Su función es ayudar a los Direc­tores Territoriales a velar por el patrimonio, para que los recursos económicos de la Legión de Cristo se usen bien, de manera eficaz y sensata al servicio de la misión de la Iglesia. Mexicano, 37 años, ingeniero industrial, lleva 14 años en la Legión, y fue ordenado sacerdote hace dos. Ejerce funciones de apoderado para actos de administración en España, así como de apoyo administrativo constante a las instituciones y seminarios de la congregación, bajo la autoridad de los Directores Territoriales.

 - Como encargado del dinero y el patrimonio de la Legión de Cristo en España, ¿podría aclararme lo que algunos medios han sugerido sobre  cuentas de la congregación en paraísos fiscales?
- Ojalá que contáramos con muchos millones de euros almacenados, pues podríamos usarlos para hacer más colegios y evangelizar más y mejor, que para eso son los recursos de la Legión.

 
En cuanto a su pregunta, de lo que a mí corresponde como administrador de los territorios de España y Francia, sólo se me vienen a la mente las cuentas bancarias en Suiza, que para mucha gente es considerado paraíso fiscal. Allí creamos hace varios años dos entidades para poder recibir donativos de bienhechores suizos, gente gene­rosa que apoya nuestros proyectos educativos, de acción social y de evangeli­za­ción. Yo me encargo de llevar la administración de estas entidades, una fundación y una asociación. Ambas están controladas y supervisadas por auditores locales que respon­den por ellas ante el fisco suizo, y ambas están destinadas a proveer de medios a los apostolados de la Legión. Así está redactada su finalidad a nivel jurídico.

 
Además, en Suiza tenemos una academia internacional de formación para chicas en edad preuniversitaria, en régimen de internado, que requiere, como es obvio, de una sociedad y de cuentas bancarias para su operación y administración.
 
- Entonces tienen  algunas cuentas bancarias en Suiza...
- Una tiene 600 € de saldo en este momento y, desafortunadamente, la otra tampoco tiene millones de euros, ni mucho menos. Como digo, sólo significa que hay un grupo de bienhechores de esa nacionalidad que se van sumando a nuestro proyecto y quiere apoyarnos. Cierto es que el dinero no lo metemos debajo de un colchón: está en una cuenta bancaria hasta que lo usamos para los fines para los que fue donado.
 
- ¿Y usted puede sacar dinero de esas cuentas para sus gastos personales?
- No perdamos de vista que un legionario de Cristo, como cualquier religioso de una congregación religiosa católica, tiene un voto de pobreza según la tradición milenaria de la Iglesia. Aunque yo personalmente gestione o me encargue de administrar cuentas donde puede haber más o menos dinero, necesito permiso de mi superior para comprarme una aguja para coser este botón que se me está cayendo. Todas las operaciones que se realizan en cuentas de la Legión de Cristo se realizan de forma mancomunada, según una normativa interna que tenemos. Es decir, para sacar dinero necesito de otras firmas además de la propia. Así que la respuesta es no: no puedo sacar dinero de esas cuentas para mis gastos personales.
 
- ¿De verdad tiene que pedir permiso para comprar una aguja?
- Un legionario dispone de uno o dos trajes, de una o dos sotanas, de uno o dos pares de zapatos, y las demás cosas esenciales de uso personal. Si trabaja en alguna obra de apostolado, lo necesita y hay recursos, entonces dispone de un coche, de un ordenador o un teléfono móvil, pero no son propios del padre, sino que pertenecen  a la congregación, y los puede usar para ejercer su ministerio sacerdotal. En la Legión de Cristo no posee­mos nada a excepción del crucifijo que se nos entrega el día de nuestra profesión religiosa. El dinero que entra en las cuentas se destina enteramente a las diversas obras o a los centros de formación (es decir, a nuestros seminarios), respetando la intención del donante, según lo establece el derecho canónico. Y claro está, también para la comida de cada día.
 
- ¿Podría explicarme un poco más de dónde sacan ustedes el dinero y a qué lo destinan?
- Los fondos proceden principalmente de la generosidad de donantes y bienhechores en muchas partes del mundo, y del resultado operativo de las instituciones u obras que dirigimos. El destino puede llegar a ser triple: uno, atender a esas instituciones y reinvertir en ellas; dos, formación y manutención del personal religioso –que vivimos voto de pobreza, como le decía, y no poseemos nada–; y tres, la creación y fundación de nuevos centros, seminarios e instituciones.
 
