Ante el próximo pronunciamiento, el 30 de junio, de la Corte de Estrasburgo sobre el recurso interpuesto por Italia y apoyado por otros países, ante la retirada de los crucifijos de los lugares públicos, los episcopados de países del este europeo como Bulgaria, Polonia, Grecia, Eslovenia, además de Rusia, se han pronunciado a favor del símbolo cristiano.
 
El presidente de la Conferencia Episcopal de la Federación Rusa, moneñor Joseph Werth, señaló recientemente que «los símbolos religiosos, como la cruz, no son sólo el signo del cristianismo sino también uno de los más importantes elementos de la identidad europea».
 
En una nota dada a conocer por L’Osservatore Romano, el obispo recuerda que «en Rusia, durante el gobierno comunista, se vivió una persecución de muchos creyentes y una locura moral en la sociedad». Ante estos hechos, no puede olvidarse que «el pluralismo y la libertad de conciencia no implican restricciones de los derechos de quienes quieren vivir de acuerdo a la heredad espiritual y cultural de nuestro continente».
 
Asimismo, los obispos griegos han advertido que prohibir el crucifijo en lugares públicos no ayudará a la convivencia pacífica en Europa.
 
En un comunicado hecho público el pasado 11 de junio por el Santo Sínodo de la Jerarquía Católica de Grecia, los obispos griegos señalan que «la condena de Italia, un país con una cultura cristiana universal y una tradición histórica, cuya capital es a la vez sede Apostólica del obispo de Roma y el centro de la Iglesia católica, sería el principal de una serie de actos ya especificados, entre ellos la negativa de los dirigentes políticos y representantes de los países de Europa en reconocer en la Constitución las raíces cristianas de nuestro viejo continente», informa Zenit
 
«Una pequeña minoría puede impedir que la gran mayoría exprese su fe en conformidad con las tradiciones de su pueblo. Pero al mismo tiempo no se permitirá impedir a la mayoría de las minorías religiosas expresar su fe», advierten.
 
Los prelados insisten en que «el respeto mutuo a las tradiciones religiosas es necesario en una sociedad que se está convirtiendo cada vez en más multicultural».
 
«Así se asegura la convivencia pacífica de todos los credos y de todas las tradiciones, condenando toda forma de fundamentalismo religioso, que sólo ha producido dolor a la humanidad».
 
Los obispos griegos afirman que «no se debe prohibir la exhibición pública de símbolos religiosos cristianos, en las sociedades que tienen siglos de tradición cristiana, especialmente en los lugares donde crece la autoconciencia religiosa de niños y jóvenes».
 
«Lo contrario sería una contradicción y la negación del patrimonio espiritual y cultural de un país, en el que las raíces forman parte del futuro».