesano”, enumera el fundador de Fe y Vida

¿Significa esto que las comunidades no son una respuesta para España? No: para Josué y el ENE, significa que hay que esforzarse más y apoyar más la creación de comunidades, porque en ellas crece la fe y la fraternidad.


"Necesitamos un Plan Marshall para crear nuevas comunidades”, propone Josué Fonseca. “Crear una comunidad pequeña, sencilla, no es tan difícil. Los católicos podríamos encontrar una metodología para crear nuevas comunidades allí donde surgen nuevos cristianos, los que han hecho un Curso Alpha o algo similar y se han encontrado con Dios. Podría ser un plan o un servicio dedicado a crear comunidades con gente que ya ha recibido el kerigma”.


¿Hay rastros de este Plan Marshall creador de comunidades en el nuevo Plan Pastoral de la Conferencia Episcopal? Más bien pocos.

El obispo Novell, como siempre, se muestra franco ante los congresistas: “Al debatir el nuevo plan pastoral los obispos hablamos de Nueva Evangelización y en el documento se incluyeron algunas declaraciones. Pero, al final, como me dijo un compañero, con toda la razón, lo que ha salido no es un Plan Pastoral de Nueva Evangelización. Es un Plan Pastoral que ya teníamos pensado antes, con otros temas, y al que luego le hemos puesto en el título Nueva Evangelización

¿Cuál sería el itinerario a seguir, entonces, según el obispo Novell?

"La Iglesia del futuro pasa por estas etapas: primero, evangelizar y llegar a los alejados o tibios; segundo, crear comunidades vivas para ellos, porque tras anuncio en la calle, incluso con signos, la persona se pierde fácilmente si no entra en comunidad; tercero, que haya santos. Como ha dicho Tote Barrera, el Señor bendice personas, no proyectos”, explica el obispo más joven de España.


A la hora de planificar el crecimiento eclesial, Josué señala fuertes carencias en el catolicismo actual.

“Nuestros hermanos evangélicos nos llevan una enorme ventaja en planificación pastoral y en la evangelización usando el arte, la música y las nuevas tecnologías. Cuando lees libros como "Planting growing churches", de Aubrey Malphurs, piensas: "esta gente juega en otra liga". Nunca vi nada similar. Usa lo mejor del mundo de la empresa, de la sociología y los carismas. Los manuales católicos de pastoral, hoy por hoy, no saben nada de esto”, lamenta Josué.


En cuanto a evangelizar con el arte o la música o la cultura, Josué es radical: “no tendremos nada de eso mientras no se profesionalice, mientras no haya liberados para eso, y no funcionará mientras los católicos no paguemos un diezmo, como hacemos en mi comunidad y otras, y no habrá diezmos mientras no haya comunidades, así que es una pescadilla que se muerde la cola”.

“En Estados Unidos, que es donde hay que mirar para ver las tendencias de Occidente, cada parroquia católica tiene al menos 3 o 4 liberados, incluyendo un responsable de jóvenes. El diezmo es una costumbre que hay que volver a implementar en España pero no convencerás a la gente hasta que esté evangelizada y convertida. El diezmo es una antigua práctica católica, con base bíblica y teológica, que haría libre a la Iglesia de muchos condicionantes y liberaría laicos para la evangelización”.

Pero incluso si hubiese (que no hay) mucho dinero volcado en evangelizar por Internet, con videos o gráficos, al final la clave es el trato personal, adelanta Miguel Horacio. "Internet ayuda a iniciar conversaciones y a dar información, pero enseguida requiere el trato personal si queremos que sea eficaz para evangelizar. La vida on-line ha de atarse a la vida off-line”, advierte.


En ese trato personal, por ejemplo, está el deber de rezar por los enfermos, especialmente por los cercanos, los que conocemos. "Jesús pide a todos sus discípulos, no solo a los apóstoles, que oren por los enfermos y los sanen, incluso antes de Pentecostés. Es voluntad de Dios que lo hagamos todos, no sólo personas especiales con carismas de sanación o lugares o santuarios concretos”, señala Miguel Horacio. Para dar ejemplo, el predicador dominicano dirigió una oración entre los congresistas en los que unos rezaron por otros. Al día siguiente hubo varios testimonios de asistentes curados de dolores de muchos años de articulaciones y de otras dolencias.

“La gente no reza por sus enfermos, algo que antes sí se hacía, porque le han cambiado la cosmovisión”, explica Miguel Horacio.


La nueva situación en el Occidente opulento se define con varios síntomas: secularización, crisis de valores, crisis cultural, cambio tecnológico, dificultad para el lenguaje eclesial... “Los conceptos y argumentos no funcionan hoy, sólo la emoción y la sensación: hay que aceptarlo”, sentencia Josué.

Y mientras tanto, cambiar el enfoque dentro de la Iglesia. El obispo Dominique Rey hablaba de que el pastor ha de discernir el lugar y los dones y el llamado de las personas que cuida y ponerlo a dar frutos en ese ámbito, no colocarlo a rellenar cualquier hueco de la catequesis o Cáritas. Y el obispo Novell está de acuerdo: está dispuesto a reducir las clases de catequesis infantil para que sus catequistas, en cambio, dediquen tiempo a formarse para evangelizar a los padres, empezando por tener su propia experiencia de Dios.

Es distinto poner a alguien a hacer cosas en la parroquia o la diócesis que acompañar a esa persona en aquello que el Señor le pide. Es lícito dar un empujoncito cuando ves clara la voluntad de Dios en alguien: ¡Dios te quiere en el seminario, entra, hombre!, puedes decirle. Pero la clave está en acompañar a la persona, con respeto, en su camino”, señala Novell.

Y para acompañar hacen falta acompañantes maduros y cercanos. Muchos. Y eso implica generar cristianos adultos, a la vez fervorosos y fiables. La mayoría deberán ser laicos que se conocen y quieren y apoyan: es decir, gente unida en comunidades, el gran leit-motiv del encuentro.