A las nueve de la mañana una insólita fila de curas, monjas y monjes de todos los colores y laicos de distintas edades, con abundancia de jóvenes, hacían cola y pasaban frío frente al Teatre Conservatori de Manresa (Barcelona) esperando acreditarse en el Congreso de Nueva Evangelización que organizan conjuntamente los obispados de Vic y de Solsona.

«Cuando lo convocamos, yo dije que cien personas ya sería un éxito y tenemos 500», explica a LA RAZÓN el obispo anfitrión, Romà Casanova. Al poco llega Xavier Novell, el obispo de Solsona, el más joven de España, y le da la mano uno por uno a cada congresista que hace cola en la calle. La organización se ha visto superada pero «hemos hecho un esfuerzo y no se le ha dicho no a nadie que quisiese venir», explica Novell.

Unos cien congresistas vienen de fuera de Cataluña: los hay de Valencia, de Murcia, de San Sebastián, de Toledo… Andrea Brugnoli, del movimiento italiano «Sentinelle del Mattino», predica en italiano. El obispo de Toulon, Dominique Rey, lo hace en francés.

«Hay sed en España para aplicar la nueva evangelización, por lo que estoy viendo», comenta Brugnoli. ¿Por dónde empezar? Dominique Rey insiste en que la nueva evangelización no es una actividad más, sino la clave y el centro de una diócesis. En la descristianizada Francia, tiene un potente seminario con 80 seminaristas y un clero lleno de jóvenes, provenientes de más de 40 movimientos distintos. «A las comunidades y evangelizadores que llegan de Brasil, Argentina, de todo el mundo, hay que saber acogerlos, tratarlos, formarlos en la lengua y cultura francesas y el obispo Rey hace eso muy bien», explica José Ortuño, un cura español que trabaja con él en Toulon.

«Podemos aprender de la experiencia de Toulon», afirma el obispo Casanova. «Todos los métodos que se explican aquí tienen en común el anuncio explícito de Jesucristo y el salir a la calle», añade.

«Antes de cambiar las estructuras hemos de preparar a las personas», asegura el italiano Brugnoli, que después de una tarde de formación envía a los jóvenes de Solsona y Vic a evangelizar en parejas a las calles manresanas, mientras cantan una canción de Taizé.

Tote Barrera, promotor de «Cursos Alpha» en España, explica que «los jóvenes han de evangelizar a los jóvenes; a mí en Alpha Londres me enseñaron que ya con 36 años no sirvo para evangelizar chicos de 15: hay que formar a los católicos de esa edad para que lo hagan ellos». Trabajo no les falta. María José Carrillo, de 15 años, y su hermana Belén, de 13, de padres mexicanos que llegaron hace 12 años a Cataluña, nos explican que estudian en un colegio de monjas de Vic y que ellas son las únicas creyentes de sus respectivas clases.

Han venido al congreso por impulso de su madre, «que convirtió a mi padre de novios, porque él era ateo». Salen a las calles con una tarjeta que pone «Dios te ama, mi alma espera en el Señor», explica Andrea Brugnoli.

Los «Cursos Alpha» constan de 10 sesiones, cada una con una cena, una charla y un grupito de debate, y un fin de semana de oración. «¿Qué le preguntarías a Dios?» es su lema para atraer a alejados de la fe.

«Tornar a Creure» fue diseñado por Xavier Morlans, sacerdote de Barcelona. Empieza con el anuncio de Cristo resucitado a alejados, y sigue en un proceso de hasta 3 años para integrarlos en la Iglesia.

«Una luz en la noche», usado en Francia e Italia, consiste en enviar a parejas de jovenes invitando a la gente a ir a la parroquia esa noche. Allí encontrarán el Santísimo expuesto, música y confesiones.