La secretaria general de Caritas Internationalis, que acude en representación de una red integrada por 164 Cáritas nacionales que trabajan en más de 200 países de todo el mundo, está poniendo el acento en la necesidad de que se reformen las instituciones y estructuras internacionales, de manera que respeten una ética y unos valores que, en el contexto de los sistemas financieros mundiales, tengan en cuenta a las personas. Para Lesley-Anne Knight «las finanzas se han concentrado en mecanismos económicos basados en ganancias y gratificaciones. Los seres humanos han sido ignorados, con graves consecuencias para todos nosotros, especialmente los pobres. Para organizaciones humanitarias como Cáritas, las personas deben ser la prioridad en todo lo que hacemos. Y eso debería aplicarse también a los sistemas económicos que, en última instancia, también están al servicio de la humanidad».
 
Entre las medidas que habría que adoptar, Cáritas propone que las instituciones financieras tengan en cuenta las repercusiones de sus actividades en los seres humanos, que las naciones pobres tener realmente una voz ante las instituciones internacionales, como la ONU y la Organización Mundial de Comercio, que la distribución de la ayuda humanitaria no esté sujeta a condiciones, que los países receptores desempeñen un rol más destacado en su propio desarrollo y que se dote de un mayor reconocimiento a los grupos de la sociedad civil y a las organizaciones confesionales.
 
«Sin lugar a dudas –asegura Knight- resulta fácil identificar los valores y principios que deben servir de base a los sistemas e instituciones. Lo que es más difícil es asegurase de que esos valores sean aplicados. Eso depende de nosotros, como individuos, de nuestras conciencias y nuestra capacidad de solidaridad, compasión y verdadera caridad».
 
Durante se participación en las sesiones de Davos, la secretaria general de Cáritas Internationalis está exhortando también al mundo para avanzar en un esfuerzo común con el fin de defender el medio ambiente. A este respecto, ha alertado sobre los efectos catastróficos del cambio climático, tras la desilusión de las negociaciones de Copenhague. Y es que, en palabras de Lesley-Anne Knight «las naciones más ricas del mundo deben facilitar ayuda a los países en vías de desarrollo, que están sufriendo las peores consecuencias de las catástrofes vinculadas al clima. Los países ricos han obtenido mayores ganancias de la industrialización que ha originado el cambio climático y ahora deben pagar los costes para la adaptación y mitigar los daños».