- Por ejemplo. Ustedes tienen colegios en España. ¿Dan beneficios económicos los colegios?
- Depende, según el grado de consolidación que tengan. Un colegio u obra educativa implica una inversión muy fuerte en terreno, construcción e instalaciones, además del mantenimiento ordinario y de sus costos de operación, por lo que los colegios se van construyendo y ampliando por etapas a través de los años. Hay obras que producen un remanente económico por el nivel de madurez, y hay otras a las que hay que aportarles fondos para que puedan ir creciendo, como es el caso de algunos colegios que tenemos en España. En este país, los beneficios de los que han alcanzado ya una madurez y consolidación se destinan para pagar los créditos contraídos en los años de fundación de ese mismo colegio, mejorar sus instalaciones, para tener buen personal contratado, para ayudar a abrir otros proyectos educativos y también, eventualmente, para nuestro sostenimiento. Somos pobres, sí, pero necesitamos ropa, calefacción y, como decía, también comemos.

- ¿Y cada colegio y cada territorio deciden qué hacer con los posibles beneficios?
- En España, la Legión tiene una administración centralizada. Una vez cumplidas las responsabilidades locales, los superiores deciden con visión de conjunto dónde hace falta apoyar. El motivo de hacerlo así es lograr una unidad y un espíritu de familia por los cuáles todas las obras puedan gozar de un estándar similar y evitar así que haya obras con más o menos recursos: unas pobres y otras ricas, si podemos hablar así. Con esta forma de proceder buscamos vivir un sentido de universalidad y solidaridad. Es algo propio del espíritu de la Iglesia, no sólo de la Legión. En cualquier caso, toda la Legión y su patrimonio son parte de la Iglesia Católica. Cuando una congregación religiosa se extingue por falta de vocaciones, por poner un ejemplo, si no quedara ningún miembro en la misma, todo el patrimonio de esa congregación sería, como de hecho es, de la Iglesia.
 
- ¿Quién les controla a ustedes esas operaciones? ¿A quién le rinden cuentas? ¿A sus directores? ¿A la Santa Sede? ¿Al obispo? ¿Al Gobierno del país? ¿O ninguna de las anteriores es correcta?
- Todas son correctas. La Legión de Cristo, como instituto religioso reconocido por la Santa Sede, es una realidad eclesial pero al mismo tiempo civil, que está insertada en este país o en otros, y que no vive como un satélite o un marciano. Nos regimos por la legislación vigente en cada país, y también por el derecho eclesiástico. Como legionarios, tenemos dependencia de nuestros superiores, y la autoridad máxima en la congregación –como en cualquier congregación– es el director general, con el voto de su consejo. En España todo lo que hace la congregación depende del Director Territorial, es decir, del provincial como lo llaman la mayoría de las órdenes y congregaciones religiosas. Pero si la Legión quisiera vender una de las casas en las que vivimos en Madrid, por la legislación eclesial tendría que consultar al Cardenal de Madrid y luego solicitar permiso también a la Santa Sede. Es obvio que la venta se realizaría según la legislación civil del país. Las sociedades que dirigimos están sometidas a auditorías externas y, por supuesto, al escrutinio de las autoridades públicas de los países en los que trabajamos. En España tenemos contabilidad formal y fundaciones auditadas. Y así en otros países. En esto somos como cualquier empresa, institución o congregación religiosa.
 
- Para gestionar tantas instituciones se precisará bastante profesionalidad, pero ustedes están formados durante muchos años para ser sacerdotes. ¿También se preparan para ejercer cualquier profesión?
- Nosotros, como congregación, lo que aportamos a la Iglesia y a la sociedad en general  es fundamentalmente un modelo educativo, social y apostólico fruto de un carisma que ha sido aprobado y reconocido dentro de la Iglesia.  

