El teólogo heterodoxo Hans Küng, antiguo colega de Benedicto XVI en la Universidad de Tubinga, ha sembrado la cizaña para provocar una rebelión contra la institución del Papado y contra el Papa mismo en un artículo publicado hoy en las páginas del diario El País.


En la extensa carta abierta, dirigida «a los obispos católicos de todo el mundo», Hans Küng se presenta con presumiendo de haber sido, junto al Papa, el teólogo más joven del Concilio Vaticano II y asegurando que «siempre he entendido mi labor teológica como un servicio a la iglesia», a la que diagnostica la «crisis de confianza más profunda desde la Reforma». En concreto, subraya, el pontificado de Benedicto XVI «se presenta cada vez más como el de las oportunidades desperdiciadas» en diversos campos: diálogo con los musulmanes, «reconciliación con los pueblos nativos colonizados de Latinoamérica», y de «ayudar a los pueblos africanos en la lucha contra la superpoblación (...) y en la lucha contra el sida».

Pero el punto más relevante de los supuestos fiascos de Benedicto XVI está en que, a su juicio, «una y ora vez, este Papa relativiza los textos conciliares y los interpreta de forma retrógrada contra el espíritu de los padres del concilio. Incluso se sitúa expresamente contra el concilio ecuménico, que según el derecho canónico representa la autoridad suprema de la Iglesia católica».

Para afirmar a los obispos del orbe católico que el Papa se encuentra en contra de la propia Iglesia, Küng defiende que el Papa ha «readmitido sin condiciones» a los obispos seguidores de Lefebvre, «apoya con todos los medios la misa medieval tridentina», se opone al entendimiento con la Iglesia Anglicana y ha nombrado a «altos cargos anticonciliares», entre los que subraya el del cardenal Antonio Cañizares, aunque sin nombrarlo expresamente.


Como no podía ser de otra manera, el teólogo acaba aterrizando en los asuntos de moral sexual, al asegurar que Benedicto XVI ha fracasado en este campo, al no ser capaz de «modificar la postura de la mayoría de los católicos en cuestiones controvertidas» y que «desde el concilio decenas de miles de obispos han abandonado su vocación,sobre todo debido a la ley del celibato», a lo que se añade «todo el abuso de miles de niños y jóvenes por clerigos», asuntos sobre el que, a su juicio, «no puede silenciarse» que existe un «sistema de ocultamiento» que fue «dirigido por la Congregación para la Fe romana del cardenal Ratzinger».


Tras la extensa positio, el teólogo Küngseñala a losobispos seis propuestas entre las que destacan dos de manera notable.

Una de ellas se explica por sí sola: «La obedicencia ilimitada solo se debe a Dios: todos vosotros, en la solemne consagración episcopal, habéis prestado ante el Papa un voto de obediencia ilimitada. Pero sabéis igualmente que jamás se debe obediencia ilimitada a una autoridad humana, sólo a Dios». Y prosigue: «Una presión sobre las autoridades romanas en el espíritu de la hermandad cristiana puede ser legítima cuando éstas no concuerden con el espíritu del Evangelio y su mensaje»

La otra propuesta a subrayar, es consecuencia de la anterior y cierra la carta abierta de Küng a los obispos del orbe católico: «En todos vosotros está la responsabilidad de imponer un concilio o al menos un sínodo episcopal representativo».