El beato Charles de Foucauld será santo: la Iglesia ha aprobado -con fecha del 27 de mayo, junto con otros decretos de santos y beatos admirables- un milagro atribuido a este antiguo militar francés que se convirtió tras una juventud de vanidades y pendencias, se hizo sacerdote ermitaño en el desierto del Sáhara y fue asesinado en Tamanrasset (Argelia) en 1916.

De su espiritualidad y sus escritos ha brotado durante todo el siglo XX y XXI una multitud de grupos y comunidades ansiosas de "desierto con Dios" en medio del ajetreo banal de la época moderna y postmoderna.

Un milagro de 2016: cae 15 metros y se levanta por su pie

Al parecer, el milagro aprobado por el Papa, antes por la comisión teológica y previamente por unanimidad por la comisión médica de la Causa de los Santos, es la supervivencia casi sin secuelas de un joven carpintero francés que cayó 15 metros desde un andamio en una iglesia, pese a sus heridas graves.

Sucedió cien años después de morir el beato, el 30 de noviembre de 2016 en Saumur (Francia), en la iglesia de Saint-Louis. El joven, de 21 años, carpintero y albañil de Thours, cayó del andamio 3 metros, sobre una bóveda de piedra que cedió, y se precipitó otros 12 metros, cayendo sobre los bancos de la iglesia.

Se puso de pie y fue a pedir ayuda... con un trozo de madera de uno de los bancos clavado en el abdomen. Bomberos y sanitarios lo llevaron, siempre consciente, al Hospital universitario de Angers, donde fue operado con éxito y con pocas secuelas. La diócesis de Angers trasladó este caso asombroso al postulador de la causa, el padre Bernard Ardura.

Bernard Ardura, postulador de la causa y presidente del Comité de Ciencias Históricas

Ardura es un canónigo premostratense francés, que desde 2009, por designación de Benedicto XVI, es Presidente del Pontificio Comité de Ciencias Históricas. Apoyando la causa de canonización estaba la asociación Les Amitiés Charles de Foucauld, apoyada por muchos devotos del beato.

Una espiritualidad que se ha extendido en el siglo XX y XXI

En 1955 la Association Famille Spirituelle Charles de Foucauld contaba con 8 grupos o fraternidades (hermanitos, hermanitas, fraternidad secular, sacerdotes, etc...), pero hoy son más de 20 sus grupos o movimientos asociados en diversos países, con más de 13.000 miembros.

Su espiritualidad de abandono, confianza y sencillez, que casa bien con la de otros santos modernos como Teresita de Lisieux o el Hermano Rafael, influyó además en muchas comunidades renovadas y de estilo semimonástico y devoción eucarística en los países francófonos a partir de los años 50 y 60.

Breviario de Carlos de Foucauld que se conserva en Viviers

Juventud difícil y conversión a los 28 años

Charles de Foucauld nació en 1858 en Estrasburgo. Su adolescencia fue difícil por la muerte de sus padres, y su carrera en el ejército fue conflictiva y pendenciera. En Marruecos, siendo militar, se enamoró del Sáhara y sus paisajes. De vuelta a París, inquieto y agotado, lleno de interrogantes vitales, conoció al padre Henri Huvelin, un intelectual brillante. A los 28 años y tras mucho pensar, Foucauld se convierte a la fe católica y entiende que Dios no es "una cosa más", sino que debe entregarle toda su vida.

En 1902, con un amigo militar y un niño rescatado de la esclavitud

Probó a servir a Dios como trapense, fue a Tierra Santa, se hizo sacerdote... pero le costó encontrar su lugar, que al final fue evangelizar en el Sáhara, tierra musulmana. Construyó dos pequeñas chozas dos pueblos perdidos del desierto, rodeado de tuaregs.

Allí sirvió a los más pobres de entre los pobres, evangelizando con su ejemplo de amor y servicio pobre. Vivía una espiritualidad de amor austero ante Cristo Sacramentado.

Unos forajidos lo asesinaron en 1916 cuando tenía 58 años. 

A un primer vistazo, su opción de desierto fue poco fértil: casi sin conversos, lugares sin gente, fruto poco visible... pero pasados cien años de su muerte, es asombrosa la cantidad de almas y comunidades a las que ha alimentado con sus escritos y su ejemplo. Su fertilidad en la Iglesia del siglo XX es hoy indudable.

Una biografía reciente (de 2019) y directa sobre él y su influencia es la de José Luis Vázquez Borau en Digital Reasons, titulada Charles de Foucauld: encontrar a Dios en el desierto.

El cómic clásico de Jijé sobre el santo (muy alabado 
por el historietista Picanyol) se publicó por entregas a
partir de 1959; acercó su figura a muchos niños y jóvenes 

Los miembros de las asociaciones en la Familia Espiritual Charles de Foucauld suelen rezar esta oración, construida a partir de sus textos:

Padre mío,
me abandono a Ti.
Haz de mí lo que quieras.
Lo que hagas de mí te lo agradezco,
estoy dispuesto a todo,
lo acepto todo.
Con tal que Tu voluntad se haga en mí
y en todas tus criaturas,
no deseo nada más, Dios mío.
Pongo mi vida en Tus manos.
Te la doy, Dios mío,
con todo el amor de mi corazón,
porque te amo,
y porque para mí amarte es darme,
entregarme en Tus manos sin medida,
con infinita confianza,
porque Tu eres mi Padre.