¿Cómo se traduce eso en la gestión profesional? Ciertamente, las cuentas de la universidad no las lleva el capellán. Contamos con la ayuda de laicos, personal profesional contratado, que dedican su trabajo y su profesionalidad al servicio de la misión de la Legión de Cristo y de la Iglesia a través de una obra concreta. En algunos casos, un legionario será el director,  y habrá otro sacerdote como responsable de la atención espiritual. Pero necesitamos gente seglar profesional, y gracias a Dios contamos con más de 1.450 empleados en España de distintos niveles: coordinadores, profesores, personal de servicios de todas nuestras instituciones... La misión del legionario no es la de convertirse en un gestor administrativo, sino la de ofrecer asistencia espiritual a las personas, y en algunos casos también la dirección de las obras. Así como para enseñar y educar a nuestros alumnos contratamos a excelentes profesores y directores, para operar y administrar nuestras obras e instituciones contratamos a profesionales competentes y con experiencia en las diversas áreas administrativas, operativas, financieras, de sistemas, etc.  De esta forma, los religiosos nos podemos dedicar a evangelizar y brindar atención espiritual pues para eso somos sacerdotes.
 
- Ahora se oye hablar del Grupo Integer, vinculado a la Legión de Cristo. ¿Tiene algo que ver con esos seglares?
- El Grupo Integer es un nombre que hemos dado hacia el exterior a esta realidad de la colaboración de laicos en nuestras obras y esfuerzos apostólicos. No es una sociedad, ni una  fundación, ni una empresa. No tiene dinero, ni cuentas, ni personalidad jurídica como tal. Es simplemente un nombre que da unidad al grupo de personas que, en gran parte, trabajaban ya desde antes para la Legión de Cristo o para el Regnum Christi como apoyo para la organización y administración profesional y de calidad de nuestras obras e instituciones. Nos provee de servicios administrativos profesionales, aplicando los principios de la Doctrina Social de la Iglesia, y nos han ayudado para ser más eficientes en la gestión de las instituciones por la visión de conjunto que tienen y la colaboración profesional que han fomentado.
 
- Pero se rumorea que sí tienen cuentas y dinero, hasta se habla de un fondo con el mismo nombre. ¿De qué se trata?
- Asumo que usted se refiere a un fondo de inversión, el Integer Ethical Fund, que es administrado y gestionado por el banco Pictet en Luxemburgo. Como sabe, los fondos de inversión no tienen un dueño como tal sino que cada inversor es dueño del dinero que invierte en el fondo, y el fondo, a su vez, invierte el dinero de los inversores en acciones de compañías, monedas extranjeras, herramien­tas financieras de diversos tipos, etc. Por lo que sé, en ese fondo se conserva algo del dinero que los legionarios y consagrados han recibido como herencia, pero en realidad, me parece que buena parte de los inversores son externos que han querido invertir en un fondo que respeta los principios judeocristianos. Puedo también decirle que nuestro Ateneo Pontificio en Roma, el Regina Apostolorum, ha apoyado a éste y otros fondos éticos. Pero el apoyo se limita a la definición de los criterios de filtrado ético, es decir, los que etiquetan a una empresa como «ética» (que busca el bien de la persona, el bien común, etc.), y luego de hecho ofrece a los administradores del fondo el servicio de análisis de las posibles inversiones según estos criterios.
 
- Y estos profesionales de Grupo Integer, ¿les mandan a ustedes, o ustedes a ellos? ¿Cómo está organizada la autoridad en este sentido?
- Los laicos son personas que trabajan al servicio de la misión de la Legión de Cristo. Son personal contratado que depende del director correspondiente, según el lugar donde trabajen. Algunos cuentan con cierta autoridad delegada, la necesaria para que puedan desempeñar el cometido que tienen asignado. Pero no suplen a los superiores en sus competencias como responsables de la Legión o de sus obras. Los seglares aportan su colaboración y talentos profesionales. Es una combinación armoniosa y hermosa, potenciada sobre todo después del Concilio Vaticano II. No hace muchos años, las instituciones de la Iglesia católica estaban más bien «clericalizadas», los curas hacíamos de todo. Se ha visto un avance en ese sentido.

