El Arzobispo de Madrid, cardenal Antonio María Rouco Varela, llamó a los fieles a participar el domingo 18 de octubre en la colecta del DOMUND 2009, pero a la vez expresó su preocupación por el descenso del número de personas enviadas a la misión, pese a la necesidad de evangelizar. El Purpurado señaló que «existe una gran preocupación por el descenso de personas enviadas a la misión». Esto, indicó, «ha de interrogarnos sobre las causas que pudieran estar en el origen de este desequilibrio entre el crecimiento de la solicitud solidaria con los más desfavorecidos y el descenso en la respuesta generosa a la llamada de Dios a la misión».
 
En una carta escrita con motivo del Domingo Mundial de las Misiones, el Cardenal Rouco afirmó que la Palabra de Dios siempre tiene plena actualidad, porque es «luz y vida, que todo lo ilumina y ayuda a entender y superar todas las circunstancias por las que hemos de pasar en el mundo de hoy».
 
En ese sentido, señaló que «la Iglesia del siglo XXI siente la urgencia de la caridad de Cristo por llegar al corazón de todos, especialmente de los más pobres, de los que más sufren, de los más abandonados».  «No otra cosa nos urge a la Iglesia, hoy como en el inicio apostólico, porque no otra cosa le urge a la Humanidad entera. No hay necesidad más indispensable, ni más urgente», afirmó.
 
Sin embargo, recordó que el compromiso misionero también es económico, pues la aportación de los fieles «ayudará a que los proyectos misioneros de la Iglesia universal puedan realizarse», ya que muchas veces la misión va unida a la pobreza de los pueblos a los que se va a evangelizar.
 
«La ayuda que les prestemos es para muchos el único medio de sobrevivir en lugares de verdadera necesidad material. Por eso debemos y queremos ser generosos en esta Jornada», expresó.
 
Finalmente, tras destacar la importante ayuda de las órdenes contemplativas en logro de la evangelización, el Purpurado llamó a «promover la vocación misionera, en las familias, en las parroquias, en los colegios, en los movimientos y asociaciones apostólicas», e invitó a los jóvenes a preguntarse «con seriedad su posible vocación misionera».