 
- ¿Qué significa exactamente que los seglares “cuentan con cierta autoridad delegada”?
- Que los superiores de la Legión, dentro de su ámbito de competencia, otorgan un necesario campo de libertad de decisión a algunos de los seglares contratados, pero sólo para asuntos operativos y de gestión. Un profesional debe poder hacer su trabajo sin que le tengan que mandar todo desde arriba. Ciertamente deben rendir cuentas a la congregación, pero para poder gestionar la institución en el día a día tienen autoridad delegada dentro de un cierto marco de acción. La autoridad en lo que se refiere a la vida religiosa y al ministerio pastoral de los legionarios de Cristo la ejercen sólo y siempre los superiores legionarios mismos.
 
- Siendo una congregación que pone mucho el acento en la caridad, el ambiente de trabajo será como un paraíso en la tierra....
- A mí me ha edificado mucho conocer a los equipos de nuestros colegios y obras en España y otras partes del mundo; hay  personas muy valiosas y entregadas a la misión. Sí es un paraíso en cierto sentido, porque la motivación que nos mueve a todos es extender el Reino de Cristo y contribuir con nuestro granito de arena a que la Iglesia crezca y se fortalezca. Pero somos una realidad que no está hecha de ángeles, sino de humanos con sus virtudes y defectos como en toda organización.

 
- Entonces, ¿tienen conflictos laborales en las instituciones de la Legión de Cristo?
- Pues sí, claro que se pueden dar. El clima es positivo y constructivo, y esto lo perciben especialmente quienes vienen de otros ambientes laborales, generalmente más agresivos. Pero como en toda institución hecha por hombres, también hay problemas. Dicen que errar es de humanos. Y como en toda institución, tenemos roces, conflictos y también despidos. Ciertamente no es la filosofía de la Legión gestionar sus recursos humanos a base de despidos y de indemnizaciones, pero en casos aislados se ha tenido que hacer y resulta muy doloroso para todos. Y estamos tomando medidas concretas para reforzar los equipos y para aplicar una metodología interna propia que destile las mejores prácticas del mundo de la empresa sintetizadas con los principios de la Doctrina Social de la Iglesia: la persona debe ser siempre lo primero. Nuestros empleados y colaboradores son nuestro más importante «patrimonio», si me permite decirlo así. Nosotros trabajamos sobre todo con personas.

 
- ¿Se puede ganar mucho dinero trabajando para ustedes?
- Tratamos de tener salarios justos que estén dentro de los niveles del mercado, y a medida que la Legión ha ido creciendo se ha contratado a personas capaces de asumir responsabilidades importantes, pero no tenemos el tipo de nóminas de una gran empresa ni fichajes a base de sueldos galácticos. Yo diría que uno no se puede hacer rico trabajando para la Legión. De manera ordinaria, calculo que estamos un poco debajo de la media tabular para cada posición gerencial y directiva. Es decir, si la media salarial para un gerente o un director es de 100, pues nosotros no podemos pagar mucho más allá de 85 ó 90.  Las personas que vienen a trabajar con nosotros buscan un salario justo, pero generalmente les mueven también otro tipo de motivaciones que trascienden el mero interés económico. Ciertamente he escuchado de todo. Hace poco tuve que aclarar con datos precisos el sueldo de algunos de nuestros directivos pues había rumores que mencionaban cantidades inventadas, fuera de toda realidad.
 
- ¿Les ha afectado la crisis?
- Sí, claro, como a todo el mundo. Hemos tenido que hacer ajustes a nuestros presu­puestos, cancelar inversiones y proyectos, buscar eficiencias y ahorro más que nunca… No son tiempos nada fáciles, pero menos aún para los que no tienen nada. Lo sabemos muy bien, porque gran parte de nuestros esfuerzos también son para ellos, a través de la Fundación Altius.
 
- ¿Es peor la crisis económica con una visita apostólica en curso?
- Peor que la crisis económica sería la crisis de la indiferencia, no contar con personas que se quieran sumar a los proyectos de evangelización y de transformación cristiana de la sociedad. Pero no obstante las dificultades concretas que estamos pasando ahora, y la crisis económica mundial, Dios sigue bendiciendo a la Legión y a la Iglesia con gente que se suma a este carisma, y ésa es la gran bendición con la que contamos. No olvide que cuando el Viñador poda la vid es para que dé más frutos.